En 1976, habiendo dejado a su marido y padre de sus tres hijos, salió del armario e inició una relación con la que sería su pareja durante toda su vida, Michelle Cliff, una escritora de origen jamaicano. Eran tiempos muy hostiles para las lesbianas, incluso dentro del movimiento feminista. Ese mismo año publicó Veintiún poemas de amor (Twenty-one Love Poems), su homenaje al amor lesbiano. sábado, 31 de marzo de 2012
OBITUARIO: Adrienne Rich (1929-2012)
En 1976, habiendo dejado a su marido y padre de sus tres hijos, salió del armario e inició una relación con la que sería su pareja durante toda su vida, Michelle Cliff, una escritora de origen jamaicano. Eran tiempos muy hostiles para las lesbianas, incluso dentro del movimiento feminista. Ese mismo año publicó Veintiún poemas de amor (Twenty-one Love Poems), su homenaje al amor lesbiano. jueves, 8 de marzo de 2012
Feminismo fue, es y será
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| bell hooks |
lunes, 9 de mayo de 2011
Lara Logan, heroína
lunes, 1 de noviembre de 2010
La muerte de la polilla y otros escritos

La muerte de la polilla y otros escritos, Virginia Woolf. Colección Matrioska, Capitán Swing Libros, Madrid, 2010.
domingo, 12 de septiembre de 2010
Poemas (5): Renée Vivien
Poeta simbolista británica que, no obstante, escribía en francés.Poemas (2)
Poemas (3)
Poemas (4)
miércoles, 18 de agosto de 2010
Una buena decisión (rectificar es de sabias)
Cura: No, no iría si ese fuera el caso.
Esquimal: Entonces, ¿por qué me lo ha contado?
(Annie Dillard)
¿Quién no conoce a Anne Rice? El sonado comienzo de su saga vampírica, Entrevista con el vampiro, se convirtió en best-seller a mediados de los años noventa gracias a la película basada en dicho libro y de cuyo guión ella también fue la autora. No obstante, la novela es de 1973.
Interesada en los vampiros y en la brujería desde niña, siempre estuvo muy orgullosa de su ateísmo hasta que, en 1998 y para sorpresa de todo el mundo, se convirtió al cristianismo y declaró en la revista Newsweek que a partir de ahora “solo escribiré sobre Jesús, nuestro señor”. Además, añadió, si alguien le dijera que no fuese tonta, que se va a arruinar, ella respondería que “sería una tonta para toda la eternidad por haberle dado la espalda a mi Señor”. Rice llegó incluso a escribir una autobiografía acerca de su redención espiritual.
No obstante, a finales de julio de este año, Rice ha decidido abandonar el cristianismo y estas son las razones que ha esgrimido para la revista The Advocate:
Para quien le importe, y comprendo perfectamente que hay a quien no, dejo de ser cristiana. Estoy fuera. En nombre de Cristo, me niego a ser antigay. Me niego a ser antifeminista. Me niego a ser anti-métodos anticonceptivos. Me niego a ser antidemócrata. Me niego a ser antihumanista laica. Me niego a ser anticiencia. Me niego a ser antivida. En el nombre de Cristo, dejo el cristianismo y de ser cristiana. Encuentro sencillamente imposible “formar parte” de este infame grupo pendenciero, hostil y belicoso. Lo he intentado durante diez años. No he sido capaz. Soy una intrusa allí. Mi conciencia no me lo permite.
¿Y tú? ¿Has apostatado ya? martes, 17 de agosto de 2010
Toda la vida juntas y toda la muerte también
Si no tengo amor, de nada me sirve hablar de parte de Dios y conocer sus planes secretos. De nada me sirve que mi confianza en Dios sea capaz de mover montañas.
Si no tengo amor, de nada me sirve darles a los pobres todo lo que tengo. De nada me sirve dedicarme en cuerpo y alma a ayudar a los demás.
El que ama tiene paciencia en todo, y siempre es amable.
El que ama no es envidioso, ni se cree más que nadie.
No es orgulloso.
No es grosero ni egoísta.
No se enoja por cualquier cosa.
No se pasa la vida recordando lo malo que otros le han hecho.
No aplaude a los malvados, sino a los que hablan con la verdad.
El que ama es capaz de aguantarlo todo, de creerlo todo, de esperarlo todo, de soportarlo todo.
Sólo el amor vive para siempre. Llegará el día en que ya nadie hable de parte de Dios, ni se hable en idiomas extraños, ni sea necesario conocer los planes secretos de Dios. Las profecías, y todo lo que ahora conocemos, es imperfecto.
(1 Corintios 13)
Pioneras y siempre involucradas en mejorar la vida de las lesbianas, Ina Mae y Stella pronto se convirtieron en modelos a seguir por las mujeres de su comunidad y por muchas lesbianas de Estados Unidos, reivindicando los derechos de estas así como la existencia de las madres lesbianas.
Ina Mae tuvo un papel muy activo en Affirmation, un colectivo lgtbq mormón, siendo la única mujer en liderarlo, mientras que ambas formaban parte de un grupo de lesbianas mayores llamado Women Over 50 and Friends. Asimismo, fueron fundadoras de Lavender Seniors, un colectivo lgtbq de la tercera edad.
Stella siempre fue feminista, nunca se cansaba de llamar la atención a cualquiera que hiciera un comentario sexista. Antes de que se extendiese la práctica, ella ya promovió el reciclaje en su entorno. Tanto Ina Mae como Stella participaron en muchas organizaciones caritativas. Ambas tenían un gran sentido del humor y hacían amigos por donde quiera que fuesen. Les encantaba viajar y fueron pasajeras en muchos de los cruceros Olivia, ya sabéis, esos para lesbianas que salían en The L Word y con los que todas hemos fantaseado.
Ina Mae y Stella estuvieron siempre, pues, dedicadas a hacer un mundo mejor para todos, en especial para las lesbianas.
Este verano, exactamente el día 17 de julio, ambas mujeres regresaban de una reunión familiar. Ina Mae iba al volante cuando sufrió un devastador ataque al corazón que la mató prácticamente al instante. Stella vio que su coche se precipitaba contra unos peatones, con lo que agarró como pudo el volante y decidió precipitarse contra una camioneta para salvarles la vida. Los peatones no sufrieron ningún daño y el conductor de la camioneta tan solo heridas leves, pero la valiente Stella no pudo sobrevivir al accidente.
Murieron juntas, tal y como habían vivido.
Fuera de su comunidad eran unas desconocidas, pero yo quiero rendirles un homenaje en La Letra Escarlata porque su pequeña aportación ha hecho del mundo un lugar mejor y porque su valentía al vivir siempre abiertamente su sexualidad ha hecho que todas nosotras, estemos en el lugar del planeta que estemos, seamos un poquito más libres.
En honor a Ina Mae Murri y a Stella Lopez-Armijo, ni un armario más. Vamos, chicas, todas fuera, se lo debemos.
viernes, 13 de agosto de 2010
Chicas salvajes que escriben y leen y se quieren y cambian el mundo y no piensan (casi nada) en el amor y los pintalabios
He gozado de dos lecturas consecutivas de esas en las que no eres capaz de soltar el libro y la vida se convierte en una interrupción. Si estáis pensando en alguna novelita para las vacaciones, aquí tenéis dos que no creo que os fallen. Ambas, aunque muy distintas, tienen que ver, sobre todo, con la amistad y con la escritura.
Criadas y señoras (The Help), es la primera novela de Kathryn Stockett, una estadounidense sureña que ha protagonizado uno de los best-sellers más sonados de este año en el país de las hamburguesas. Supongo que no tardará en llegar la película.La historia, ambientada en Jackson, Misisipi, a principios de los años sesenta, está narrada por tres voces, las de dos criadas negras llamadas Minnie y Aibileen y la de una universitaria blanca recién licenciada a la que todo el mundo llama Skeeter (mosquito), por no ser muy agraciada físicamente.
Como todos los estados del sur de EEUU, Misisipi era un lugar muy racista regido por las leyes segregacionistas conocidas como leyes de Jim Crow, resumidas en la frase separados pero iguales. Durante la década de los sesenta, la ciudad de Jackson fue testigo de muchas revueltas por los derechos civiles.
En ese contexto, las familias bien blancas viven intentando ignorar las reivindicaciones de los negros y explotando a sus criadas de color a cambio de unos cuantos dólares. Minnie siente mucha rabia por cómo les tratan y siempre está de mal humor, mientras que Aibileen, que siempre ha tenido un temperamento más afable, siente que desde que su hijo murió a causa de una paliza que le proporcionaron unos hombres blancos por utilizar un lavabo prohibido para los negros, se está envenenando por dentro.
En las vidas de estas dos mujeres entra la tímida Skeeter, que regresa de la universidad soñando con convertirse en escritora y decide conseguir testimonios de criadas negras para componer un libro con sus puntos de vista. Skeeter había tenido una criada que había sido para ella una madre, y deseaba honrar su memoria de esa forma.
Este proyecto demostrará a Skeeter que quienes creía sus amigas son en realidad un puñado de ricachonas crueles y racistas y que escribir un libro que quiere desmontar todo un sistema de clases puede salirle muy caro. Para Minnie y Aibileen, quienes ayudarán a Skeeter (Aibileen, de hecho, lo coescribe con ella), es aún más peligroso pero al mismo tiempo exorcizarán toda su rabia y contribuirán a dar una mayor visibilidad a los problemas de su gente.
Lo que más me ha gustado de la novela es que muestra dos caras de una misma historia: por una parte el racismo más repugnante y unas criadas que son más esclavas que empleadas domésticas (o “ayuda”, de ahí el título inglés), y por otro, los lazos de cariño tan fuertes que podían llegar a formarse entre ellas y las personas a las que servían, como el amor que siente Aibileen por la niña que cuida o el de Skeeter por la mujer que prácticamente le crió. La misma autora cuenta en un epílogo que en su casa trabajó una chica que fue casi como su madre y que durante su infancia nunca se planteó las injusticias que podría estar sufriendo esa mujer a la que luego dedica la novela.
Criadas y señoras me ha recordado en cierto modo a Tomates verdes fritos y bastante a La vida secreta de las abejas (la portada americana es, de hecho, una imitación de la de esta novela que también fue un exitazo en 2002, juzgad vosotras mismas haciendo clic aquí y aquí), así que si os gustó alguno de estos dos libros, seguro que la disfrutaréis.
Y ahora el descubrimiento estrella, Chicas salvajes (The Wild Girls), que en España ha sacado Marenostrum cometiendo un par de errores lamentables en la portada. Primero, el nombre de la autora, que repiten varias veces escribiendo Path Murphy cuando es Pat Murphy, y segundo, que ponen una cita de la escritora y poeta Jane Yolen recomendando el libro y escriben Joan Yolen. ¡Ay, madre! En fin, a pesar de esto, la traducción de Rosa Gutiérrez está muy bien, gracias a las diosas.Y digo que es mi descubrimiento estrella porque es una joya. Supongo que entraría en la categoría de literatura juvenil, porque es la historia de una adolescente cuyos padres están a punto de divorciarse, pero ya he comentado alguna vez que no creo mucho en esas etiquetas cuando la novela es, sencillamente, buena. Chicas salvajes es más que eso. Un canto a la amistad, a la escritura, a la naturaleza, a romper con lo que se espera de una para ser libres, a seguir tus deseos, un homenaje a las niñas que creo que voy a regalar a todas las niñas que conozco.
No digo más porque no quiero revelar nada, sus casi 300 páginas os sorprenderán y os harán sonreír una y otra vez.
La autora, es una estadounidense más conocida por sus novelas de ciencia ficción y fantasía, habiendo ganado incluso el premio Nebula, uno de los más importantes que se otorgan en este género.
Solo añadir que leer una novela de chicas que no tenga que ver con romances paranormales, popularidad o tíos buenos, sino que esté centrada en la amistad y la pasión por la escritura y por la naturaleza, ha sido el soplo de aire fresco más reconfortante de este caluroso verano.
Dos niñas, de William-Adolphe Bouguereaujueves, 3 de junio de 2010
Obituario: Rue McClanahan
Hay una línea muy fina que separa el pasárselo bien y el ser una mujer fácil. Lo sé. He puesto mi pie en esa línea alguna vez (Blanche Devereaux).Hoy ha muerto Rue McClanahan, la actriz que interpretaba a Blanche Devereaux en Las chicas de oro (The Golden Girls), serie estadounidense de gran éxito que se emitió de 1985 a 1992.
Las chicas de oro fue una serie divertida y entrañable, sí, pero también supuso una revolución feminista que deja por los suelos a otras más contemporáneas como Sexo en Nueva York (Sex in the City).
El argumento era el siguiente: cuatro mujeres mayores comparten una casa en Miami. Son Blanche Devereaux, que, como bien dice el artículo de El País de hoy, “abrazó en su madurez la revolución sexual: liberada, despreocupada, independiente, nunca atada al qué dirán”, Rose Nylund, de una inocencia abrumadora retratada en sus absurdas historias acerca de su pueblo, St. Olaf, Dorothy Zbornak, mujer algo masculina de aspecto y con un genio de fuego y su madre, Sophia Petrillo, mordaz siciliana siempre aferrada a su bolso y cuyo aspecto de viejecita dulce engañaba a todo el mundo.
Los episodios solían tener un formato similar: las chicas se metían en algún lío y para solucionarlo se reunían en la mesa redonda de la cocina (¿quién no ha soñado con tener una igual?) a comer tarta de queso y contarse historias cuya moraleja les aportase alguna idea para solucionarlo. Como ya he dicho, las de Rose sobre St. Olaf no solían tener ningún sentido. Sophia siempre empezaba, como recordaréis, de la siguiente forma: “Sicilia, 19—“. Por otra parte, las de Blanche solían tener que ver con sus affairs.
Las chicas de oro fue una serie polémica porque sus protagonistas tenían más de cincuenta años y aún así eran sexualmente activas. Además, en una época en la que aún no se hablaba mucho de estas cosas, ellas asistieron a una boda gay (la del hermano de Blanche) e incluso hablaron del SIDA cuando Rose se hizo la prueba por temor a una transfusión de sangre que le habían hecho. “¡El SIDA no es una enfermedad que afecte a mala gente, Rose!” –le dice Blanche- “¡No es el castigo de Dios a los pecados de nadie!” Otros temas que se trataron en la serie fueron el sexo seguro y los preservativos, el síndrome del nido vacío, envejecer, el machismo, la donación de órganos, la violencia de género, la ludopatía, la inseminación artificial, los derechos de los animales y la demencia senil. Como veis, fue un programa realmente transgresor e innovador.
Lamentablemente, ya solo queda una chica de oro, la fantástica Betty White, quien interpretaba a Rose. Estelle Getty, que hacía de Sophia, murió en 2008 y Beatrice Arthur, Dorothy, en 2009. Hoy hemos perdido a la inimitable Rue McClanahan, quizá la que tenía el papel más controvertido de las cuatro.
Sirva este vídeo como recuerdo cariñoso.
martes, 6 de abril de 2010
La vida inmortal de Henrietta Lacks
A lo largo de la historia, Anónimo suele haber sido una mujer (Virginia Woolf) Esta es la increíble vida (o mejor dicho, muerte) de Henrietta Lacks, a quien la comunidad científica conoce como HeLa. Una historia que viene muy a cuento ahora que todo el mundo habla de la reforma sanitaria de Obama y que trata, como suele ser habitual, de una mujer que ha desenterrado a otra mujer.
Henrietta fue una mujer negra que nació en el estado de Virginia en 1920. Madre de cinco hijos y sin recursos, a principios de la década de los cincuenta le fue diagnosticado un cáncer cervical del que se trató en el ala para gente de color del hospital Johns Hopkins. Sin su conocimiento ni permiso, los médicos le extrajeron células de su carcinoma para realizar investigaciones con ellas. Al poco tiempo y con solo 31 años, Henrietta murió.
Sus células fueron entregadas al investigador George Gey, quien descubrió que estas hacían algo que nunca antes habían hecho las células de ninguna otra persona: se mantenían vivas y podían ser cultivadas, congeladas y repartidas entre la comunidad científica. Gey las llamó HeLa (por las iniciales de Henrietta Lacks) y se convirtieron en las primeras células humanas cultivables en laboratorio que eran inmortales, es decir, que no morían tras dividirse (perdonad si no me explico muy bien, no sé mucho de medicina así que si alguien quiere hacerme alguna corrección lo agradeceré mucho). Su nombre, claro está, hizo que su portadora fuera olvidada. Las células de Henrietta pudieron, pues, emplearse en muchos experimentos y fueron trascendentales para un montón de avances médicos y biológicos. Por ejemplo, fueron empleadas por Jonas Salk para desarrollar la vacuna de la poliomielitis.
No obstante, los familiares de Henrietta Lacks no fueron informados de todo esto y ni siquiera en la actualidad pueden beneficiarse de los avances médicos que posibilitaron las células de su madre y abuela a causa de carecer de un seguro.
Como muchas otras mujeres, Lacks ha permanecido en el anonimato hasta que la autora Rebecca Skloot ha escrito un libro sobre ella, The Immortal Life of Henrietta Lacks, un apasionante combinado de cáncer, racismo, ética y pobreza que resulta tan adictivo como una novela. Skloot también ha creado la Fundación Henrietta Lacks, una organización sin ánimo de lucro a la cual dona una parte de los beneficios de su libro, todo un best-seller en Estados Unidos. La misión de dicha fundación es proporcionar ayuda para pagar un seguro médico a los descendientes de Lacks, quien fue una cultivadora de tabaco pobre, así como becas a los afroamericanos que quieran estudiar alguna carrera relacionada con la ciencia en general o con la medicina en concreto.Lo que decía al principio, mujeres desenterrando mujeres, como siempre.
Si quieres profundizar más:Para ver fotos de las células de Henrietta Lacks, haz clic aquí.
Para ver un documental de aproximadamente una hora de duración, en inglés, sobre el tema, haz clic aquí.
Para ver un mapa de la evolución de las células de Lacks, haz clic aquí.
Otras visiones (en español) sobre el tema:
Diario Público
Blog Resolviendo la incógnita
Blog Ethos&Technos
martes, 9 de marzo de 2010
Adiós a cuatro feministas haitianas
Entre tantas personas que han perdido la vida –como poco- en el terremoto de Haití del 12 de enero de este año, me gustaría homenajear a unas feministas que lucharon por los derechos de las mujeres en su país y que han muerto como consecuencia del devastador fenómeno. Escasos son los medios que las mencionan o los obituarios publicados, inmensos han sido sus logros.
Myriam Merlet era jefa de gabinete del Ministerio de Asuntos de las Mujeres de Haití, y su trabajo se centraba especialmente en la cultura de la violación de su país. Si sabéis inglés, podéis ver este vídeo acerca de ello y conocer y escuchar a Merlet desde el minuto 2:30.Myriam Merlet luchó por la visibilización de las mujeres haitianas dentro y fuera de su país. Como muchas otras personas, en los años setenta emigró en busca de una vida mejor. Se licenció en Canadá en estudios de género, sociología y economía. En los ochenta decidió regresar a su país para aportar su grano de arena en la mejora de Haití.
Fundó la organización feminista haitiana Enfofamn y logró que varias calles de su país tuvieran nombres de mujeres. Consiguió llevar a la isla Los monólogos de la vagina de Eve Ensler, con quien la podemos ver en la imagen.
Merlet fue hallada muerta en su casa, custodiada por su perro. Nadie pudo ir a rescatarla.
Magalie Marcelin encabezó el nacimiento del movimiento feminista contemporáneo haitiano en los años ochenta. Inauguró Kay Famn (Casa de las Mujeres), el primer refugio en Haití para mujeres maltratadas. Fue también una figura clave en la aprobación de leyes para que las mujeres estuvieran en igualdad de derechos dentro del matrimonio y en la criminalización de la violación y de la violencia machista.Marcelin comenzó su activismo siendo adolescente, en la dictadura de Bébé Doc (hijo de otro dictador, Papa Doc). Fue arrestada y expulsada del país. Estudió derecho en Canadá. Regresó a Haití con la caída de la dictadura, en 1986. Durante el golpe de estado de 1991-4 vivió en la clandestinidad, lo cual no impidió que siguiera con su activismo, pues organizaba en su casa reuniones secretas de Kay Famn.
Puesto que era abogada, Magalie Marcelin defendió muchos casos de mujeres que no hubieran tenido ninguna otra oportunidad de justicia de no ser por ella.
Marcelin vivía en Kay Famn, donde dormía en un fino colchón sobre el suelo para estar disponible las veinticuatro horas en caso de que las víctimas de violencia machista pudieran necesitarla. No cobraba por este trabajo y subsistía haciendo investigaciones sociológicas y como asesora de una empresa.
Magalie Marcelin también era actriz, aunque su trabajo activista no le dejaba tiempo para actuar. Protagonizó la película Anita cuando era muy joven. Trata sobre la vida de una niña esclava o rèstavek.
Esta heroína siempre ayudaba a las mujeres que querían organizar sus propios colectivos feministas y fue así como murió, estando reunida en Puerto Príncipe con una mujer que quería iniciar uno. La casa de dicha mujer se vino abajo y Marcelin no pudo ser rescatada.
Otras dos mujeres que perdieron la vida fueron Myrna Narcisse, Directora General del Ministerio de Asuntos de las Mujeres y la fundadora de CONAP (Coordinadora Nacional para la Defensa de los Derechos de las Mujeres) y Anne Marie Coriolan, fundadora de Solidarite Famn Ayisyen (Solidaridad con las Mujeres Haitianas o SOFA).
¿Cuántas activistas habrán fallecido en el terremoto de Haití? Tan solo pensar en cómo han perdido la vida estas cuatro mujeres hace que se me salten las lágrimas. ¿Continuarán su trabajo por los derechos de las mujeres aquellas que han sobrevivido? Estoy segura de que sí.
Abrazos fuertes a nuestras hermanas haitianas desde La Letra Escarlata.
lunes, 8 de marzo de 2010
FELIZ 8 DE MARZO A TODAS
Sufragista detenida en Manchester (1905)viernes, 22 de enero de 2010
Una película que me gustaría ver, una mujer que me gustaría emular y un reto que me gustaría proponeros
Para mí, la cuestión más difícil es comprender el significado y las consecuencias –tanto personales como políticas- de mis acciones. Si me hago un lifting o enderezo mi nariz judía, ¿a qué normas estoy sirviendo? ¿Cómo afectan estas acciones a la concepción que tengo de mí misma? ¿Qué valores transmito a aquellas personas a quienes guío? ¿Cómo contribuyo a aportar mi granito de arena a la cultura del futuro? (Susan Bordo, la traducción es mía)Tengo muchas ganas de ver Precious. Se trata de una película dirigida por Lee Daniels y basada en una novela, que también quiero leer, titulada Push y escrita por Sapphire, autora y lesboactivista afroamericana.
Precious, con un reparto eminentemente femenino y algunas apariciones masculinas como la de Lenny Kravitz, es una película feminista que trata de la vida de Precious, una adolescente gorda e iletrada que vive con su torturadora madre en Harlem. La existencia de Precious es terrible: violada repetidamente por su padre, da a luz a un niño con síndrome de Down y está esperando otro, por lo que es expulsada del instituto. Será en el nuevo centro a donde acuda y con la ayuda de una profesora y de otra gente que se encuentra por el camino, donde Precious aprenderá a leer y a salir de su infierno.
No sé a vosotras, pero a mí esta desgarradora historia se me antoja una nueva versión de El color púrpura, novela de Alice Walker que tiene como protagonista a la tierna Celie, también analfabeta y violada por su padre, de quien queda embarazada. Probablemente Sapphire se inspiró de forma consciente en Walker, maestra de tantas.

La actriz que encarna a la madre de Precious se llama Mo’Nique, que además de dedicarse al cine es activista contra la gordofobia y muchas otras cosas. Produjo el concurso de modelos de tallas grandes Mo’Nique’s Fat Chance y dirigió el documental I Coulda Been Your Cellmate, sobre mujeres encarceladas. En cuanto a su trayectoria como intérprete, tuvo un papel en la serie Ugly Betty (mi versión favorita de todas las se han inspirado en la venezolana Inés Duarte, secretaria, sin duda) y en la película Phat Girlz, también muy centrada en la gordofobia (ya se sabe que a las actrices gordas pocas veces les dan papeles que no tengan que ver con su cuerpo, pero en este caso Mo’Nique convierte lo que quieren que sea una limitación en una forma de militar por un mundo mejor), además de haber hecho varias otras películas.
Esta mañana he leído en el periódico que Mo’Nique ha dejado “pasmados a los fotógrafos con sus piernas sin depilar”. En los Globos de Oro (ceremonia en la que arrebató el premio a la mejor actriz de reparto a la mismísima Penélope Cruz), esta admirable mujer se levantó la falda y dejó que todos los fotógrafos retratasen sus piernas peludas, en un acto reivindicativo que por supuesto despertará un montón de críticas y que yo aplaudo y admiro. Cuando los fotógrafos la miraron estupefactos, ella se limitó a echarse a reír.
Desde siempre he tenido esta conversación con mujeres en incontables ocasiones: no nos depilamos porque nos gusta el cuerpo sin pelos, sino porque nuestra cultura machista nos lo ha imprimido de tal manera que creemos que nos gusta.
Dejo al margen a los hombres que dicen que les gustan las mujeres sin pelos, paso de ellos, y también dejo al margen a las mujeres que no se plantean estas cosas. Hablo de las que se interesan por estos temas y aseguran con vehemencia que se depilan porque quieren, no por un canon de belleza impuesto. ¿Estáis seguras, chicas?
No quiero sonar paternalista con esto. Os seré sincera: yo cuando me encuentro con una mujer sin depilar enseguida me atrae en todos los sentidos muchísimo más que una depilada, porque encuentro en ella coherencia y valentía. No obstante, aunque no con tanta frecuencia como debería según los cánones, soy tan tonta que me depilo tan solo porque no tengo el valor suficiente para no hacerlo, para ir en bañador con las piernas llenas de pelos y cosas así. Pero quisiera no hacerlo, al menos me reconozco a mí misma que quisiera no hacerlo y no me autoengaño diciendo que es que me gusta así. Lo siento, no me lo trago. Son formas que tenemos de racionalizar lo que hacemos con el fin de sentirnos mejor al tratar de que nuestro cuerpo encaje con las normas de la sociedad sexista.
Pensemos más allá, hagámonos la siguiente pregunta: ¿qué significa que los hombres no se depilen y las mujeres sí? Y, por favor, estoy hablando de la tendencia más habitual, no de las nuevas modas metrosexuales ni de los nadadores. De verdad, hagámonos esa pregunta y meditemos su respuesta, cuestionemos las cosas que se dan por sentadas.
Otra pregunta que parece obvia y que es nuestra obligación sopesar como feministas que somos: ¿Por qué las mujeres nos depilamos? Si fuera por higiene, los hombres también lo harían, ¿no?
En fin, poquito a poco pero sin parar. La cita que abre este post es una cambiavidas si la ponemos en práctica, así que a ello.
Mientras tanto, yo os lanzo un reto que os animo a llevar a cabo y que empiezo aquí, en La Letra Escarlata: no te depiles y cuelga en tu blog o red social una foto de tus piernas (o de tus sobacos, o de lo que quieras…) sin depilar en apoyo a Mo’Nique y como protesta por los cánones machistas.
¡Aquí van mis piernas! ¡Muérete de envidia, Kim Basinguer!
miércoles, 6 de enero de 2010
Laureadas
Ante todo, poeta es una persona locamente enamorada del lenguaje (W. H. Auden)
Un poeta laureado es un poeta nombrado oficialmente por el Gobierno de un país con el fin de promover la difusión de la poesía y de la lectura. En el año que acaba de terminar, dos mujeres abiertamente lesbianas han sido designadas poetas laureadas de sus respectivos países, un momento histórico que, perdonadme la frase facilona, es sin duda de justicia poética.

Carol Ann Duffy (Glasgow, 1955), es Poeta Laureada de Inglaterra desde abril de 2009. Es la primera mujer, la primera escocesa y la primera persona abiertamente homosexual que obtiene este título. Está completamente fuera del armario y tiene una hija. Ha ganado multitud de premios a lo largo de su carrera literaria. La poeta declaró en una entrevista: “La sexualidad es algo que celebrar ahora que en mi país existen las parejas de hecho. Es fantástico que yo sea abiertamente lesbiana y si hay alguien que me esté viendo y sienta vergüenza o incomodidad ante su sexualidad, les aconsejo que la celebren, se reafirmen y sean felices. Es algo maravilloso, cotidiano y normal.”
Kay Ryan (California, 1945), es Poeta Laureada de Estados Unidos desde julio de 2008, puesto que volvió a obtener en abril de 2009. Sus poemas suelen ser cortos y con estructuras que recuerdan a las de Emily Dickinson o Marianne Moore. Un dato muy triste: Kay Ryan estuvo con su pareja, la profesora de universidad Carol Adaire, desde 1978 hasta la muerte de esta en 2009 a causa de un cáncer. Se casaron dos veces, una en San Francisco en 2004, sufriendo como muchos otros matrimonios la anulación por parte del Tribunal Supremo de California, y otra en 2008 en el mismo estado.
Carol Ann Duffy y Kay Ryan, dos magistrales poetas que viven su sexualidad con orgullo y son un ejemplo para todas nosotras.
miércoles, 16 de diciembre de 2009
La valentía de una pequeña gran mujer, la cobardía de los poderosos












