Mostrando entradas con la etiqueta mujeres. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mujeres. Mostrar todas las entradas

sábado, 31 de marzo de 2012

OBITUARIO: Adrienne Rich (1929-2012)

Puede que dispongamos de todos los recursos tecnológicos habidos y por haber…pero si nuestro lenguaje no es el adecuado, nuestra visión permanecerá deforme y nuestra razón y nuestros sentimientos darán vueltas sin llegar a ninguna parte. Tal vez nuestro proceso llegue a ser “revolucionario”, pero nunca transformador. (Adrienne Rich

Creía que el arte y la política eran indivisibles. Centró todo su trabajo teórico y poético en el feminismo, el lenguaje, la identidad sexual y racial, los derechos civiles y el pacifismo. Ha sido una de las activistas, pensadoras y creadoras más trascendentales del siglo XX. 
En Instantáneas de una nuera (Snapshots of a Daughter-in-Law, 1963) versificó sobre ese problema sin nombre acerca del que también estaba escribiendo en ese momento Betty Friedan: la alienación que conlleva el rol femenino dentro de un matrimonio normativo. Recordemos que por aquél entonces apenas había iniciado su andadura la segunda ola del movimiento feminista que condenaría todo esto. Ella sería una de sus figuras principales. 
En 1976, habiendo dejado a su marido y padre de sus tres hijos, salió del armario e inició una relación con la que sería su pareja durante toda su vida, Michelle Cliff, una escritora de origen jamaicano. Eran tiempos muy hostiles para las lesbianas, incluso dentro del movimiento feminista. Ese mismo año publicó Veintiún poemas de amor (Twenty-one Love Poems), su homenaje al amor lesbiano. 
En 1980 escribió un ensayo fundamental para el lesbofeminismo, Heterosexualidad obligatoria y existencia lesbiana (Compulsory Heterosexuality and Lesbian Existence), texto que en un mundo razonable sería un clásico de la no ficción, junto con Nacemos de mujer (Of Woman Born), obra en la que examina la maternidad como experiencia y como institución. 
Heredera declarada de las escritoras que la precedieron, rechazadora de los premios más importantes del mundo literario norteamericano por considerar que la literatura es más importante que un adorno para el salón, investigadora del lenguaje feminista, rebelde, insumisa, intelectual, valiente. 
Nunca dejó de escribir ni de luchar. A principios de este siglo, ya septuagenaria, se manifestó en contra de la guerra de Iraq. 
No hace mucho que publicó su último libro de poesía. 
Ha muerto Adrienne Rich.

jueves, 8 de marzo de 2012

Feminismo fue, es y será

Me hice feminista porque la otra opción era hacerme masoquista (atribuida a Sally Kempton). 

bell hooks
En su texto “Feminism: A Movement to End Sexist Oppression” [Feminist Theory: From Margin to Centre, Boston: South End Press, 1984], bell hooks escribe que el principal problema del discurso feminista reside en nuestra incapacidad para llegar a un acuerdo con respecto a lo que es el feminismo o para elaborar una definición común. Esto, añade, nos impide construir unos cimientos sólidos sobre los cuales hacer teoría o llevar a cabo un activismo coherente. El hecho de que muchas de nosotras digamos que hay tantos feminismos como feministas existen, opina, indica que no nos tomamos en serio que el feminismo sea un movimiento político radical, con la importancia que esto conlleva. 
Estoy y no estoy de acuerdo con ella. Por una parte me pregunto si tal vez lo radical no será precisamente el que hablemos de feminismos y no de feminismo, al igual que las que estamos en la militancia nunca decimos “la mujer esto y lo otro”, sino “las mujeres”, marcando así nuestra diversidad. Por otra parte debemos hallar algo en común, y es tal vez esto en lo que debamos ahondar. Cuando el movimiento feminista comenzó a teorizar, allá por el siglo XIX y hasta bien entrado el siglo XX, lo que creíamos que teníamos en común era simplemente ser mujer. Con el siglo XXI nos damos cuenta de lo limitado que es esto, pues entramos en el juego binario patriarcal de hombre-mujer, heterosexual-homosexual, blanco-negro, centro-margen, yo-el otro… 
El feminismo no es, como mucha gente opina, el movimiento que lucha por la igualdad de mujeres y hombres. Esta visión es muy inocente porque, además del binarismo que conlleva, ¿iguales a qué hombres queremos ser, si entre ellos no son iguales? ¿A los heterosexuales, a los gays, a los blancos, a los negros, a los ricos, a los pobres…? ¿queremos de verdad entrar en el juego de este mundo capitalista, militarizado y racista, o aspiramos a más y mejor? ¿queremos tener autoridad, o autoritarismo? 
Este punto en común que digo que debemos buscar puede ser precisamente la definición de feminismo que proporciona bell hooks en el artículo antes mencionado: el feminismo es la lucha por acabar con la opresión sexista. Esta lucha no beneficia solo a un determinado grupo de mujeres, ni a las mujeres con respecto a los hombres, sino que tiene el poder de transformar las vidas de todas y todos de forma significativa. El feminismo, pues, no es un estilo de vida, algo que simplemente se practique diciendo “soy feminista”, sino que exige un compromiso político, exige activismo. 
Hoy es 8 de marzo. Con sus aciertos y con sus errores, el feminismo ha sido la revolución definitiva y todavía le queda mucho camino por andar. Sirva este día de recordatorio de todo lo conseguido y de todo lo que queda por alcanzar. 
Feliz día y a reclamar las calles

lunes, 9 de mayo de 2011

Lara Logan, heroína

El sexismo es la base sobre la que se construye toda tiranía. Toda forma social de jerarquía y abuso está modelada en la dominación de los hombres sobre las mujeres (Andrea Dworkin

Lara Logan es una corresponsal surafricana que trabaja para el telediario de la cadena CBS, de EEUU. Esta experimentada periodista lleva cubriendo zonas en guerra desde hace dieciocho años. El pasado febrero, y tras haber sido detenida junto a su equipo por el ejército para después ser puestos en libertad, decidió valientemente seguir trabajando desde la plaza egipcia de Tahrir, centro de la conocida revuelta que acabó con el régimen de Hosni Mubarak.
La multitud –masculina- enloquecida, pronto consiguió apartar a Logan de los tres hombres que la acompañaban (dos compañeros de la CBS y un intérprete). De repente cientos de dedos anónimos empezaron a pellizcarle los pechos, a tocarle la entrepierna, todo… Alguien gritó que era judía e israelí, cosa que no es cierta, aunque da igual, la verdad, y allí ya se pusieron frenéticos. Le arrancaron la ropa y se la pasaron unos a otros. Logan asegura no haber sido consciente de que le estaban golpeando con astas de bandera en la cara porque solo podía sentir cómo decenas de manos la violaban por delante y por detrás, tirando de su cuerpo en todas direcciones y arrancándole el cuero cabelludo. Pensó que si gritaba dejarían de agredirla, pero esto les excitó aún más. Esta tortura duró los veinticinco minutos más eternos que alguien pueda imaginar, hasta que sus compañeros lograron que los militares fueran a rescatarla. Los desgarros internos (por las violaciones vaginales y anales) y externos (por los golpes) que sufrió la reportera os los podéis imaginar. Los del alma, creo que solo si se vive algo así pueden concebirse.
Unas semanas después, Lara Logan decidió contar por televisión la brutal violación en grupo que sufrió, con el fin de acabar con el silencio de muchas mujeres periodistas en el mundo, que son víctimas de todo tipo de ataques sexuales y no los cuentan para que nadie les diga que no deben hacer ese tipo de trabajos.
Porque, cómo no, nada más conocerse lo sucedido al día siguiente de la tragedia de Logan, los medios de comunicación y los infames comentarios que ahora todo el mundo puede hacer gracias a Internet, se plagaron de dudas y otras tribulaciones vergonzosas: ¿es verdad que le ha ocurrido eso? Es que es demasiado guapa… ¿no debería haberse cubierto en lugar de llevar ropa occidental? ¿por qué se arriesgó así, entrando en esa plaza?
Lara Logan siempre ha sido criticada por ser demasiado osada. Mientras que a sus homólogos masculinos se les considera “con un par de huevos”, reporteros de “los de verdad” y todas esas cosas, de ella se dice que siendo mujer, que siendo madre de dos niños, es demasiado atrevida.
Las periodistas, las viajeras, las mujeres en general estamos en deuda con Lara Logan porque ha tenido la valentía de dar la cara y relatar lo que le ha sucedido, lo cual la convierte en una reportera más fuerte, no más débil.
En cuanto a las revueltas árabes, más de la misma mierda patriarcal que no es solo patrimonio de oriente, por supuesto, sino que nos apesta también por estos lares. Las mujeres de Túnez, de Egipto, han demostrado su compromiso con la revolución. Sin embargo, ¿alguna vez no han estado al pie del cañón? Ni que su participación fuera una novedad: las iraníes lucharon contra el sah y contribuyeron a que Jomeini obtuviera el poder, las argelinas lucharon por la descolonización… de nada sirvió, de nada servirá cuando se lucha al lado de animales (¡pobres animales!) como los que violaron a Lara Logan.
Energúmenos que piensan (un 80% de los hombres egipcios, según las encuestas) que un marido debe dar una paliza a su mujer si esta habla con otro hombre. Egipto, donde el 85% de las mujeres han experimentado la horrenda práctica de la ablación, donde los ataques con ácido y los asesinatos de honor son pan de cada día… El Cairo, ciudad donde es típico que los hombres manoseen a las mujeres por la calle… Es lamentable que los tipos decentes que haya por ahí tengan que entrar en el mismo saco que estos violadores y asesinos de mujeres, pero eso no es culpa de nadie más que de los segundos.
Luchar mano a mano con estos hombres es inútil. Las revueltas acaecidas en Oriente Medio son meros parches. El único cambio verdadero llegará cuando se ponga término a la brutalidad infligida a tantas mujeres y niñas en todo el mundo, empezando por el tráfico sexual y pasando por todo tipo de vejaciones. La tragedia de Lara Logan es una prueba (si es que a estas alturas necesitamos una prueba) de que estas cosas no solo les suceden a las mujeres sin recursos o sin formación.
Por cierto que, aunque el ejército fue el que sacó a Lara Logan de la Plaza de Tahrir, el fin de su martirio empezó cuando de pronto unos ojos escondidos tras un nicab y unos brazos enfundados en un hiyab abrazaron su cuerpo desnudo, tan solo algunos jirones de ropa aún sobre su piel, y un grupo de mujeres la rodeó, haciendo barrera contra los violadores. Fueron las egipcias acampadas allí las que la salvaron.
Esta imagen muestra a Lara Logan momentos antes de ser atacada. Es una foto muy importante porque detrás aparecen algunos de sus violadores. Nadie ha sido detenido ni perseguido por este crimen brutal. Es más, la mayoría de los medios de comunicación que han mostrado esta imagen lo han hecho tapando sus rostros. ¿Por qué? Ponedla en todas partes, que todo el mundo les conozca.

lunes, 1 de noviembre de 2010

La muerte de la polilla y otros escritos


 Sí, siempre mantened los clásicos a mano para prevenir la caída (Virginia Woolf)

Capitán Swing Libros es una magnífica editorial madrileña de reciente creación que ha entrado en el panorama de las letras pisando fuerte, con títulos interesantísimos y una cuidada presentación. Por ahora, todo lo que he escrito suena a tópico y a peloteo, lo mejor que podéis hacer es entrar en su web y examinar su catálogo, dividido en cuatro colecciones:
- Historia Profana
- Entrelíneas
- Polifonías
- Matrioska
La úiltima de estas, que publica textos que abordan las relaciones entre géneros, nos regala una joya de Virginia Woolf, una recopilación de sus ensayos más interesantes (algunos de ellos muy difíciles de encontrar en España), para la cual he tenido el honor de escribir el prólogo. ¡Yo, prologando a la Woolf! Es que aún no me lo creo. Pero sí, ahí está mi nombre en la portada.
El libro os lo recomiendo con todo el ímpetu que puedo, no por el prólogo, sino por los escritos de Virginia. Imprescindibles en cualquier biblioteca, prometo que no os vais a defraudar.
La muerte de la polilla y otros escritos, Virginia Woolf. Colección Matrioska, Capitán Swing Libros, Madrid, 2010.
Puntos de venta, haciendo clic aquí.
¡Ya me contaréis que os parece!

domingo, 12 de septiembre de 2010

Poemas (5): Renée Vivien

Detesto el perfume empalagoso y las voces estridentes (Renée Vivien)

¡Renée Vivien! He exclamado mentalmente esta mañana, al despertar y acordarme de que hoy es nuestro aniversario de boda. ¿No tenía Renée Vivien unos poemas perfectos para dedicarle hoy a mi bruja? He rebuscado entre mis libros mientras preparaba lo que nosotras llamamos un “desayuno de hotel” para darle una sorpresa a mi esposa-desde-hace-exactamente-un-año y los he encontrado.
El desayuno/buffet tenía las siguientes cosas: café (por supuesto), zumo de naranja, higos y coco, tostadas de pan integral y de centeno, huevos revueltos, beicon, mantequilla de Soria y mermelada casera de moras, bollitos variados (que nadie se ría), galletas escocesas al limón con trocitos de fruta, queso cheddar y fresco de cabra y yogures ecológicos con frutas del bosque. Me lo he currado, ¿a que sí? Mejor que esos que te traen a casa, cuestan un dineral y luego son como la comida de avión.
Aquí va una foto de la mesa que se ha encontrado mi somnolienta mujer al salir de la cama y luego lo de Renée Vivien (por cierto, que cada vez que aparece el nombre de la poeta en este post, éste está enlazado a una página web distinta con más poemas suyos y otros datos de interés).

Renée Vivien (1877-1909)
Poeta simbolista británica que, no obstante, escribía en francés.
Nació en Londres de padre inglés y madre estadounidense. Su familia tenía mucho dinero y creció entre París y  Londres. Con 21 años heredó la fortuna familiar y se mudó definitivamente a la ciudad de las luces.
Desde ese momento y causando gran escándalo, vivió abiertamente su lesbianismo y, como podéis observar por la fotografía, lo vistió también. Su relación con la escritora Natalie Clifford Barney (las dos, en la imagen debajo del primer poema) era conocida por todo el mundo, así como su amor no correspondido por Violet Shillito, su amiga de la infancia, cuya muerte le dejó devastada.
Vivien no soportaba las infidelidades de Natalie Clifford Barney por lo que, y a pesar de los ruegos de esta para que lo reconsiderada, rompió con ella. Después tuvo un affair con una mujer casada perteneciente a los Rothschild de París, así como con la mujer de un diplomático turco.
A Renée Vivien le afectaron mucho sus problemas amorosos, por lo que en el final de su vida se vio inmersa en una espiral de alcohol y autodestrucción que su vecina Colette retrató en su libro Lo puro y lo impuro.
Para ser una mujer de la época victoriana y eduardiana, Vivien era inusitadamente culta y había viajado mucho. A pesar de morir con tan solo 32 años, su vida fue intensa y su obra prolífica. Aquí tenéis dos poemas como ejemplo (como tantas poetas -y más aún si son lesbianas- apenas está traducida al castellano. En este caso lo ha hecho Luis Antonio de Villena para su antología de posía gay y lésbica Amores iguales).

PALABRAS A LA AMIGA
Soy mujer, y no tengo ningún derecho a la belleza.
Me habían condenado a la fealdad masculina.

Y tuve la inexcusable audacia de buscar
el amor sororal hecho de suaves blancuras (…).

Me habían prohibido tus cabellos, tus pupilas
porque tus cabellos son largos y llenos de aroma
y porque tienen tus ojos extraños ardores
y se turban igual que las ondas rebeldes.

Con el dedo me han señalado en irritado gesto,
porque buscaba mi mirada tu mirada tierna,
y viéndonos pasar nadie quiso comprender
que solo con sencillez yo te había elegido.

Considera la ley vil que transgredo
y juzga mi amor que no conoce daño alguno,
tan cándido, tan necesario y fatal
como el deseo que junta al amante y la amada. (…)
A LA BIEN AMADA
Tú eres mi palacio, mi noche y mi otoño,
y mi vela de seda y mi jardín de lirios,
mi pebetero de oro y mi blanca columna,
mi parque y mi estanque de cañas e iris.

Tú eres mi perfume de ámbar y miel, mi palma,
mis frondas, mi canto de cigarras en el aire,
mi nieve que se muere de tan altiva y calma,
y mis algas y mis paisajes marinos.

Y eres mi campana de monótono sollozo,
mi isla fresca y mi oasis compasivo…
Tú eres mi palacio, mi noche y mi otoño,
y mi vela de seda y mi jardín de lirios.
Poemas (1)
Poemas (2)
Poemas (3)
Poemas (4)

miércoles, 18 de agosto de 2010

Una buena decisión (rectificar es de sabias)

Esquimal: Si no supiera quién es Dios ni lo que es el pecado, ¿iría al infierno?
Cura: No, no iría si ese fuera el caso.

Esquimal: Entonces, ¿por qué me lo ha contado?

(Annie Dillard)

¿Quién no conoce a Anne Rice? El sonado comienzo de su saga vampírica, Entrevista con el vampiro, se convirtió en best-seller a mediados de los años noventa gracias a la película basada en dicho libro y de cuyo guión ella también fue la autora. No obstante, la novela es de 1973.
Interesada en los vampiros y en la brujería desde niña, siempre estuvo muy orgullosa de su ateísmo hasta que, en 1998 y para sorpresa de todo el mundo, se convirtió al cristianismo y declaró en la revista Newsweek que a partir de ahora “solo escribiré sobre Jesús, nuestro señor”. Además, añadió, si alguien le dijera que no fuese tonta, que se va a arruinar, ella respondería que “sería una tonta para toda la eternidad por haberle dado la espalda a mi Señor”. Rice llegó incluso a escribir una autobiografía acerca de su redención espiritual.
No obstante, a finales de julio de este año, Rice ha decidido abandonar el cristianismo y estas son las razones que ha esgrimido para la revista The Advocate:
Para quien le importe, y comprendo perfectamente que hay a quien no, dejo de ser cristiana. Estoy fuera. En nombre de Cristo, me niego a ser antigay. Me niego a ser antifeminista. Me niego a ser anti-métodos anticonceptivos. Me niego a ser antidemócrata. Me niego a ser antihumanista laica. Me niego a ser anticiencia. Me niego a ser antivida. En el nombre de Cristo, dejo el cristianismo y de ser cristiana. Encuentro sencillamente imposible “formar parte” de este infame grupo pendenciero, hostil y belicoso. Lo he intentado durante diez años. No he sido capaz. Soy una intrusa allí. Mi conciencia no me lo permite.
¡Bienvenida al club, Anne!¿Y tú? ¿Has apostatado ya?

martes, 17 de agosto de 2010

Toda la vida juntas y toda la muerte también

Si no tengo amor, de nada me sirve hablar todos los idiomas del mundo, y hasta el idioma de los ángeles. Si no tengo amor, soy como un pedazo de metal ruidoso; ¡soy como una campana desafinada!
Si no tengo amor, de nada me sirve hablar de parte de Dios y conocer sus planes secretos. De nada me sirve que mi confianza en Dios sea capaz de mover montañas.
Si no tengo amor, de nada me sirve darles a los pobres todo lo que tengo. De nada me sirve dedicarme en cuerpo y alma a ayudar a los demás.
El que ama tiene paciencia en todo, y siempre es amable.
El que ama no es envidioso, ni se cree más que nadie.
No es orgulloso.
No es grosero ni egoísta.
No se enoja por cualquier cosa.
No se pasa la vida recordando lo malo que otros le han hecho.
No aplaude a los malvados, sino a los que hablan con la verdad.
El que ama es capaz de aguantarlo todo, de creerlo todo, de esperarlo todo, de soportarlo todo.
Sólo el amor vive para siempre. Llegará el día en que ya nadie hable de parte de Dios, ni se hable en idiomas extraños, ni sea necesario conocer los planes secretos de Dios. Las profecías, y todo lo que ahora conocemos, es imperfecto.
(1 Corintios 13)

San Francisco, 1975. Stella, o Stina, como la llamaba todo el mundo, una mujer de 40 años de ascendencia mexicana, acude a la manifestación del Orgullo Gay tras haber roto con su marido, del que tiene cuatro hijos. Por su parte, Ina Mae, de 39 años, también divorciada y con un hijo, decide que tampoco puede perderse ese evento. Harvey Milk, el primer político abiertamente homosexual de Estados Unidos, estaría allí. La fiesta, la alegría en medio de la miseria en la que el armario te ahoga, es un alivio para todas esas personas que caminan sintiendo un cóctel de miedo y audacia. Estas valiosas imágenes en super8 nos ponen en contexto.
Es en este día que Ina y Stella se conocen y se enamoran. Deciden compartir casa y criar a sus hijos juntas, convirtiéndose así en una familia.
Pioneras y siempre involucradas en mejorar la vida de las lesbianas, Ina Mae y Stella pronto se convirtieron en modelos a seguir por las mujeres de su comunidad y por muchas lesbianas de Estados Unidos, reivindicando los derechos de estas así como la existencia de las madres lesbianas.
Ina Mae tuvo un papel muy activo en Affirmation, un colectivo lgtbq mormón, siendo la única mujer en liderarlo, mientras que ambas formaban parte de un grupo de lesbianas mayores llamado Women Over 50 and Friends. Asimismo, fueron fundadoras de Lavender Seniors, un colectivo lgtbq de la tercera edad.
Stella siempre fue feminista, nunca se cansaba de llamar la atención a cualquiera que hiciera un comentario sexista. Antes de que se extendiese la práctica, ella ya promovió el reciclaje en su entorno. Tanto Ina Mae como Stella participaron en muchas organizaciones caritativas. Ambas tenían un gran sentido del humor y hacían amigos por donde quiera que fuesen. Les encantaba viajar y fueron pasajeras en muchos de los cruceros Olivia, ya sabéis, esos para lesbianas que salían en The L Word y con los que todas hemos fantaseado.
Ina Mae y Stella estuvieron siempre, pues, dedicadas a hacer un mundo mejor para todos, en especial para las lesbianas.
Este verano, exactamente el día 17 de julio, ambas mujeres regresaban de una reunión familiar. Ina Mae iba al volante cuando sufrió un devastador ataque al corazón que la mató prácticamente al instante. Stella vio que su coche se precipitaba contra unos peatones, con lo que agarró como pudo el volante y decidió precipitarse contra una camioneta para salvarles la vida. Los peatones no sufrieron ningún daño y el conductor de la camioneta tan solo heridas leves, pero la valiente Stella no pudo sobrevivir al accidente.
Murieron juntas, tal y como habían vivido.
Fuera de su comunidad eran unas desconocidas, pero yo quiero rendirles un homenaje en La Letra Escarlata porque su pequeña aportación ha hecho del mundo un lugar mejor y porque su valentía al vivir siempre abiertamente su sexualidad ha hecho que todas nosotras, estemos en el lugar del planeta que estemos, seamos un poquito más libres.
En honor a Ina Mae Murri y a Stella Lopez-Armijo, ni un armario más. Vamos, chicas, todas fuera, se lo debemos.
Ina Mae, Idaho, 1953
Stella, Washington DC, 2000
Les encantaba bailar
Se amaban y formaron una familia unida y feliz

viernes, 13 de agosto de 2010

Chicas salvajes que escriben y leen y se quieren y cambian el mundo y no piensan (casi nada) en el amor y los pintalabios

La lectura es una herramienta imprescindible para llevar una buena vida (Mortimer J. Adler)

He gozado de dos lecturas consecutivas de esas en las que no eres capaz de soltar el libro y la vida se convierte en una interrupción. Si estáis pensando en alguna novelita para las vacaciones, aquí tenéis dos que no creo que os fallen. Ambas, aunque muy distintas, tienen que ver, sobre todo, con la amistad y con la escritura.
Criadas y señoras (The Help), es la primera novela de Kathryn Stockett, una estadounidense sureña que ha protagonizado uno de los best-sellers más sonados de este año en el país de las hamburguesas. Supongo que no tardará en llegar la película.
La historia, ambientada en Jackson, Misisipi, a principios de los años sesenta, está narrada por tres voces, las de dos criadas negras llamadas Minnie y Aibileen y la de una universitaria blanca recién licenciada a la que todo el mundo llama Skeeter (mosquito), por no ser muy agraciada físicamente.
Como todos los estados del sur de EEUU, Misisipi era un lugar muy racista regido por las leyes segregacionistas conocidas como leyes de Jim Crow, resumidas en la frase separados pero iguales. Durante la década de los sesenta, la ciudad de Jackson fue testigo de muchas revueltas por los derechos civiles.
En ese contexto, las familias bien blancas viven intentando ignorar las reivindicaciones de los negros y explotando a sus criadas de color a cambio de unos cuantos dólares. Minnie siente mucha rabia por cómo les tratan y siempre está de mal humor, mientras que Aibileen, que siempre ha tenido un temperamento más afable, siente que desde que su hijo murió a causa de una paliza que le proporcionaron unos hombres blancos por utilizar un lavabo prohibido para los negros, se está envenenando por dentro.
En las vidas de estas dos mujeres entra la tímida Skeeter, que regresa de la universidad soñando con convertirse en escritora y decide conseguir testimonios de criadas negras para componer un libro con sus puntos de vista. Skeeter había tenido una criada que había sido para ella una madre, y deseaba honrar su memoria de esa forma.
Este proyecto demostrará a Skeeter que quienes creía sus amigas son en realidad un puñado de ricachonas crueles y racistas y que escribir un libro que quiere desmontar todo un sistema de clases puede salirle muy caro. Para Minnie y Aibileen, quienes ayudarán a Skeeter (Aibileen, de hecho, lo coescribe con ella), es aún más peligroso pero al mismo tiempo exorcizarán toda su rabia y contribuirán a dar una mayor visibilidad a los problemas de su gente.
Lo que más me ha gustado de la novela es que muestra dos caras de una misma historia: por una parte el racismo más repugnante y unas criadas que son más esclavas que empleadas domésticas (o “ayuda”, de ahí el título inglés), y por otro, los lazos de cariño tan fuertes que podían llegar a formarse entre ellas y las personas a las que servían, como el amor que siente Aibileen por la niña que cuida o el de Skeeter por la mujer que prácticamente le crió. La misma autora cuenta en un epílogo que en su casa trabajó una chica que fue casi como su madre y que durante su infancia nunca se planteó las injusticias que podría estar sufriendo esa mujer a la que luego dedica la novela.
Criadas y señoras me ha recordado en cierto modo a Tomates verdes fritos y bastante a La vida secreta de las abejas (la portada americana es, de hecho, una imitación de la de esta novela que también fue un exitazo en 2002, juzgad vosotras mismas haciendo clic aquí y aquí), así que si os gustó alguno de estos dos libros, seguro que la disfrutaréis.
Y ahora el descubrimiento estrella, Chicas salvajes (The Wild Girls), que en España ha sacado Marenostrum cometiendo un par de errores lamentables en la portada. Primero, el nombre de la autora, que repiten varias veces escribiendo Path Murphy cuando es Pat Murphy, y segundo, que ponen una cita de la escritora y poeta Jane Yolen recomendando el libro y escriben Joan Yolen. ¡Ay, madre! En fin, a pesar de esto, la traducción de Rosa Gutiérrez está muy bien, gracias a las diosas.
Y digo que es mi descubrimiento estrella porque es una joya. Supongo que entraría en la categoría de literatura juvenil, porque es la historia de una adolescente cuyos padres están a punto de divorciarse, pero ya he comentado alguna vez que no creo mucho en esas etiquetas cuando la novela es, sencillamente, buena. Chicas salvajes es más que eso. Un canto a la amistad, a la escritura, a la naturaleza, a romper con lo que se espera de una para ser libres, a seguir tus deseos, un homenaje a las niñas que creo que voy a regalar a todas las niñas que conozco.
No digo más porque no quiero revelar nada, sus casi 300 páginas os sorprenderán y os harán sonreír una y otra vez.
La autora, es una estadounidense más conocida por sus novelas de ciencia ficción y fantasía, habiendo ganado incluso el premio Nebula, uno de los más importantes que se otorgan en este género.
Solo añadir que leer una novela de chicas que no tenga que ver con romances paranormales, popularidad o tíos buenos, sino que esté centrada en la amistad y la pasión por la escritura y por la naturaleza, ha sido el soplo de aire fresco más reconfortante de este caluroso verano.

jueves, 3 de junio de 2010

Obituario: Rue McClanahan

Hay una línea muy fina que separa el pasárselo bien y el ser una mujer fácil. Lo sé. He puesto mi pie en esa línea alguna vez (Blanche Devereaux).

Hoy ha muerto Rue McClanahan, la actriz que interpretaba a Blanche Devereaux en Las chicas de oro (The Golden Girls), serie estadounidense de gran éxito que se emitió de 1985 a 1992.
Las chicas de oro fue una serie divertida y entrañable, sí, pero también supuso una revolución feminista que deja por los suelos a otras más contemporáneas como Sexo en Nueva York (Sex in the City).
El argumento era el siguiente: cuatro mujeres mayores comparten una casa en Miami. Son Blanche Devereaux, que, como bien dice el artículo de El País de hoy, “abrazó en su madurez la revolución sexual: liberada, despreocupada, independiente, nunca atada al qué dirán”, Rose Nylund, de una inocencia abrumadora retratada en sus absurdas historias acerca de su pueblo, St. Olaf, Dorothy Zbornak, mujer algo masculina de aspecto y con un genio de fuego y su madre, Sophia Petrillo, mordaz siciliana siempre aferrada a su bolso y cuyo aspecto de viejecita dulce engañaba a todo el mundo.
Los episodios solían tener un formato similar: las chicas se metían en algún lío y para solucionarlo se reunían en la mesa redonda de la cocina (¿quién no ha soñado con tener una igual?) a comer tarta de queso y contarse historias cuya moraleja les aportase alguna idea para solucionarlo. Como ya he dicho, las de Rose sobre St. Olaf no solían tener ningún sentido. Sophia siempre empezaba, como recordaréis, de la siguiente forma: “Sicilia, 19—“. Por otra parte, las de Blanche solían tener que ver con sus affairs.
Las chicas de oro fue una serie polémica porque sus protagonistas tenían más de cincuenta años y aún así eran sexualmente activas. Además, en una época en la que aún no se hablaba mucho de estas cosas, ellas asistieron a una boda gay (la del hermano de Blanche) e incluso hablaron del SIDA cuando Rose se hizo la prueba por temor a una transfusión de sangre que le habían hecho. “¡El SIDA no es una enfermedad que afecte a mala gente, Rose!” –le dice Blanche- “¡No es el castigo de Dios a los pecados de nadie!” Otros temas que se trataron en la serie fueron el sexo seguro y los preservativos, el síndrome del nido vacío, envejecer, el machismo, la donación de órganos, la violencia de género, la ludopatía, la inseminación artificial, los derechos de los animales y la demencia senil. Como veis, fue un programa realmente transgresor e innovador.
Lamentablemente, ya solo queda una chica de oro, la fantástica Betty White, quien interpretaba a Rose. Estelle Getty, que hacía de Sophia, murió en 2008 y Beatrice Arthur, Dorothy, en 2009. Hoy hemos perdido a la inimitable Rue McClanahan, quizá la que tenía el papel más controvertido de las cuatro.
Sirva este vídeo como recuerdo cariñoso.

martes, 6 de abril de 2010

La vida inmortal de Henrietta Lacks

A lo largo de la historia, Anónimo suele haber sido una mujer (Virginia Woolf)

Esta es la increíble vida (o mejor dicho, muerte) de Henrietta Lacks, a quien la comunidad científica conoce como HeLa. Una historia que viene muy a cuento ahora que todo el mundo habla de la reforma sanitaria de Obama y que trata, como suele ser habitual, de una mujer que ha desenterrado a otra mujer.
Henrietta fue una mujer negra que nació en el estado de Virginia en 1920. Madre de cinco hijos y sin recursos, a principios de la década de los cincuenta le fue diagnosticado un cáncer cervical del que se trató en el ala para gente de color del hospital Johns Hopkins. Sin su conocimiento ni permiso, los médicos le extrajeron células de su carcinoma para realizar investigaciones con ellas. Al poco tiempo y con solo 31 años, Henrietta murió.
Sus células fueron entregadas al investigador George Gey, quien descubrió que estas hacían algo que nunca antes habían hecho las células de ninguna otra persona: se mantenían vivas y podían ser cultivadas, congeladas y repartidas entre la comunidad científica. Gey las llamó HeLa (por las iniciales de Henrietta Lacks) y se convirtieron en las primeras células humanas cultivables en laboratorio que eran inmortales, es decir, que no morían tras dividirse (perdonad si no me explico muy bien, no sé mucho de medicina así que si alguien quiere hacerme alguna corrección lo agradeceré mucho). Su nombre, claro está, hizo que su portadora fuera olvidada. Las células de Henrietta pudieron, pues, emplearse en muchos experimentos y fueron trascendentales para un montón de avances médicos y biológicos. Por ejemplo, fueron empleadas por Jonas Salk para desarrollar la vacuna de la poliomielitis.
No obstante, los familiares de Henrietta Lacks no fueron informados de todo esto y ni siquiera en la actualidad pueden beneficiarse de los avances médicos que posibilitaron las células de su madre y abuela a causa de carecer de un seguro. Como muchas otras mujeres, Lacks ha permanecido en el anonimato hasta que la autora Rebecca Skloot ha escrito un libro sobre ella, The Immortal Life of Henrietta Lacks, un apasionante combinado de cáncer, racismo, ética y pobreza que resulta tan adictivo como una novela. Skloot también ha creado la Fundación Henrietta Lacks, una organización sin ánimo de lucro a la cual dona una parte de los beneficios de su libro, todo un best-seller en Estados Unidos. La misión de dicha fundación es proporcionar ayuda para pagar un seguro médico a los descendientes de Lacks, quien fue una cultivadora de tabaco pobre, así como becas a los afroamericanos que quieran estudiar alguna carrera relacionada con la ciencia en general o con la medicina en concreto.
Lo que decía al principio, mujeres desenterrando mujeres, como siempre.
Si quieres profundizar más:
Para ver fotos de las células de Henrietta Lacks, haz clic
aquí.
Para ver un documental de aproximadamente una hora de duración, en inglés, sobre el tema, haz clic
aquí.
Para ver un mapa de la evolución de las células de Lacks, haz clic
aquí.
Otras visiones (en español) sobre el tema:
Diario
Público
Blog Resolviendo la incógnita
Blog Ethos&Technos

martes, 9 de marzo de 2010

Adiós a cuatro feministas haitianas

Amaba su país. Nunca dejó de creer en Haití. Decía que siempre que tienes un sueño debes luchar por él. Quería que las mujeres tuvieran igualdad de derechos. Deseaba que las mujeres fueran con la cabeza bien alta (Wani Thelusmon Coriolan, hija de la feminista Anne Marie Coriolan, quien falleció en el terremoto de Haití).

Entre tantas personas que han perdido la vida –como poco- en el terremoto de Haití del 12 de enero de este año, me gustaría homenajear a unas feministas que lucharon por los derechos de las mujeres en su país y que han muerto como consecuencia del devastador fenómeno. Escasos son los medios que las mencionan o los obituarios publicados, inmensos han sido sus logros.
Myriam Merlet era jefa de gabinete del Ministerio de Asuntos de las Mujeres de Haití, y su trabajo se centraba especialmente en la cultura de la violación de su país. Si sabéis inglés, podéis ver este vídeo acerca de ello y conocer y escuchar a Merlet desde el minuto 2:30.
Myriam Merlet luchó por la visibilización de las mujeres haitianas dentro y fuera de su país. Como muchas otras personas, en los años setenta emigró en busca de una vida mejor. Se licenció en Canadá en estudios de género, sociología y economía. En los ochenta decidió regresar a su país para aportar su grano de arena en la mejora de Haití.
Fundó la organización feminista haitiana Enfofamn y logró que varias calles de su país tuvieran nombres de mujeres. Consiguió llevar a la isla Los monólogos de la vagina de Eve Ensler, con quien la podemos ver en la imagen.
Merlet fue hallada muerta en su casa, custodiada por su perro. Nadie pudo ir a rescatarla.
Magalie Marcelin encabezó el nacimiento del movimiento feminista contemporáneo haitiano en los años ochenta. Inauguró Kay Famn (Casa de las Mujeres), el primer refugio en Haití para mujeres maltratadas. Fue también una figura clave en la aprobación de leyes para que las mujeres estuvieran en igualdad de derechos dentro del matrimonio y en la criminalización de la violación y de la violencia machista.
Marcelin comenzó su activismo siendo adolescente, en la dictadura de Bébé Doc (hijo de otro dictador, Papa Doc). Fue arrestada y expulsada del país. Estudió derecho en Canadá. Regresó a Haití con la caída de la dictadura, en 1986. Durante el golpe de estado de 1991-4 vivió en la clandestinidad, lo cual no impidió que siguiera con su activismo, pues organizaba en su casa reuniones secretas de Kay Famn.
Puesto que era abogada, Magalie Marcelin defendió muchos casos de mujeres que no hubieran tenido ninguna otra oportunidad de justicia de no ser por ella.
Marcelin vivía en Kay Famn, donde dormía en un fino colchón sobre el suelo para estar disponible las veinticuatro horas en caso de que las víctimas de violencia machista pudieran necesitarla. No cobraba por este trabajo y subsistía haciendo investigaciones sociológicas y como asesora de una empresa.
Magalie Marcelin también era actriz, aunque su trabajo activista no le dejaba tiempo para actuar. Protagonizó la película Anita cuando era muy joven. Trata sobre la vida de una niña esclava o rèstavek.
Esta heroína siempre ayudaba a las mujeres que querían organizar sus propios colectivos feministas y fue así como murió, estando reunida en Puerto Príncipe con una mujer que quería iniciar uno. La casa de dicha mujer se vino abajo y Marcelin no pudo ser rescatada.
Otras dos mujeres que perdieron la vida fueron Myrna Narcisse, Directora General del Ministerio de Asuntos de las Mujeres y la fundadora de CONAP (Coordinadora Nacional para la Defensa de los Derechos de las Mujeres) y Anne Marie Coriolan, fundadora de Solidarite Famn Ayisyen (Solidaridad con las Mujeres Haitianas o SOFA).
¿Cuántas activistas habrán fallecido en el terremoto de Haití? Tan solo pensar en cómo han perdido la vida estas cuatro mujeres hace que se me salten las lágrimas. ¿Continuarán su trabajo por los derechos de las mujeres aquellas que han sobrevivido? Estoy segura de que sí.
Abrazos fuertes a nuestras hermanas haitianas desde La Letra Escarlata.

lunes, 8 de marzo de 2010

FELIZ 8 DE MARZO A TODAS

Hay mucha tiranía disfrazada de protección (Natalie C. Barney)

¡Feliz 8 de marzo, queridas lectoras! Para celebrarlo, he pensado que no estaría mal hacer un repaso de algunas de las mujeres acerca de quienes he hablado en La Letra Escarlata a lo largo de estos casi seis años de existencia del blog. La lista está en orden alfabético, espero que hagáis clic en alguna de estas imponentes señoras ante las cuales, si lo llevase, me quitaría el sombrero con devoción.

Por último, instaros a que averigüéis dónde se celebra y a qué hora la manifestación de las mujeres de hoy en vuestras ciudades y os unáis, ¡hay muchísimo que reivindicar y, cuantas más seamos, mejor!

Un abrazo muy fuerte de Hester Prynne en este día tan especial.



ALGUNAS MUJERES DE LA LETRA ESCARLATA


Aminetu Haidar, enseñando a los hombres como luchar sin violencia.

Amy Lowell, imaginista enamorada.

Andrea Dworkin, la feminista más malévola del planeta.

Angela Davis, veterana activista que aún cree que el mundo puede cambiar.

Beatriz Gimeno, desenterrando la historia lesbiana.

Beth Ditto, mi punk rock girl favorita.

Betty Friedan, sacando los trapos sucios de las amas de casa de los cincuenta.

Carol Ann Duffy, laureada.

Carson McCullers, anfitriona.


Cynthia Nixon, ilustre bollomadre.

Doris Lessing, viejecita de fuego.

Elphaba, amiga ficcional.

Eve Ensler, celebrando la vagina.

Gertrude Stein, siempre con Alice.

Holley Mangold, gorda y fuerte.

Inday Estorba, activista filipina asesinada.

Jane Austen, que escribía tras la puerta entornada.

J.K. Rowling, la pluma de la que salió Hermione.

Jodie Foster, fuera del armario se está mejor.

Johanna Sigurdardottir, Islandia presidida por una lesbiana.

Julie Anne Peters, rellenando una ausencia literaria.

Karen Blixen, ostras, uvas y champán.

Kay Ryan, viuda laureada.

Laura Welch, detrás de un hombre pequeño.

Lillian Hellman, convirtiendo en teatro la cruda realidad.

Lizzy Borden, ¿asesina?

Luz Casal, cantando vida.

Marilyn Monroe, el secador de pelo de los espaguetis.

Mo'Nique, quien pasa de depilarse.

Mukhtaran Bibi, campesina cambiando Pakistán.

Rosa Parks, o yo me siento donde me da la gana.

Rosie the Riveter, icono malinterpretado.

Ruby Bridges, al cole con la cabeza alta.

Safo, educadora.

Sor Juana Inés de la Cruz, Barroco novohispano en clave lésbica.

Susan B. Anthony, que quería votar.

Susan Sontag, de pluma insolente.

Tasha Tudor, la equivocaron de siglo.

Virginia Woolf, genio londinense.

Zelda Rubinstein, siento una presencia.

Sufragista detenida en Manchester (1905)

viernes, 22 de enero de 2010

Una película que me gustaría ver, una mujer que me gustaría emular y un reto que me gustaría proponeros

Para mí, la cuestión más difícil es comprender el significado y las consecuencias –tanto personales como políticas- de mis acciones. Si me hago un lifting o enderezo mi nariz judía, ¿a qué normas estoy sirviendo? ¿Cómo afectan estas acciones a la concepción que tengo de mí misma? ¿Qué valores transmito a aquellas personas a quienes guío? ¿Cómo contribuyo a aportar mi granito de arena a la cultura del futuro? (Susan Bordo, la traducción es mía)

Tengo muchas ganas de ver Precious. Se trata de una película dirigida por Lee Daniels y basada en una novela, que también quiero leer, titulada Push y escrita por Sapphire, autora y lesboactivista afroamericana.
Precious, con un reparto eminentemente femenino y algunas apariciones masculinas como la de Lenny Kravitz, es una película feminista que trata de la vida de Precious, una adolescente gorda e iletrada que vive con su torturadora madre en Harlem. La existencia de Precious es terrible: violada repetidamente por su padre, da a luz a un niño con síndrome de Down y está esperando otro, por lo que es expulsada del instituto. Será en el nuevo centro a donde acuda y con la ayuda de una profesora y de otra gente que se encuentra por el camino, donde Precious aprenderá a leer y a salir de su infierno.
No sé a vosotras, pero a mí esta desgarradora historia se me antoja una nueva versión de El color púrpura, novela de Alice Walker que tiene como protagonista a la tierna Celie, también analfabeta y violada por su padre, de quien queda embarazada. Probablemente Sapphire se inspiró de forma consciente en Walker, maestra de tantas.

La actriz que encarna a la madre de Precious se llama Mo’Nique, que además de dedicarse al cine es activista contra la gordofobia y muchas otras cosas. Produjo el concurso de modelos de tallas grandes Mo’Nique’s Fat Chance y dirigió el documental I Coulda Been Your Cellmate, sobre mujeres encarceladas. En cuanto a su trayectoria como intérprete, tuvo un papel en la serie Ugly Betty (mi versión favorita de todas las se han inspirado en la venezolana Inés Duarte, secretaria, sin duda) y en la película Phat Girlz, también muy centrada en la gordofobia (ya se sabe que a las actrices gordas pocas veces les dan papeles que no tengan que ver con su cuerpo, pero en este caso Mo’Nique convierte lo que quieren que sea una limitación en una forma de militar por un mundo mejor), además de haber hecho varias otras películas.
Esta mañana he leído en el periódico que Mo’Nique ha dejado “pasmados a los fotógrafos con sus piernas sin depilar”. En los Globos de Oro (ceremonia en la que arrebató el premio a la mejor actriz de reparto a la mismísima Penélope Cruz), esta admirable mujer se levantó la falda y dejó que todos los fotógrafos retratasen sus piernas peludas, en un acto reivindicativo que por supuesto despertará un montón de críticas y que yo aplaudo y admiro. Cuando los fotógrafos la miraron estupefactos, ella se limitó a echarse a reír.
Desde siempre he tenido esta conversación con mujeres en incontables ocasiones: no nos depilamos porque nos gusta el cuerpo sin pelos, sino porque nuestra cultura machista nos lo ha imprimido de tal manera que creemos que nos gusta.
Dejo al margen a los hombres que dicen que les gustan las mujeres sin pelos, paso de ellos, y también dejo al margen a las mujeres que no se plantean estas cosas. Hablo de las que se interesan por estos temas y aseguran con vehemencia que se depilan porque quieren, no por un canon de belleza impuesto. ¿Estáis seguras, chicas?
No quiero sonar paternalista con esto. Os seré sincera: yo cuando me encuentro con una mujer sin depilar enseguida me atrae en todos los sentidos muchísimo más que una depilada, porque encuentro en ella coherencia y valentía. No obstante, aunque no con tanta frecuencia como debería según los cánones, soy tan tonta que me depilo tan solo porque no tengo el valor suficiente para no hacerlo, para ir en bañador con las piernas llenas de pelos y cosas así. Pero quisiera no hacerlo, al menos me reconozco a mí misma que quisiera no hacerlo y no me autoengaño diciendo que es que me gusta así. Lo siento, no me lo trago. Son formas que tenemos de racionalizar lo que hacemos con el fin de sentirnos mejor al tratar de que nuestro cuerpo encaje con las normas de la sociedad sexista.
Pensemos más allá, hagámonos la siguiente pregunta: ¿qué significa que los hombres no se depilen y las mujeres sí? Y, por favor, estoy hablando de la tendencia más habitual, no de las nuevas modas metrosexuales ni de los nadadores. De verdad, hagámonos esa pregunta y meditemos su respuesta, cuestionemos las cosas que se dan por sentadas.
Otra pregunta que parece obvia y que es nuestra obligación sopesar como feministas que somos: ¿Por qué las mujeres nos depilamos? Si fuera por higiene, los hombres también lo harían, ¿no?
En fin, poquito a poco pero sin parar. La cita que abre este post es una cambiavidas si la ponemos en práctica, así que a ello.
Mientras tanto, yo os lanzo un reto que os animo a llevar a cabo y que empiezo aquí, en La Letra Escarlata: no te depiles y cuelga en tu blog o red social una foto de tus piernas (o de tus sobacos, o de lo que quieras…) sin depilar en apoyo a Mo’Nique y como protesta por los cánones machistas.
¡Aquí van mis piernas! ¡Muérete de envidia, Kim Basinguer!

miércoles, 6 de enero de 2010

Laureadas

Ante todo, poeta es una persona locamente enamorada del lenguaje (W. H. Auden)

Un poeta laureado es un poeta nombrado oficialmente por el Gobierno de un país con el fin de promover la difusión de la poesía y de la lectura. En el año que acaba de terminar, dos mujeres abiertamente lesbianas han sido designadas poetas laureadas de sus respectivos países, un momento histórico que, perdonadme la frase facilona, es sin duda de justicia poética.

Carol Ann Duffy (Glasgow, 1955), es Poeta Laureada de Inglaterra desde abril de 2009. Es la primera mujer, la primera escocesa y la primera persona abiertamente homosexual que obtiene este título. Está completamente fuera del armario y tiene una hija. Ha ganado multitud de premios a lo largo de su carrera literaria. La poeta declaró en una entrevista: “La sexualidad es algo que celebrar ahora que en mi país existen las parejas de hecho. Es fantástico que yo sea abiertamente lesbiana y si hay alguien que me esté viendo y sienta vergüenza o incomodidad ante su sexualidad, les aconsejo que la celebren, se reafirmen y sean felices. Es algo maravilloso, cotidiano y normal.”

Kay Ryan (California, 1945), es Poeta Laureada de Estados Unidos desde julio de 2008, puesto que volvió a obtener en abril de 2009. Sus poemas suelen ser cortos y con estructuras que recuerdan a las de Emily Dickinson o Marianne Moore. Un dato muy triste: Kay Ryan estuvo con su pareja, la profesora de universidad Carol Adaire, desde 1978 hasta la muerte de esta en 2009 a causa de un cáncer. Se casaron dos veces, una en San Francisco en 2004, sufriendo como muchos otros matrimonios la anulación por parte del Tribunal Supremo de California, y otra en 2008 en el mismo estado.

Carol Ann Duffy y Kay Ryan, dos magistrales poetas que viven su sexualidad con orgullo y son un ejemplo para todas nosotras.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

La valentía de una pequeña gran mujer, la cobardía de los poderosos

Aminetu Haidar, con ardiente corazón de hierro, va cubriendo paso a paso el dramático camino hacia la muerte. Pero en realidad no es ella quien ha escogido esta salida extrema, sino que la hemos forzado. Durante 33 años los saharauis han peleado con tesón y entereza sin recurrir al terrorismo, mientras Marruecos se burlaba de las resoluciones de la ONU y la comunidad internacional, con España a la cabeza, no hacía nada por ayudarles. Ahora, la posible muerte de Haidar ha puesto por primera vez su causa en primera página y en la agenda de los líderes mundiales; lo que no han conseguido jamás los saharauis con sus justas reivindicaciones y sus reclamaciones civilizadas, lo ha logrado el horror de una lenta inmolación. (Rosa Montero)

Hoy hace un mes que Aminetu Haidar está en huelga de hambre. Esta mujer está hecha de la pasta de la heroicidad, un material que el resto de los mortales apenas alcanzamos a comprender y que solo podemos limitarnos a admirar. Yo no puedo imaginarme soportar una situación así, y menos con la entereza y con la dignidad con la que ella lo está haciendo. De hecho, toda su vida es un acto de valentía y de lucha por los derechos humanos.
Aminetu Haidar es saharaui. Los saharauis son los habitantes del Sáhara Occidental, que España colonizó en el siglo XIX al darse cuenta de cómo podría explotar esa zona (minas de fosfatos, pesca…). Cuando España abandona el Sáhara Occidental a mediados de los años setenta, el Frente Polisario proclama la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). Pero se trata de una nación sin estado, pues Marruecos ocupa la zona con extrema violencia en 1976, en una guerra que durará hasta 1991. A día de hoy, los saharauis aún no han alcanzado la determinación y siguen siendo duramente reprimidos, encarcelados y torturados por el Reino de Marruecos.
Por tanto, además de una ocupación injusta que trata de borrar una identidad y una cultura, Marruecos desprecia los Derechos Humanos deteniendo y convirtiendo en presos políticos –aunque son considerados criminales comunes por el sistema- a las personas que se manifiestan de forma pacífica.
Perdonadme si mi explicación es un poco simplista, no soy experta en el tema y no deseo meter la pata. La sección de comentarios de este post está abierta a cualquier corrección o ampliación.
Aminetu lleva toda su vida luchando pacíficamente por la autodeterminación de los saharauis. Ha recibido multitud de importantes premios por su defensa de los Derechos Humanos. Con tal solo veintiún años, en 1987, fue detenida por participar en un mitin que pedía un referéndum para su pueblo. Permaneció en la cárcel, sin juicio alguno, durante cuatro años en los que fue torturada salvajemente. En 2007 volvió a ser detenida y golpeada en una manifestación. La liberaron siete meses después gracias a la presión de Amnistía Internacional y del Parlamento Europeo. Desde entonces, Aminetu Haidar ha recorrido el mundo llevando su mensaje a todas partes y ha llegado a ser candidata del Premio Nobel de la Paz. Precisamente regresaba de recoger un galardón en Estados Unidos el pasado 14 de noviembre cuando fue expulsada del aeropuerto de El Aaiún, detenida ilegalmente durante veinticuatro horas por las fuerzas policiales marroquíes y expulsada hacia Lanzarote, en cuyo aeropuerto permanece en huelga de hambre desde entonces. Esto se debió a que Aminetu Haidar escribió en la casilla de la nacionalidad de un trámite administrativo de acceso a Marruecos “Sáhara Occidental” en lugar de “Marruecos”... Una "cuestión de honor", dicen los políticos marroquíes. Al permitir la entrada de Aminetu en Lanzarote, el Gobierno español nos llena de vergüenza porque se inhibe y actúa en connivencia con el Gobierno marroquí.
La difícil solución nos hace temer por la vida de Aminetu. Como bien dijo el escritor portugués José Saramago, quien ha escrito una preciosa carta a la activista, “seremos moralmente más pobres si Aminetu Haidar se muere”.
Hay muchas cosas que podemos hacer para apoyar a esta valiente mujer y al pueblo saharaui. El blog Todos con Aminetu se actualiza constantemente con todo tipo de convocatorias, como por ejemplo la manifestación de este sábado día 19 de diciembre a las 12:00 del mediodía en Madrid, que sale desde Cibeles. A las mujeres también nos piden que enviemos una foto nuestra para componer un cartel, que se puede enviar a mujeresconaminetu@gmail.com. También podemos participar en la recogida de firmas. En fin, es un enlace imprescindible para aportar nuestro granito de arena. Otras asociaciones a las que recurrir son Amnistía Internacional, la Asociación Canaria de Amistad con el Pueblo Saharaui o la web Sáhara Libre. No penséis que no sirve de nada, recordad que ya en 2007 la voz de la gente consiguió liberarla tras siete meses de secuestro.
La única lucha que se pierde es la que se abandona. Ánimo, valiente Aminetu.