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lunes, 4 de junio de 2012

¡Todo va a ir mejor!

 Una vez iniciado el cambio social, éste no puede detenerse. No puedes desenseñar a una persona que ha aprendido a leer. No puedes humillar a una persona que se siente orgullosa. No puedes oprimir a la gente que ya no tiene miedo. Hemos visto el futuro, y el futuro es nuestro (César Chávez).

Aquí me tenéis, entre otras maravillosas personas de la asociación Galehi, participando en el proyecto de apoyo a la juventud lgtb It Gets Better.
Difundid, difundid, esto tiene que llegar lejos...
¡En marcha con el mes del Orgullo! (Y también con el mes en que La Letra Escarlata cumple ni más ni menos que ocho años)

sábado, 31 de marzo de 2012

OBITUARIO: Adrienne Rich (1929-2012)

Puede que dispongamos de todos los recursos tecnológicos habidos y por haber…pero si nuestro lenguaje no es el adecuado, nuestra visión permanecerá deforme y nuestra razón y nuestros sentimientos darán vueltas sin llegar a ninguna parte. Tal vez nuestro proceso llegue a ser “revolucionario”, pero nunca transformador. (Adrienne Rich

Creía que el arte y la política eran indivisibles. Centró todo su trabajo teórico y poético en el feminismo, el lenguaje, la identidad sexual y racial, los derechos civiles y el pacifismo. Ha sido una de las activistas, pensadoras y creadoras más trascendentales del siglo XX. 
En Instantáneas de una nuera (Snapshots of a Daughter-in-Law, 1963) versificó sobre ese problema sin nombre acerca del que también estaba escribiendo en ese momento Betty Friedan: la alienación que conlleva el rol femenino dentro de un matrimonio normativo. Recordemos que por aquél entonces apenas había iniciado su andadura la segunda ola del movimiento feminista que condenaría todo esto. Ella sería una de sus figuras principales. 
En 1976, habiendo dejado a su marido y padre de sus tres hijos, salió del armario e inició una relación con la que sería su pareja durante toda su vida, Michelle Cliff, una escritora de origen jamaicano. Eran tiempos muy hostiles para las lesbianas, incluso dentro del movimiento feminista. Ese mismo año publicó Veintiún poemas de amor (Twenty-one Love Poems), su homenaje al amor lesbiano. 
En 1980 escribió un ensayo fundamental para el lesbofeminismo, Heterosexualidad obligatoria y existencia lesbiana (Compulsory Heterosexuality and Lesbian Existence), texto que en un mundo razonable sería un clásico de la no ficción, junto con Nacemos de mujer (Of Woman Born), obra en la que examina la maternidad como experiencia y como institución. 
Heredera declarada de las escritoras que la precedieron, rechazadora de los premios más importantes del mundo literario norteamericano por considerar que la literatura es más importante que un adorno para el salón, investigadora del lenguaje feminista, rebelde, insumisa, intelectual, valiente. 
Nunca dejó de escribir ni de luchar. A principios de este siglo, ya septuagenaria, se manifestó en contra de la guerra de Iraq. 
No hace mucho que publicó su último libro de poesía. 
Ha muerto Adrienne Rich.

domingo, 6 de noviembre de 2011

II Festival Lésbico de MíraLES

Lo mejor de salir del armario es que nadie puede insultarte llamándote las cosas que tú misma has dicho que eres (Rachel Maddow).

Hoy he ido con mi hija a inaugurar el II Festival Lésbico de la revista online MíraLES, que en sus pocos años de trayectoria se ha convertido ya en un referente de la cultura lésbica en español. En español y en inglés, porque MíraLES tiene una versión inglesa que no es una mera traducción de la escrita en castellano, sino que cuenta con artículos exclusivos, entre ellos mi sección Knocking on Lesbian Heaven’s Door, por qué no decirlo.
Cuando me propusieron escribir para MíraLES yo ya era incondicional de la revista y la tenía enlazada en La Letra Escarlata, así que supuso un gran honor que pensasen en mí. Además, no hacía mucho me habían dado el premio al Mejor Blog en su I Concurso Literario Sobre Visibilidad Lésbica, precisamente en la primera edición del festival del que os quiero hablar hoy.
Ha pasado ya un año desde entonces y MíraLES sigue creciendo en artículos y sobre todo en calidad. Con un nuevo diseño e incluso un programa de radio que se puede escuchar a través de la web de la revista, todo ello renovado el día 1 de cada mes, MíraLES es ya lectura imprescindible para muchas de nosotras.
Como lesbianas comprometidas que son, las mujeres de MíraLES no se conforman con escribir, fotografiar o grabar. También participan en el mundo real con vídeos como éste, que sacaron el Día de la Visibilidad Lésbica (26 de abril) de este año.
En este sentido, el festival que celebran por segundo año consecutivo es una forma estupenda de “vestir Madrid de cultura lesbiana”, como dicen en su promoción.
En su programa podréis encontrar conferencias, literatura, cortos, exposiciones fotográficas y mesas redondas como la del viernes 11 en la que yo participo, “Las redes sociales como estrategia de visibilización y activismo lésbico”. Como colofón, una fiesta diurna en Garaje Lumiere el domingo 13 de noviembre.
Así que ya sabéis, si estáis por Madrid no dudéis en disfrutar del festival y contribuir así a la visibilización, que es una de las estrategias más importantes que podemos llevar a cabo como lesbianas. Si venir a la capital no os viene bien, siempre queda la web de MíraLES.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Dijiste mamá

Todo rostro inocente tiene un lado salvaje.

Y dijiste mamá y fue revolucionario, porque nos lo dijiste a las dos. Te pones en pie, intentas mantener el equilibrio, te ríes de tu propia osadía y te dejas caer sobre el pañal. ¿Mamá?, preguntas cuando oyes el ascensor, queriendo saber si ya llega la que te falta de nosotras dos. Mamá, me dices tendiéndome uno de tus cuentos para que te lo lea. Mamá, le dices señalando tu zumo de manzana. Así, a chupetazo limpio, rompiendo esquemas desde pequeñita. Imposible no estar orgullosa de ti. Te quiero hija.

martes, 25 de octubre de 2011

Que los que dicen que es imposible no molesten a quienes estamos trabajando en ello

Toma la determinación de vivir tu vida en revolución, no solo en evolución (Anthony J. D’Angelo)

Revolución significa encontrarte con otras con las que, claro que sí, por supuesto, con ellas sí que quiero ponerme a crear, ponerme a escribir manifiestos, ponerme a armar jaleo y dejarme ver bien vista, por mucho que a la iglesia mis tetas le parezcan sucias y a por mucho que para otra gente democracia sea que los diseñadores más importantes se pongan a vender su ropa bien baratita en H&M, por mucho que ya no estén de moda los aquelarres ni los cuadernos, por mucho que en época de crisis los derechos sean tonterías de las que ya nos ocuparemos en otro momento. Ni de coña. Revolución es que te salga humo por la nariz cuando hay politicuchos que hablan de tu vida y de tu familia con la frivolidad de quien no tiene convicciones sino ambiciones y que entonces digas, yo esto no lo voy a permitir. Y otra persona diga, yo esto no lo voy a permitir. Y otra persona diga, yo esto no lo voy a permitir. Y entonces se forman mareas verdes, verdes como la esperanza, verdes como el césped de los parques que deberían tener las niñas y los niños de todos los barrios. Y entonces se toman las plazas que tienen nombres de astros y se reclaman las calles. Y entonces las mujeres vuelven a unirse porque esto no ha hecho más que empezar. Asóciate. Lucha. Muévete.

martes, 7 de diciembre de 2010

Un buen regalo de Navidad

Un blog es una herramienta con la que puedes hacer cualquier cosa: desde cambiar el mundo hasta compartir la lista de la compra.

Ya puedes conseguir de nuevo ¿De otro planeta? Miradas cotidianas desde el Universo Blog, editado por Nuria Rita Sebastián. Se trata del primer libro colectivo de blogs. Fue publicado en España en 2006 y reúne posts de 34 blogs escritos por mujeres lesbianas, entre ellos de La Letra Escarlata, el mío.
Si vives en España o el resto de Europa, puedes hacerte con él aquí.
Para América y el resto del mundo, cómpralo aquí.
También puedes descargártelo gratis aquí, aunque si lo compras tendrás la alegría de saber que absolutamente todos los beneficios irán destinados a APAIDEM (Asociación por el Desarrollo Integral de la Mujer), un colectivo nicaragüense que hace grandes cosas.
Un buen regalo de Navidad, ¿no?

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Más MíraLes

¿Puedes imaginarte un mundo sin hombres? Estaría libre de crimen y lleno de mujeres gordas y felices (Nicole Hollander).

La cita viene a que el martes pasado estuve en el Ne me quitte pas, un restaurante/creperie fantástico de la calle Alburquerque de Madrid, en una de las jornadas de MiraME, el festival lésbico organizado por la revista MiraLes, concretamente en la entrega de premios del I Concurso Literario Sobre Visibilidad Lésbica. Como ya os he contado y como podéis ver en el diploma que ilustra esta entrada, La letra escarlta recibió el premio al mejor blog, cosa que aún me tiene en las nubes. Además de eso, la noche tuvo un concierto y un montón de encuentros felices con blogueras como Diley o grandes amigas como Farala y Kali.
Después de unos meses duros -inundada de trabajo, estrenando la maternidad, con un montón de cosas en la cabeza- en los que apenas he salido a tomar el aire, beberme un gin tonic rodeada de bolleras ha sido un verdadero placer. Y darme cuenta de la importancia de estar ahí, de pasar una noche con un montón de mujeres creativas, que escriben y fotografían y se mueven y desprecian lo banal, eso ha sido un chute vitamínico que me anima a empezar diciembre con muchísimas ganas.
Por si fuera poco, me han entrevistado para la revista, podéis leer la entrevista aquí.
De veras que no me quiero recrear en premios ni sonar vanidosa, simplemente quería dar las gracias a MiraLes una vez más por haberme reconocido y, sobre todo, por estar ahí. ¡Que tengáis una larga y fructífera vida!

lunes, 22 de noviembre de 2010

Ganadora del Concurso Literario sobre Visibilidad Lésbica

Quien se rinde nunca gana y quien gana nunca se rinde (Napoleon Hill)
Me siento muy feliz porque las amigas de la fantástica revista para lesbianas y amig@s online MiraLes me han nombrado ganadora de la modalidad blog del I Concurso Literario sobre Visibilidad Lésbica. Para mí es un premio muy importante porque desde que abrí La Letra Escarlata, hace ya casi siete años, ese ha sido mi principal cometido. Visibilidad para nunca agachar la cabeza, para siempre celebrar mis michelines y mis diferencias. Por eso pongo fotos de mi cara, por eso intento convertir en palabras mis sueños y mis iras.
Recibo mucho correo lleno de odio, muchos comentarios insultantes que a veces borro y otras no, según se me antoje. Hay quien se pone de los nervios con las bolleras gordas, ateas y felices que tienen hijos y creen que pueden mover montañas sin utilizar los puños.
Pero sobre todo hay muchos comentarios que mejoran mis entradas, muchos e-mails cariñosos, mucha militancia que pulula por esta página que nos ha unido muchas veces. ¡He aprendido, aprendo tanto!
Amor, feminismo, militancia y literatura. Mi cóctel.
La Letra Escarlata se ha convertido en un elemento trascendental en mi vida y Hester Prynne en un alter ego tan real como Gloria Fortún.
Muchas gracias a MiraLes por el reconocimiento, sobre todo teniendo en cuenta la calidad de muchas de las plumas que teclean por la bollosfera.
Espero veros en la entrega de premios, que será en Ne me quitte pas este martes 23 de noviembre, a las 20:00. c/ Alburquerque 5, metros Bilbao y Quevedo, Madrid.
Esta entrega de premios forma parte del primer festival cultural lésbico de Madrid, cuyo programa podréis encontrar aquí.

martes, 21 de septiembre de 2010

Hecha la ley, hecha la trampa

Burocracia es el arte de hacer imposible lo posible.

El otro día os contaba que dos amigas habían tenido ya a su hija y que, por tanto, nos habían dado la vez, ya que nos tocaba justo después que a ellas. Pues bien, cuando fueron a inscribir a su pequeña en el Registro Civil de la localidad del sur de la Comunidad de Madrid donde residen, vivieron una situación de lo más surrealista.
Yo ya había oído demasiadas historias para no dormir en lo que respecta al registro de bebés por parte de matrimonios de lesbianas antes de esta. No hay derecho.
Un hombre casado con una mujer no tiene que demostrar que es padre de la criatura que inscribe en el Registro, con que la madre (que sí que tiene que demostrar que es la madre con un certificado del hospital donde ha dado a luz) diga que lo es, basta. Nosotras tenemos que tragar ya de por sí con requisitos inflexibles e injustos como estar casadas y haber concebido por reproducción asistida. No solo eso, sino que debemos estar casadas antes de iniciar el tratamiento en la clínica de fertilidad de modo que la madre no gestante pueda firmar los formularios de dicho procedimiento y luego llevarlos al Registro.
Como digo, es completamente injusto y homófobo que se nos trate de forma tan distinta a los heterosexuales, quienes no tienen que hacer ninguno de estos trámites.
Pero ay, si allí acabara la cosa…
Luego dependemos, como diría la Blanche del tranvía, de la bondad de los desconocidos, pues según el antojo del funcionario del Registro que te toque ese día, las cosas pueden complicarse aún más.
Estoy en diversas listas de correo de madres lesbianas y cuentan que les pasa de todo. El caso de mis amigas es el que sigue: no les han permitido poner el orden que deseaban de apellidos, les han obligado a seguir el orden en el que aparecen en el Libro de Familia. El orden en que un matrimonio de mujeres aparece en el Libro de Familia es completamente aleatorio, a veces te preguntan quién quieres que vaya antes y otras –como en el caso de mi mujer y mío- lo ponen como se les antoja. En el caso de mis amigas, iba primero la madre del corazón y en segundo lugar la biológica, y así ha tenido que ser, según el capricho de los funcionarios de su Registro, pues decían que ése es el lugar que “normalmente” ocupa el padre. Por otra parte, otras amigas que tuvieron gemelos el año pasado, fueron obligadas a poner primero el apellido de la biológica. Como veis, esto es aleatorioo. ¡Ycompletamente ridículo! Los matrimonios –heterosexuales y homosexuales- pueden decidir el orden de los apellidos que llevan sus hijos, siempre y cuando sea siempre el mismo: es decir, los apellidos del primogénito tienen que ser los apellidos de sus hermanos pequeños. ¿Por qué les han hecho esto?
Pura homofobia. Ya estoy harta de justificarles, de decir que tienen que acostumbrarse a los cambios. Joder, que ya es hora, ni que fuera tan difícil, es su trabajo, a ver si lo hacen y nos dejan vivir en paz.
Con lo que les ha ocurrido a nuestras amigas, nosotras nos preocupamos mucho y decidimos ir a nuestro Registro a hacer la filiación previa de la que nos habían hablado tantas veces (y a la cual nos resistíamos por parecernos absurda y arbitraria). Puesto que mi mujer es la madre biológica, queremos que nuestra hija lleve primero mi apellido, para nosotras es muy importante sentimentalmente hablando. No se hubiera caído el mundo de ser en otro orden, pero nos hace mucha ilusión que sea así (y tenemos todo el derecho del mundo según las leyes españolas).
¡Menos mal que fuimos! Allí primero nos encontramos con una funcionaria a la que, cuando solicitamos el támite de la prefiliación, nos miró como si estuviéramos locas y nos dijo que no teníamos que hacer nada antes, que volviésemos cuando naciera nuestro bebé. Pero a su lado había otra que era claramente bollo y que nos indicó que preguntásemos en el edificio de al lado por un tipo que nos explicaría lo que teníamos que hacer. Todo en un rollo muy lesbomafia, como si fuéramos de la Resistencia en la Segunda Guerra Mundial, intentando buscar una imprenta clandestina.
El hombre nos explicó que podíamos hacer un reconocimiento previo para no tener problemas cuando naciera nuestra pequeña. No sé cómo funcionará en otros registros pero en el de la calle Pradillo de Madrid (el único de la capital), esto es lo que hay que llevar (¡viva la igualdad!). Seguramente saldrán bollomadres diciendo que no necesitaron nada de esto, pero como he dicho al principio, dependemos de la buena  (o mala) fe del funcionario de turno, así que mejor prevenir que curar. La hoja nos la entregó ese señor ayer mismo:
Nosotras, afortunadamente, ya teníamos todo esto con nosotras y pudimos llevar a cabo el reconocimiento, del cual nos entregaron una copia que tenemos que llevar cuando inscribamos a nuestro bebé en el Registro (y por supuesto, nos advirtió que fuéramos a verle a él directamente, que no lo hiciéramos con otra persona). Como veis, está fechado ayer. Pudimos elegir el orden de los apellidos sin problemas:
Estas son las pruebas que por fin podemos aportaros para que veáis lo importante que es el reconocimiento previo o prefiliación. Al menos así funcionan en el Registro Civil de Madrid. Es indignante pero si queréis que vuestros hijos sean legalmente de las dos, no dudéis en llevarlo a cabo.
¡Ojalá este post llegara a manos de la Ministra de Igualdad o de qué sé yo quién, y acabasen con estas injusticias en España entera! Mientras no sea así, no seremos iguales ante la ley del matrimonio civil.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Poemas (5): Renée Vivien

Detesto el perfume empalagoso y las voces estridentes (Renée Vivien)

¡Renée Vivien! He exclamado mentalmente esta mañana, al despertar y acordarme de que hoy es nuestro aniversario de boda. ¿No tenía Renée Vivien unos poemas perfectos para dedicarle hoy a mi bruja? He rebuscado entre mis libros mientras preparaba lo que nosotras llamamos un “desayuno de hotel” para darle una sorpresa a mi esposa-desde-hace-exactamente-un-año y los he encontrado.
El desayuno/buffet tenía las siguientes cosas: café (por supuesto), zumo de naranja, higos y coco, tostadas de pan integral y de centeno, huevos revueltos, beicon, mantequilla de Soria y mermelada casera de moras, bollitos variados (que nadie se ría), galletas escocesas al limón con trocitos de fruta, queso cheddar y fresco de cabra y yogures ecológicos con frutas del bosque. Me lo he currado, ¿a que sí? Mejor que esos que te traen a casa, cuestan un dineral y luego son como la comida de avión.
Aquí va una foto de la mesa que se ha encontrado mi somnolienta mujer al salir de la cama y luego lo de Renée Vivien (por cierto, que cada vez que aparece el nombre de la poeta en este post, éste está enlazado a una página web distinta con más poemas suyos y otros datos de interés).

Renée Vivien (1877-1909)
Poeta simbolista británica que, no obstante, escribía en francés.
Nació en Londres de padre inglés y madre estadounidense. Su familia tenía mucho dinero y creció entre París y  Londres. Con 21 años heredó la fortuna familiar y se mudó definitivamente a la ciudad de las luces.
Desde ese momento y causando gran escándalo, vivió abiertamente su lesbianismo y, como podéis observar por la fotografía, lo vistió también. Su relación con la escritora Natalie Clifford Barney (las dos, en la imagen debajo del primer poema) era conocida por todo el mundo, así como su amor no correspondido por Violet Shillito, su amiga de la infancia, cuya muerte le dejó devastada.
Vivien no soportaba las infidelidades de Natalie Clifford Barney por lo que, y a pesar de los ruegos de esta para que lo reconsiderada, rompió con ella. Después tuvo un affair con una mujer casada perteneciente a los Rothschild de París, así como con la mujer de un diplomático turco.
A Renée Vivien le afectaron mucho sus problemas amorosos, por lo que en el final de su vida se vio inmersa en una espiral de alcohol y autodestrucción que su vecina Colette retrató en su libro Lo puro y lo impuro.
Para ser una mujer de la época victoriana y eduardiana, Vivien era inusitadamente culta y había viajado mucho. A pesar de morir con tan solo 32 años, su vida fue intensa y su obra prolífica. Aquí tenéis dos poemas como ejemplo (como tantas poetas -y más aún si son lesbianas- apenas está traducida al castellano. En este caso lo ha hecho Luis Antonio de Villena para su antología de posía gay y lésbica Amores iguales).

PALABRAS A LA AMIGA
Soy mujer, y no tengo ningún derecho a la belleza.
Me habían condenado a la fealdad masculina.

Y tuve la inexcusable audacia de buscar
el amor sororal hecho de suaves blancuras (…).

Me habían prohibido tus cabellos, tus pupilas
porque tus cabellos son largos y llenos de aroma
y porque tienen tus ojos extraños ardores
y se turban igual que las ondas rebeldes.

Con el dedo me han señalado en irritado gesto,
porque buscaba mi mirada tu mirada tierna,
y viéndonos pasar nadie quiso comprender
que solo con sencillez yo te había elegido.

Considera la ley vil que transgredo
y juzga mi amor que no conoce daño alguno,
tan cándido, tan necesario y fatal
como el deseo que junta al amante y la amada. (…)
A LA BIEN AMADA
Tú eres mi palacio, mi noche y mi otoño,
y mi vela de seda y mi jardín de lirios,
mi pebetero de oro y mi blanca columna,
mi parque y mi estanque de cañas e iris.

Tú eres mi perfume de ámbar y miel, mi palma,
mis frondas, mi canto de cigarras en el aire,
mi nieve que se muere de tan altiva y calma,
y mis algas y mis paisajes marinos.

Y eres mi campana de monótono sollozo,
mi isla fresca y mi oasis compasivo…
Tú eres mi palacio, mi noche y mi otoño,
y mi vela de seda y mi jardín de lirios.
Poemas (1)
Poemas (2)
Poemas (3)
Poemas (4)

sábado, 11 de septiembre de 2010

¡Nos toca!

La amistad no es necesaria, como la filosofia, como el arte, etc. no tiene valor de supervivencia; sin embargo, es una de esas cosas que da valor a la supervivencia. (C. S. Lewis)

Al principio de todo, en un momento que me parece antiguo y aquí al lado, todo a un tiempo, las vimos en la clínica de reproducción asistida y supimos que eran, como decimos mi bruja y yo, “hermanas”.
Esa es nuestra palabra clave cuando hablamos de chicas que entienden. Vamos a comprarnos unos zapatos, por ejemplo, y al salir podemos comentar: “La dependienta era una hermana”. Como el gaydar nos funciona de maravilla (o ambas lo tenemos igual de escacharrado), solemos estar de acuerdo.
El caso es que en la clínica estábamos fascinadas porque ya llevábamos no sé cuántas citas y en la sala de espera (donde pasábamos mucho más tiempo que en la consulta y devorábamos diezminutos y prontos con la excusa del aburrimiento) solo habíamos visto a parejas heterosexuales. Muchísimas de ellas. Boyante el negocio de la fertilidad y qué mal está el semen de los maridos españoles, oiga usted.
A lo largo de todo este proceso nos hemos dado cuenta de que hemos sido pioneras porque lo de la bollomaternidad legal, es decir, de esa que hace constar a dos madres en un libro de familia (de la otra ha habido desde el principio de los tiempos), todavía no se ve mucho y en todas partes –hospitales, ventanillas de diversa índole, tiendas premamá…- hemos causado sorpresa y desconcierto.
Pero al principio, en nuestra inocencia, pensábamos que la clínica de reproducción asistida iba a estar llena de madres sáficas hablando de su ciclo menstrual y de su chica L Word favorita. Nunca me imaginé que Belén Estéban iba a ser la reina del revistero de ese lugar.
Así es que os imaginaréis que cuando nuestro gaydar hizo bip bip bip no tuvimos más remedio que saludarlas. Fue un simple “Hola chicas, ¿cómo lo lleváis?” que se podría traducir como “somos bolleras, sabemos que vosotras también, sed nuestras amigas porque no soportamos más este lugar”.
Resultaron bien majas y coincidió que estaban en la etapa de la inseminación como nosotras. Seguimos en contacto desde entonces y llevamos un proceso muy similar, incluso pasamos a intentarlo por in vitro al mismo tiempo.
Total, que nos hicimos amigas y empezamos a quedar, a marujear sobre nuestras doctoras, a compartir nuestros sueños maternales y a ponernos nerviosas y esperanzadas juntas.
Ellas se quedaron embarazadas tan solo un poquito antes que nosotras. Nuestros bebés nacerían en septiembre. Las dos madres biológicas han tenido embarazos difíciles e incómodos y las dos madres del corazón hemos intercambiado desazones y consuelos. Cuando nos dijeron que los dos bebés serían niñas, empezó la lluvia de nombres y la decisión de vernos mucho para que las pequeñas creciesen y jugasen juntas. El hecho de tener familias similares será bueno para ellas, pues probablemente en sus colegios aún no haya tantas.
Anoche nació la primera de nuestras niñas, la de ellas. Un precioso bebé regordete y mucha emoción en la voz cuando nos lo contaban.
Por fin llegó el momento.
Nos han dado la vez.

martes, 17 de agosto de 2010

Toda la vida juntas y toda la muerte también

Si no tengo amor, de nada me sirve hablar todos los idiomas del mundo, y hasta el idioma de los ángeles. Si no tengo amor, soy como un pedazo de metal ruidoso; ¡soy como una campana desafinada!
Si no tengo amor, de nada me sirve hablar de parte de Dios y conocer sus planes secretos. De nada me sirve que mi confianza en Dios sea capaz de mover montañas.
Si no tengo amor, de nada me sirve darles a los pobres todo lo que tengo. De nada me sirve dedicarme en cuerpo y alma a ayudar a los demás.
El que ama tiene paciencia en todo, y siempre es amable.
El que ama no es envidioso, ni se cree más que nadie.
No es orgulloso.
No es grosero ni egoísta.
No se enoja por cualquier cosa.
No se pasa la vida recordando lo malo que otros le han hecho.
No aplaude a los malvados, sino a los que hablan con la verdad.
El que ama es capaz de aguantarlo todo, de creerlo todo, de esperarlo todo, de soportarlo todo.
Sólo el amor vive para siempre. Llegará el día en que ya nadie hable de parte de Dios, ni se hable en idiomas extraños, ni sea necesario conocer los planes secretos de Dios. Las profecías, y todo lo que ahora conocemos, es imperfecto.
(1 Corintios 13)

San Francisco, 1975. Stella, o Stina, como la llamaba todo el mundo, una mujer de 40 años de ascendencia mexicana, acude a la manifestación del Orgullo Gay tras haber roto con su marido, del que tiene cuatro hijos. Por su parte, Ina Mae, de 39 años, también divorciada y con un hijo, decide que tampoco puede perderse ese evento. Harvey Milk, el primer político abiertamente homosexual de Estados Unidos, estaría allí. La fiesta, la alegría en medio de la miseria en la que el armario te ahoga, es un alivio para todas esas personas que caminan sintiendo un cóctel de miedo y audacia. Estas valiosas imágenes en super8 nos ponen en contexto.
Es en este día que Ina y Stella se conocen y se enamoran. Deciden compartir casa y criar a sus hijos juntas, convirtiéndose así en una familia.
Pioneras y siempre involucradas en mejorar la vida de las lesbianas, Ina Mae y Stella pronto se convirtieron en modelos a seguir por las mujeres de su comunidad y por muchas lesbianas de Estados Unidos, reivindicando los derechos de estas así como la existencia de las madres lesbianas.
Ina Mae tuvo un papel muy activo en Affirmation, un colectivo lgtbq mormón, siendo la única mujer en liderarlo, mientras que ambas formaban parte de un grupo de lesbianas mayores llamado Women Over 50 and Friends. Asimismo, fueron fundadoras de Lavender Seniors, un colectivo lgtbq de la tercera edad.
Stella siempre fue feminista, nunca se cansaba de llamar la atención a cualquiera que hiciera un comentario sexista. Antes de que se extendiese la práctica, ella ya promovió el reciclaje en su entorno. Tanto Ina Mae como Stella participaron en muchas organizaciones caritativas. Ambas tenían un gran sentido del humor y hacían amigos por donde quiera que fuesen. Les encantaba viajar y fueron pasajeras en muchos de los cruceros Olivia, ya sabéis, esos para lesbianas que salían en The L Word y con los que todas hemos fantaseado.
Ina Mae y Stella estuvieron siempre, pues, dedicadas a hacer un mundo mejor para todos, en especial para las lesbianas.
Este verano, exactamente el día 17 de julio, ambas mujeres regresaban de una reunión familiar. Ina Mae iba al volante cuando sufrió un devastador ataque al corazón que la mató prácticamente al instante. Stella vio que su coche se precipitaba contra unos peatones, con lo que agarró como pudo el volante y decidió precipitarse contra una camioneta para salvarles la vida. Los peatones no sufrieron ningún daño y el conductor de la camioneta tan solo heridas leves, pero la valiente Stella no pudo sobrevivir al accidente.
Murieron juntas, tal y como habían vivido.
Fuera de su comunidad eran unas desconocidas, pero yo quiero rendirles un homenaje en La Letra Escarlata porque su pequeña aportación ha hecho del mundo un lugar mejor y porque su valentía al vivir siempre abiertamente su sexualidad ha hecho que todas nosotras, estemos en el lugar del planeta que estemos, seamos un poquito más libres.
En honor a Ina Mae Murri y a Stella Lopez-Armijo, ni un armario más. Vamos, chicas, todas fuera, se lo debemos.
Ina Mae, Idaho, 1953
Stella, Washington DC, 2000
Les encantaba bailar
Se amaban y formaron una familia unida y feliz

martes, 27 de julio de 2010

Confesiones de una madre del corazón

Y así fue que emprendimos un viaje por el hermoso –aunque a menudo inesperadamente complejo- terreno de la maternidad doble. Para seguir con la metáfora, pronto comprendimos que esa tierra era nuestro hogar. Pese a que también era el hogar de muchas otras mujeres, permanecía prácticamente indocumentado. ¿Dónde estaban nuestras guías? ¿Dónde estaban las historias de sus moradoras? Como madre biológica, tenía a mi disposición grupos de madres, asesoras de lactancia, a mi ginecóloga y a mi propia madre, todas ellas deseando darme consejos, apoyo y compartir historias similares a las mías sobre su iniciación como madres. ¿Pero dónde estaba la experiencia de mi mujer? ¿Dónde estaban las anécdotas de otras mujeres que, como Faith, habían optado por posponer o renunciar a dar a luz para ayudar a sus parejas femeninas a que ellas lo hicieran? ¿Dónde estaban los relatos de la vida doméstica, criando al hijo de otra mujer que también es el tuyo, pero de una forma completamente distinta? Faith las necesitaba. Yo las necesitaba. Y un día nuestra propia hija las necesitaría también. (Mi traducción. Harlyn Aizley en Confessions of the Other Mother).

Una madre del corazón es una madre no biológica. La expresión viene del propósito de evitar el empleo de una negación para nombrarnos, así como de otra utilizada previamente en el contexto de la adopción, en el que a los niños adoptados se les denomina hijos del corazón. Asimismo, al igual que cuando alguien adopta, la palabra corazón indica un deseo muy fuerte que otorga a estas madres –lo mismo que a los hijos adoptivos- la misma validez simbólica que a las biológicas.
Dicho esto, queda claro que ninguna de las dos madres lesbianas es más verdadera que la otra por lo que la pregunta que late muchas veces frente a una pareja de mujeres con un hijo, “¿cuál es la verdadera madre?”, queda completamente anulada y con ello todo tipo de justificaciones y de preguntas que no vienen al caso y que no se formulan nunca a una pareja heterosexual (aquí escribí más sobre este tema).
Las familias lesbianas desafían el concepto mismo de familia establecido por el sistema, al fundamentar sus pilares en el amor y no en la biología. Por supuesto, no son las únicas que lo hacen –heterosexuales rebeldes, gays y todo tipo de queers pueden seguir y de hecho siguen esta tendencia-, pero estoy escribiendo acerca de nosotras y no de otras familias.
Después de esta pequeña introducción, confesaros (que para eso he puesto este título) que tal vez este sea uno de esos posts difíciles que me salen del alma y que me cuesta mucho escribir porque lo personal, lo visceral, se mezclan con lo político y, como esto va de corazones, las letras me salen de muy adentro y las sensibilidades de esta que escribe y de muchas personas que me leen pueden verse afectadas. Incluso la de mi mujer, con quien tengo la suerte de poder dialogar sobre todo lo que sentimos, pero que esto no evita que el verlo escrito y ordenado no deje su alma un poco tocada.
Ella es la que está embarazada, por lo que sus vivencias de estos dos años que llevamos en el proceso coincidirán en ocasiones con las mías, pero en otras no. Muchas de las experiencias de las mujeres en estado están recogidas en libros y los grupos de preparación al parto (preparación que nosotras hemos hecho en Inanna, no nos cansamos de recomendarlo) también ayudan mucho. Otras de sus experiencias –como lesbiana embarazada o como mujer sometida a un duro proceso de reproducción asistida sin tener problemas de fertilidad, sino porque necesita el esperma- no aparecen en prácticamente ningún manual (al menos en España), como por ejemplo el hecho de que estar embarazada te haga pasar por heterosexual delante de todo el mundo y tengas que estar constantemente saliendo del armario con médicos, señoras del supermercado y tantas otras personas. Mi bruja tiene muchas cosas que decir sobre su experiencia, pero ella las dice a su manera y yo a la mía, que es mi blog.
Por fortuna, el tiempo que hemos intentado tener un hijo, así como su embarazo, no han hecho sino unirnos más. Por mi parte, el amor que siento hacia ella es más fuerte si cabe. La admiro, la respeto y no pasa un solo día que no me maraville su fortaleza, su cariño hacia mí y hacia ese bebé que crece dentro de ella, su buena cara incluso en los momentos en los que ha estado realmente molesta y su paciencia infinita hacia todos en momentos y personas que ha mí me han indignado o llenado de rabia. TE QUIERO BRUJA.
Pero como esta parte de mí, que es lo enamoradita perdida que estoy, ya la sabéis de sobra por este blog que a veces es tan cursilón, paso a escribir sobre eso de lo que quería hablar hoy: la soledad de las madres del corazón. A lo mejor estoy generalizando mucho y las hay que no sienten nada de lo que voy a contar, me encantaría que si es así participaseis en los comentarios de esta entrada contando vuestras experiencias. Al menos creo que verbalizarlo es un acto importante en esta sociedad donde estamos tan invisibilizadas.
Capítulo 1: Queremos ser madres
Queremos ser madres y por eso nos empezamos a informar. Nuestra prima Mamen nos presenta a una chica que lleva tiempo intentando ser madre soltera por elección y que está en una clínica de reproducción asistida que nos recomienda, así que pedimos cita allí.
Hemos decidido previamente que la primera en quedarse embarazada sea mi bruja, porque ella trabaja fuera y yo en casa, por lo que cuando le den la baja de maternidad podremos estar las dos con el bebé. Como queremos tener más de un hijo, la siguiente seré yo (así que en un futuro y si todo sale bien, estaré contando en La Letra Escarlata la otra cara de la moneda).
Puesto que en ese momento no estamos casadas, en la clínica yo soy la tipa que se sienta ahí mientras hablan a mi bruja y le hacen firmar papeles. Entonces nos empiezan a entrar los siete males porque yo no tengo ningún derecho, cuando nazca el bebé yo no soy legalmente nada para él, si a mi novia le pasa algo yo no tengo ninguna capacidad de decisión y todas esas cosas… Es por ello que decidimos casarnos. Siento que suene poco romántico, pero es así (luego la boda fue tan emocionante que nos alegramos mucho en otros sentidos, pero en un primer momento la decisión se tomó por eso).
Me parece indignante que una pareja heterosexual no necesite estar casada para inscribir a un bebé a nombre de los dos, sin hacer ningún tipo de prueba de paternidad al hombre, y en cambio nosotras tengamos que llevar, el día del registro, prueba de que estamos casadas y de que el bebé ha sido concebido por reproducción asistida (porque esa es otra, en España tiene que ser por reproducción asistida, si no, olvídate de que legalmente sea hijo de las dos aunque estéis casadas), y luego, claro, depender de que el funcionario del Registro que te atienda esté informado y no te ponga pegas porque no tiene ni idea del tema y tengas que montar allí, en los días que se supone que tienen que ser tan felices porque ha nacido tu bebé, el pollo del año.
Los tratamientos de reproducción asistida son muy duros para la persona que los sufre en sus propias carnes: hormonación, abrirte de piernas delante de alguien todas las semanas, la medicalización de algo tan poco médico como crear un bebé… por no decir que cada intento se vive como un embarazo, porque te tienes que cuidar igual, y cada resultado negativo se siente casi como un aborto. En fin, que a lo tonto mi bruja es como si llevara dos años embarazada.
¿Y para mí, su mujer? Esperas nerviosas y decepciones compartidas con ella con cada resultado negativo y, personalmente, mucho guardado en mi interior (miedo a que nunca lo logremos, miedo a que se nos acabe el dinero, miedo a que ella se harte del proceso y quiera dejarlo, miedo a que sufra, a que le hagan daño o a que tanta hormona afecte a su salud) para que ella no me lo notase y poder animarla. También la frustración de no poder darle yo ese esperma, que no tiene nada que ver con querer ser un hombre, sino con la rabia de tener que depender de un pedazo de negocio boyante como es la reproducción asistida. Y por supuesto, las preguntas, las preguntas de la gente que dice padre en lugar de donante, que se mete con cosas tan íntimas que no sabes ni cómo pararles los pies, que no lo hace con mala intención pero que no son capaces de ver tus fantasmas…
Y también ilusión, claro, porque aquí estoy contando solo lo negativo, pero en todo momento ha habido una magia especial, la de la perspectiva de ese ser abstracto con el que soñamos y de estar dispuestas a amarlo juntas. Esas noches en vela hablando del futuro, esa anticipación emocionante que nos hacía apretarnos la mano con fuerza.
Capítulo 2: La mujer invisible
En este post escribí acerca de la terrible experiencia que supuso la fecundación in vitro de mi mujer. Poco me imaginaba yo que el trato recibido aquél día fuera un aviso de todo lo que iba a vivir a continuación como madre del corazón.
Qué ilusas fuimos, pensábamos que con casarnos el trato discriminatorio acabaría, que todo el mundo se dirigiría a mí del mismo modo que lo hacen con los maridos, que a ese respecto no tendríamos ya que preocuparnos más.
Un inciso para decir que, aunque ahora vaya a contar aspectos negativos de muchos médicos, también nos hemos encontrado en este camino con profesionales cariñosos y respetuosos de los que siempre me acordaré. Incluso supongo que muchos de los que nos han hecho “feos” simplemente carecen de herramientas para hacerlo mejor y lo que deben hacer es aprenderlas, pero que tal vez no tenían tan mala intención como parecía. Admiro a los doctores/as y enfermeros/as en general, son gente que se pasa muchas horas al día ayudando a la gente.
Pero en fin, como os contaba, madre mía, ahora lo pienso con una sensación similar a la ternura que inspira la inocencia de los niños… ¡qué ilusas éramos! En ninguna consulta, aunque me haya presentado como la mujer de la embarazada, han parecido oírlo. Nunca me han mirado, todo se lo explicaban a mi bruja, todo se lo preguntaban a ella, han llegado hasta a hablarle de “tu marido” estando yo delante… No me han dicho nada, ni agradable ni ofensivo, simplemente me han ignorado por completo. Vamos, que he sido tan invisible que he podido hasta ponerme a grabar las ecografías con el móvil aunque no estuviese permitido, porque directamente no me veían. Tal vez no os lo creáis, es una sensación muy extraña, llegué a pensar muy en serio ponerme a cantar a voz en grito o a quemar mi sujetador con el pleno convencimiento de que seguirían sin mirarme, como si hacerlo les convirtiera en estatuas de sal. Así ha sido hasta el día de hoy, en que mi bruja está embarazada de siete meses.
En enero nos enteramos de que por fin lo habíamos conseguido. Hubo quien le dio la enhorabuena solo a ella. Hubo quien nos la dio a las dos.
Y después de eso, los ¿qué tal estás? van casi siempre dirigidos a ella.
No me malinterpretéis, es ella la que se está llevando lo peor: náuseas, ciática, un bombo con el que cargar en los calurosos días de verano… Pero yo también necesito voces amables que me pregunten qué tal lo llevo y qué siento.
El papel de la pareja de una embarazada, sea hombre y mujer, debe ser el de ocuparse de toda la logística para que ella pueda ocuparse de estar sana y de que el bebé lo esté. Por ejemplo, la tarea de hacer la comida es fundamental porque es una forma de alimentar y cuidar tanto a ella como a nuestro bebé. También limpiar la casa, hacerle masajes… yo lo he hecho todo encantada porque así me he sentido partícipe del embarazo y no una mera espectadora.
Puesto que yo también soy una mujer, su revolución hormonal ha afectado mi cuerpo y mi alma. Pero yo soy la cuidadora y en cierto modo, la cheerleader emocional de la pareja en estos momentos, con lo que muchas veces he tenido que ignorar mis propios sentimientos y miedos para poder ayudarle a ella a sobrellevar los suyos, puesto que todo lo que pase en su cuerpo, le está sucediendo también al bebé. Y porque bastante tiene ella ya, mi pobre brujita…
Hasta que llega un momento, de cuando en cuando, en que alguien me dice una palabra suave y amable, y entonces me echo a llorar como una magdalena porque no me había dado cuenta de lo mucho que necesitaba oír algo así, ser reconocida. Porque de pronto me doy cuenta de que he construido una coraza de esposa valiente y no he sabido recurrir a mi gente ni mi gente ha sido consciente de que tenía que saltar el muro que yo había levantado sin darme cuenta. Y es que el miedo y el cansancio y todas esas cosas que no debes decirle a tu pareja en ese momento, son para hablarlas con las personas cercanas y no para guardarlas dentro.
Cultural y socialmente, el papel del marido de una mujer embarazada está reconocido y es más fácil que encuentren apoyo, pero el de mujer de una mujer embarazada, ese poca gente lo entiende y como en tantas otras cosas, nos convertimos en pioneras sin comerlo ni beberlo.
Para colmo, claro, tienes las mismas preocupaciones que cualquier futura madre: ¿lo estamos haciendo bien? ¿qué debe comer una embarazada? ¿y si lo perdemos? ¿qué significa esto que está sintiendo mi bruja, es algo malo? ¿cómo evitar las náuseas? Bla, bla, bla… Buscas información en libros y revistas y ¡sorpresa! Nada es neutro, NADA. En todos los artículos y tratados se habla de “el futuro papá” y de “tu marido”. Te vuelves una experta en ignorarlo, en encajar tus experiencias en las de esa pareja de chico y chica tan feliz de la foto y te preguntas: ¿pero qué les cuesta poner “la pareja (si la hay)”? Simplemente eso y el texto se vuelve universal y lo pueden leer mujeres con parejas hombres, con parejas mujeres o sin pareja.
En cierta ocasión escribí a la revista Embarazo Sano contándoles que me gustaba mucho la información que daban, pero que echaba de menos que hablasen de otro tipo de familias. Mi carta empezaba: “Me llamo Hester y estoy esperando un hijo, pero no estoy embarazada…” Fue carta del mes y me tocó un feeding bowl de Playtex (no me preguntéis que es esto porque aún no me ha llegado y bastante tengo ahora con aprenderme las tallas de ropa de bebé), pero dos números más tarde, siguen haciendo exactamente lo mismo.
Capítulo 3: Futuro cercano
-Miedo 1: cuando vaya con mi mujer el día que vaya a dar a luz, ¿nos tratarán bien? ¿Tendré también ese día, que se supone que es tan feliz, que luchar para no ser invisible y que estar dando explicaciones todo el rato sobre qué hago allí? Supongo que no, porque hemos escogido un hospital donde parece ser que el protocolo tiene en cuenta a las “otras familias”. ¡Crucemos los dedos!
-Miedo 2: ¿lo sabré hacer bien en el parto? ¿sabré ayudar a mi bruja y soportar su sufrimiento?
-Miedo 3: ¿Qué sentirá mi bruja cuando yo diga que soy la madre de ese bebé, siendo ella la que ha pasado por la experiencia del parto? ¿tendrá alguna sensación negativa que ahora no se imagina, o ganas de poseer ella sola ese título?
-Miedo 4: los primeros meses, mi bruja dará el pecho a demanda a nuestro bebé, porque las dos creemos que es lo mejor. Eso significa que pasarán muchas horas juntas estableciendo su vínculo. Al principio habrá muchas visitas –lo cual es una suerte, a nuestra hija la va a querer un montón de gente- que también querrán cogerlo en brazos. ¿Sabré yo establecer el vínculo con mi pequeña en ese tiempo, me querrá, me reconocerá?
-Miedo 5: ¿tendremos algún problema en el Registro Civil?
Son temores que pueden resultaros algo absurdos. Además, está en mis manos hacerme respetar en el hospital o en el Registro, por ejemplo. Pero comprendedme, en ocasiones me veo débil y exhausta después de todo lo vivido. Creo que vomitar todo esto es, además de un acto político de visibilidad, una forma de quitármelo de encima para recobrar las fuerzas. ¡Que solo quedan dos meses! Estoy emocionada y feliz pese a este post algo sombrío, creedme.
Debajo, una pequeña guía para mamás del corazón.Guía para mamás del corazón
-Intenta conocer a otras madres del corazón para compartir experiencias. Por ejemplo, en la clínica de reproducción asistida, echa un vistazo a la gente –con el gaydar activado- para reconocer a alguna pareja bollo. Nosotras lo hicimos y ahora tenemos dos amigas maravillosas que también van a ser mamis.
-Busca una asociación de familias homoparentales. En Madrid, por ejemplo, está GALEHI. Es otra forma de compartir experiencias y sentir que no estás sola en el complejo camino de la bollomaternidad.
-Busca una preparación al parto inclusiva, donde reconozcan tu papel, ya sea en un hospital público o privado. Nosotras estamos felices con Inanna, totalmente lesbian-friendly.
-Desconecta en lugares donde te sepas reconocida y querida. Mi lugar de escape, por ejemplo, es Entredos.
-Lee blogs escritos por otras bollomadres. Aquí en La Letra Escarlata hablo mucho de mis experiencias como tal, pero hay muchos otros que encontraréis en mi blogroll.
-Yo he encontrado tres libros que me han ayudado muchísimo, pero están en inglés. Sin duda, deberían ser traducidos para todas. Si manejáis este idioma, no dudéis en haceros con ellos, sobre todo con el primero:
1-The New Essential Guide to Lesbian Conception, Pregnancy & Birth, por Stephanie Brill (Ed. Alyson Books)
2-Confessions of the Other Mother. Nonbiological Lesbian Moms Tell All!, editado por Harlyn Aizley (Ed. Beacon Press)
3-For Lesbian Parents, por Suzanne M. Johnson y Elizabeth O’Connor (Ed. The Guilford Press).
-Otros libros no dirigidos específicamente a lesbianas pero muy útiles para ponerse en la piel de tu mujer embarazada y saber ayudarla, o llevar a la práctica los consejos de apego con el bebé que recomiendan:
1-La revolución del nacimiento, por Isabel Fernández del Castillo (Ed. Granica)
2-Amar sin miedo a malcriar, por Yolanda González Vara (Ed. RBA)
3-Qué se puede esperar cuando se está esperando, por Heidi Murkoff (Ed. Medici)Además de vuestras opiniones, siempre bienvenidas, podéis aprovechar la sección de comentarios para recomendar otros lugares, asociaciones, libros, etc. que penséis que pueden ser útiles para las madres del corazón. ¡Gracias!

miércoles, 21 de julio de 2010

Una muestra

Mejor que te odien por lo que eres que amarte por lo que no eres (André Gide)

Es posible la esperanza. Eso nos dice esta página web con la que me he topado hoy, en la que mediante un sinnúmero de alentadores párrafos nos aseguran que una persona puede curarse de la AMS. ¿No habéis oído hablar de esa enfermedad? AMS, sí, Atracción hacia el Mismo Sexo.

Ellos mismos explican las diferentes secciones por las que podemos navegar si nos adentramos en su web:

Las tres primeras (Cultura de Muerte - Ideología de Género - Cultura Pro Gay) nos ofrecen un espacio de reflexión y análisis en relación al mundo en el que vivimos y el mundo que hemos de cambiar;

La cuarta sección (Autoayuda) nos ofrece un espacio en el que curar las heridas que se han manifestado en la AMS (Atracción hacia el Mismo Sexo);

La quinta sección (Madurar el Amor) nos ofrece un camino de futuro y esperanza en el que llegar a una Personalidad Madura, es decir, a una personalidad con capacidad de amor verdadero, de amor de Comunión y Solidaridad.

¡No podemos perdernos un sitio así! ¿Verdad? Tan solo una muestra de la cantidad de personas que aún siguen difundiendo su mensaje de odio y violencia por el mundo, que aún siguen creyendo que solo los matrimonios formados por un hombre que lleve la batuta y una mujer que trague con todo son válidos, que hacen que este lugar de tierras y mares sea hostil para tantas personas, que intentan que las vidas de nuestras hijas e hijos se vean sumidas en la miseria… menos mal que tenemos el suficiente amor como para que no lo consigan.

En fin, vamos a ayudarles con un pequeño ejemplo, el del matrimonio formado por Hester y Bruge, dos madrileñas enfermas de lesbianismo.

Tras varios años juntas, pensando que se amaban aunque en realidad estaban enfermas, Hester y Bruge se aprovecharon de la legalización del matrimonio homosexual en su país para casarse. ¡Qué atrevimiento! A su boda acudieron más de cien personas entre la familia y los amigos de ambas. Pero solo lo hicieron por obligación, en realidad todo el mundo hubiera preferido quedarse en su casa que asistir a esa pantomima socialista. De sobra es sabido que tan solo los matrimonios heterosexuales tienen familias estables.

Por si esto fuera poco, Hester y Bruge tuvieron el capricho de tener un bebé. No se podían haber estado quietas en su mundo sáfico, no, tuvieron que buscar a un ser inocente para que sufriera en esa familia tan antinatural.

Estuvieron un año intentándolo, derrochando el dinero en algo que no está destinado a mujeres como ellas, pasándoselo de lo lindo con las pastillas y las inyecciones de hormonas y haciendo perder el tiempo a doctores y doctoras que podrían haber estado atendiendo a mujeres heterosexuales con el sano deseo de formar una familia como dios manda.

Malas noticias. Finalmente, Bruge quedó embarazada. ¿A qué mundo va a llegar esa niña? ¿Qué tipo de valores le inculcarán dos degeneradas como ellas? Los hijos de los matrimonios heterosexuales harán bien en meterse con ella en el colegio, los adultos que les rodean se encargarán de informarles de lo asquerosa que es la familia de su compañera de clase. Probablemente esa pequeña se haga lesbiana. En fin, lo mejor es intentar que allá por donde vaya todo lo tenga más difícil que el resto de la gente. Para que vea que no se puede ir por la vida con dos madres.

¡Dos madres! JA. ¿Pero qué gilipollez es esa? Nadie puede tener dos madres.

Pasemos al documento gráfico que ejemplifica esta triste historia.

Aquí tenemos a la lesbiana Hester, que se cree que va a querer a esa niña cuando en realidad es una egoísta.

Dentro de esta tripa está la pobre niña.

El abuelo de la niña, a quien Hester y Bruge obligaron violentamente a pintar la habitación del bebé… de morado, claro, como horribles feministas con bigote y piernas peludas que son.

Y de nuevo Hester, pintando sin ilusión alguna los muebles donde se guardará la ropita de la pobre víctima de sus caprichos.

Si el tono ha sonado sarcástico y dolido, he cumplido mi propósito. Estoy harta de la gente que piensa que las familias lesbianas y gays son perjudiciales para los niños y niñas. Nosotras nos sentimos afortunadas porque va a nacer un ser único al que vamos a tener el privilegio de amar y cuidar. Nuestro apego será el refugio contra todas estas personas, que son las que en verdad intentan dañar a estos bebés y a sus familias.

Basta de odio, basta de violencia, basta de aversión hacia lo diferente. Que triunfe el amor, que triunfe la celebración de la diversidad, que triunfe la paz.

martes, 1 de junio de 2010

Pensamientos bollomaternales

La maternidad es algo que haces que suceda y que te sucede a ti al mismo tiempo (De For Lesbian Parents, por Suzanne M. Johnson y Elizabeth O’Connor).

Puesto que hoy es el Día de los Blogs de Familias Homoparentales, he decidido recopilar algunos de mis pensamientos al respecto. Esto es más bien un cóctel de cosas que he ido apuntando por aquí y por allá, siento el caos. Os invito con estos guiones a reflexionar y a compartir vuestras propias reflexiones.
Otra cosa que querría aclarar es que escribo desde mi experiencia vital como mujer lesbiana, sí, pero blanca, de clase media y española, país que (al menos de derecho, aunque no siempre de hecho) reconoce los derechos de las personas LGTBQ. Esto quiere decir que dentro de este mundo tan heterosexista, me puedo considerar una privilegiada.

-Nombrarnos: Nuestras nuevas familias (y el adjetivo “nuevas” no quiere decir que empiecen a existir ahora ni mucho menos, sino que es actualmente cuando comienzan a ser reconocidas) exigen nuevos nombres para llamarnos. Padre, madre, donante, copadre, comadre, mami, papi, mamá, papá, madre biológica, madre/padre/hija/hijo del corazón… y así hasta el infinito. Lo importante es que llevemos esos nombres con orgullo y transmitamos a los demás que para nosotros y para nuestros niños estos nombres escogidos son muy importantes y deben ser respetados. Nuestras familias son eso, nuestras. Nunca contentaremos a todo el mundo con la forma de nombrarnos que elijamos, pero tampoco es nuestra responsabilidad hacerlo: escoge el nombre que te haga sentir cómoda y punto.
-La verdadera madre: ¿Y quién es la verdadera madre?, pregunta mucha gente… el hecho de decir el adjetivo verdadera en lugar de biológica demuestra lo difícil que es para algunas personas salirse del modelo heterosexual de procreación. Pero nuestras familias no forman parte de ese modelo y en nuestro caso lo verdadero siempre viene de la mano del amor, que es lo que le otorga autenticidad.
-Los pilares de tu familia: Cuanto más trabajes en la solidez de tu familia antes de que nazca tu bebé, más terreno habrás ganado cuando éste llegue al mundo. Muestra con claridad ante el mundo tu visión de familia así como con tus elecciones, para ir sembrando ese respeto y esa visibilidad que quieres para tu hijo.
-El mayor regalo: Las familias LGTBQ son familias construidas siempre voluntariamente y contra viento y marea. Un niño o niña que nace en una familia homoparental ha sido buscado, planificado, deseado y amado desde antes de ser siquiera concebido. Ése es el mejor regalo que se le puede hacer a un hijo o hija.
-Presunción de heterosexualidad: Cuando menciones a gente que no te conoce que estás formando una familia o, en el caso de ser la madre biológica, vean que estás embarazada, ten por seguro que presupondrán que eres heterosexual. Si tienes pareja y permaneces en el armario en estas situaciones, ten en cuenta que estás silenciando a la otra madre de tu hijo.
-Justificaciones: A muchas de nosotras se nos pide que justifiquemos nuestra decisión de ser madres de una forma que nos cuestiona como jamás se hace con las parejas heterosexuales, a quienes no se les suele exigir que den validez a sus elecciones familiares.
-Controlar el armario: Recuerda que si eliges ser bollomadre pierdes por completo el control de con quien estás en el armario y con quién no, a no ser que quieras despreciar a la otra madre y a tu hijo negándolos. Piensa en como va a afectar esto en terrenos tan complicados como tu trabajo o tu familia.
-Roles: Las familias homoparentales tenemos la oportunidad de terminar con el sexismo. Bueno, todas las familias la tienen, pero en nuestro caso, el hecho de que una pareja sea del mismo sexo invita a crear nuevos papeles familiares que no tengan que ver con nuestro género.
-El armario infinito: Las salidas del armario son constantes e infinitas en una familia homoparental: con el resto de la familia, en el médico, el mismo día que vas a parir, en la agencia de adopción, en el trabajo, en el colegio de tus hijos, en el pediatra, con las familias de sus amiguitos… y en el futuro con sus parejas, familia política, en su entorno… nunca se deja de salir del armario.
-La doble tarea: Las madres lesbianas tenemos una doble tarea maternal, la de preocuparnos por las mismas cosas que todas las madres –las notas, la salud de nuestra prole, si come o no come y todas esas cosas- y, como lesbianas con hijos, la de preocuparnos por nuestros derechos morales y legales así como por nuestra salud emocional. Por tanto, las familias homoparentales tienen sus propios temas y es por ello que necesitamos más libros, más investigación y más visibilidad. Las publicaciones para madres que hay hasta ahora no suelen tenernos en cuenta y por ello yo las considero revistas y manuales heterosexuales.
-El desafío: Las familias homoparentales desafiamos ni más ni menos que el pilar fundamental en el que se ha cimentado la familia hasta ahora: las relaciones de sangre. Estas dejan de ser un factor a tener en cuenta, o al menos no es un factor prioritario. La maternidad deja de describir un hecho biológico y pasa a ser un modo de relacionarse.
-Los modelos: Contar con pocos modelos familiares a seguir puede resultar ventajoso a la hora de elegir cómo conformar nuestra familia y construir relaciones más igualitarias entre las parejas y sus hijos. Experimenta para encontrar el sistema familiar con el que más cómoda te sientas. ¿Quién sabe? Tal vez se convierta en un modelo de familia en el futuro. ¡Recuerda que son las experiencias las que construyen las realidades!
-Amplitud de miras: Nuestra perspectiva suele ser mucho más amplia porque hemos aprendido el modo heterosexual de ver el mundo, puesto que hemos sido educados en él, así como nuestro modo de vida lésbico (e incluso un tercero debido a tu raza o religión, por ejemplo). Tener más de una forma de ver el mundo nos da una conciencia distinta y, ojalá, más abierta y amante de las diferencias.
-Homofobia y maternidad: la homofobia adquiere un nuevo significado cuando está dirigida hacia nuestros hijos.
Fotografía de Lisa Kanemoto