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lunes, 4 de junio de 2012

¡Todo va a ir mejor!

 Una vez iniciado el cambio social, éste no puede detenerse. No puedes desenseñar a una persona que ha aprendido a leer. No puedes humillar a una persona que se siente orgullosa. No puedes oprimir a la gente que ya no tiene miedo. Hemos visto el futuro, y el futuro es nuestro (César Chávez).

Aquí me tenéis, entre otras maravillosas personas de la asociación Galehi, participando en el proyecto de apoyo a la juventud lgtb It Gets Better.
Difundid, difundid, esto tiene que llegar lejos...
¡En marcha con el mes del Orgullo! (Y también con el mes en que La Letra Escarlata cumple ni más ni menos que ocho años)

jueves, 8 de marzo de 2012

Feminismo fue, es y será

Me hice feminista porque la otra opción era hacerme masoquista (atribuida a Sally Kempton). 

bell hooks
En su texto “Feminism: A Movement to End Sexist Oppression” [Feminist Theory: From Margin to Centre, Boston: South End Press, 1984], bell hooks escribe que el principal problema del discurso feminista reside en nuestra incapacidad para llegar a un acuerdo con respecto a lo que es el feminismo o para elaborar una definición común. Esto, añade, nos impide construir unos cimientos sólidos sobre los cuales hacer teoría o llevar a cabo un activismo coherente. El hecho de que muchas de nosotras digamos que hay tantos feminismos como feministas existen, opina, indica que no nos tomamos en serio que el feminismo sea un movimiento político radical, con la importancia que esto conlleva. 
Estoy y no estoy de acuerdo con ella. Por una parte me pregunto si tal vez lo radical no será precisamente el que hablemos de feminismos y no de feminismo, al igual que las que estamos en la militancia nunca decimos “la mujer esto y lo otro”, sino “las mujeres”, marcando así nuestra diversidad. Por otra parte debemos hallar algo en común, y es tal vez esto en lo que debamos ahondar. Cuando el movimiento feminista comenzó a teorizar, allá por el siglo XIX y hasta bien entrado el siglo XX, lo que creíamos que teníamos en común era simplemente ser mujer. Con el siglo XXI nos damos cuenta de lo limitado que es esto, pues entramos en el juego binario patriarcal de hombre-mujer, heterosexual-homosexual, blanco-negro, centro-margen, yo-el otro… 
El feminismo no es, como mucha gente opina, el movimiento que lucha por la igualdad de mujeres y hombres. Esta visión es muy inocente porque, además del binarismo que conlleva, ¿iguales a qué hombres queremos ser, si entre ellos no son iguales? ¿A los heterosexuales, a los gays, a los blancos, a los negros, a los ricos, a los pobres…? ¿queremos de verdad entrar en el juego de este mundo capitalista, militarizado y racista, o aspiramos a más y mejor? ¿queremos tener autoridad, o autoritarismo? 
Este punto en común que digo que debemos buscar puede ser precisamente la definición de feminismo que proporciona bell hooks en el artículo antes mencionado: el feminismo es la lucha por acabar con la opresión sexista. Esta lucha no beneficia solo a un determinado grupo de mujeres, ni a las mujeres con respecto a los hombres, sino que tiene el poder de transformar las vidas de todas y todos de forma significativa. El feminismo, pues, no es un estilo de vida, algo que simplemente se practique diciendo “soy feminista”, sino que exige un compromiso político, exige activismo. 
Hoy es 8 de marzo. Con sus aciertos y con sus errores, el feminismo ha sido la revolución definitiva y todavía le queda mucho camino por andar. Sirva este día de recordatorio de todo lo conseguido y de todo lo que queda por alcanzar. 
Feliz día y a reclamar las calles

martes, 6 de marzo de 2012

Este momento (epifanía)

Nadie puede retroceder y emprender un nuevo comienzo, pero todo el mundo puede empezar hoy a crear un nuevo final (Maria Robinson).  

Anoche experimenté un momento perfecto –epifánico, una joya, una rareza- y me alegra haber sido consciente de ello en vivo y en directo. 
Ya era de madrugada y dormíamos. Nuestra hija estaba entre nosotras (es una experta en colarse en nuestra cama) enfundada en su pijama de cuerpo entero con los corchetes detrás para facilitar el cambio de pañal. Estaba caliente como solo se calientan los bebés que duermen y olía a aceite de almendra dulce y a leche con cacao. Todo estaba en silencio. 
Nuestra pequeña, ya digo, estaba entre nosotras y con un brazo tocaba a una mamá y con el otro a la otra. Eso le daba paz. Y pensé para mí: este momento. 
Este momento en que las dos somos más jóvenes que viejas, estamos sanas, nos amamos, nos lo pasamos bien juntas, nos satisface nuestra vida personal y profesional, tenemos un nido y estamos rodeadas de gente que nos quiere. 
 Este momento en que nuestra hija cambia de bebé a niña, no tiene preocupaciones, se ríe constantemente, no conoce los prejuicios, nos adora, se siente segura y querida, tiene todavía la vida entera por estrenar y recorrer. 
Magia. Realidad. 
¿Se volverán a dar todos estos factores juntos alguna vez? Sí o no. Pero quiero apreciarlos, agradecerlos y atesorarlos. 
Tengo tanta suerte…

martes, 25 de octubre de 2011

Que los que dicen que es imposible no molesten a quienes estamos trabajando en ello

Toma la determinación de vivir tu vida en revolución, no solo en evolución (Anthony J. D’Angelo)

Revolución significa encontrarte con otras con las que, claro que sí, por supuesto, con ellas sí que quiero ponerme a crear, ponerme a escribir manifiestos, ponerme a armar jaleo y dejarme ver bien vista, por mucho que a la iglesia mis tetas le parezcan sucias y a por mucho que para otra gente democracia sea que los diseñadores más importantes se pongan a vender su ropa bien baratita en H&M, por mucho que ya no estén de moda los aquelarres ni los cuadernos, por mucho que en época de crisis los derechos sean tonterías de las que ya nos ocuparemos en otro momento. Ni de coña. Revolución es que te salga humo por la nariz cuando hay politicuchos que hablan de tu vida y de tu familia con la frivolidad de quien no tiene convicciones sino ambiciones y que entonces digas, yo esto no lo voy a permitir. Y otra persona diga, yo esto no lo voy a permitir. Y otra persona diga, yo esto no lo voy a permitir. Y entonces se forman mareas verdes, verdes como la esperanza, verdes como el césped de los parques que deberían tener las niñas y los niños de todos los barrios. Y entonces se toman las plazas que tienen nombres de astros y se reclaman las calles. Y entonces las mujeres vuelven a unirse porque esto no ha hecho más que empezar. Asóciate. Lucha. Muévete.

jueves, 2 de junio de 2011

La vida y otras confesiones

No basta simplemente con vivir. Una necesita la luz del sol, libertad y una florecilla. (Hans Christian Andersen)

Tengo que confesaros algo: estoy agotada. No me dan las horas del día. Sacrificaría el sueño para hacer más cosas, pero ya de por sí tengo que rascarle horas a la noche para poder dormir entre despertar y despertar de la niña, la cual está pasando por las difíciles noches que experimentan los bebés cuando están dejando de ser bebés.
Mi mujer y yo nos pasamos los días cocinando litros de puré que luego congelamos en envases cuidadosamente medidos, haciendo avioncitos con cucharas, cambiando pañales, yendo al playgroup, leyendo cuentos, aprendiendo la ley del parque y del cajón de arena, celebrando cada logro y cada golpetazo de una vida de ocho meses, cantando nanas, impostando voces, limpiando la casa, haciendo la colada, cocinando también nuestra comida y nuestra cena, preparando litros de café que nos sostengan, haciendo cuentas, reponiendo el papel higiénico, preocupándonos por llegar a fin de mes.
Una trabaja por la mañana y la otra por la tarde, para que nuestra pequeña siempre esté con una de las dos. Las noches –agotadas frente a un bocadillo- son solo para mayores. ¿Qué tal te ha ido el día? Beso, beso. Los fines de semana -¡por fin es viernes!- para las tres.
Para colmo he vuelto a militar. Nunca he dejado de ser activista pero hacía tiempo que me había desmarcado de los colectivos, necesitaba un respiro. Vuelvo a estar al cien por cien –ahora encargándome de las Políticas Lésbicas de GALEHI y con la perspectiva de montar otro colectivo feminista, pero eso es otra historia que será contada en otra ocasión- y eso también es tiempo, tiempo, tiempo que no tengo.
No me da la vida. Mis padres se hacen viejos. Preocupan y hay que cuidarles mucho. Hermanos y hermanas, sus parejas, sus hijos e hijas. Mis amigas. Mis amigos. Les necesito. Me necesitan.
Novelas en mi cabeza. Peleando por robar ocasiones en las que teclearlas. Novelas en mi mesilla de noche. No importa lo agotada que esté, tengo que quedarme dormida sobre sus párrafos voladores. Estoy agotada.
Tengo que confesaros algo: mi vida es extraordinaria. Y me la he currado yo. Podría haber sido de otra manera. Menos apasionada, con menos sobresaltos. Tal vez más tranquila, más estable. Pero no sé si tan plena, porque cada noche me acuesto junto a la persona que amo. Nos turnamos para ponerle el chupete a nuestra hija y refunfuñando volvemos a quedarnos dormidas, siempre y cuando alguna parte de nuestro cuerpo esté rozándose.
En nuestra casa puedes tropezarte con un sonajero o sentarte encima de un peluche que suena como la bocina de un coche antiguo. Los desastres cotidianos nos hacen reír y nuestra hija crece con los ojos enormes, besada por todas partes, examinándolo todo, absorbiendo, llenando nuestros días de asombro, de puro gozo, de incredulidad. Y cada día es mejor que el anterior. Es el caos de existir, con sus alegrías y sus preocupaciones, es un pellizco constante que te recuerda que la sangre aún corre por tus venas.
Es también militar. Actuar localmente para que los cambios sean globales. Saber que estás haciendo algo.
Es también querer. Comprometerse con aquellas personas que escoges como familia, como amistades, en las horas buenas y en las malas. Para celebrarlas, llorarlas, quererlas, cuidarlas.
Viendo como está el patio, la existencia a veces parece real y tangible y otras una pantomima. Una tiene que aceptar que por el mero hecho de estar en este planeta tiene una responsabilidad consigo misma y con el mundo de cuyos recursos hace uso. 
Este compromiso es vivir de verdad. Resulta agotador. En ocasiones desolador. Pero siempre auténtico.

jueves, 13 de enero de 2011

Educando a mi hija


La educación es demasiado importante para dejársela solo a los educadores (Francis Keppel, educador estadounidense)
 
Procuro no obsesionarme con la educación que estoy proporcionando a mi pequeña, es decir, que las cosas que intento inculcarle nunca se conviertan en una obligación para ella. 

Una de ellas es el bilingüismo, pues en casa mi mujer le habla en español y yo en inglés. Puesto que vivimos en Madrid, el idioma mayoritario es el castellano, pero compensaremos esto llevándola a playgroups (lugares de juego para niños y niñas de habla inglesa), viéndonos más con nuestros amigos extranjeros con hijos, comprándole cuentos en inglés, viendo los dvds en este idioma y de otras formas que hemos ido investigando. Éste ha sido un proyecto en el que he puesto toda mi energía desde que mi bebé era tan solo una idea, leyendo acerca de ello, estudiando estrategias y hablando con otros padres y madres que lo han hecho y que me han animado mucho. Para mí, hablar inglés ha sido el regalo de mi vida, pues no solo me ha abierto puertas laboralmente, que casi es lo de menos, sino que gracias a ello he podido acceder a otro mundo de personas, libros, webs, películas, música, ciudades… conocer más de una lengua, sean estas cuales sean, es un don. Por eso he querido que mi hija tuviera la misma fortuna.
Eso sí, como decía al principio, no deseo que se convierta en una obligación para ella. Jamás le diré: ¡Habla en inglés! Simplemente me dirigiré a ella en ese idioma como lo más natural del mundo. Para quien le interese este tema, a mí me han ayudado mucho un blog llamado Spanglish Baby y un libro titulado Raising a Bilingual Child, por Barbara Zurer Pearson, que según tengo entendido está siendo traducido al español en estos momentos.

La segunda cosa que quiero transmitir a mi niña es sensibilidad. Quiero que nunca se avergüence de mostrar sus sentimientos, que sea asertiva y compasiva, que sea cariñosa y cercana, que sea capaz de ponerse en el lugar de los demás, que su individualismo no necesite fortalecerse ignorando o despreciando a los demás sino mediante la creatividad y el cuidado. Por eso en casa le damos muchos besos y nos los damos nosotras, no paramos de decirle te quiero, I love you, me encanta estar contigo, I love spending time with you! Nos abrazamos, decimos lo que nos alegra y lo que nos duele, jugamos y nos reímos.
Otra de las experiencias educativas en las que pongo todo mi corazón es en que ame la lectura, porque así tendrá siempre una casa cuando esté fuera de casa. En nuestro piso tenemos una enorme biblioteca y aunque nuestra brujita escarlata tenga tres meses nada más, ya hemos preparado su zona, con una estantería a su medida (regalo de Farala, por cierto) y un banquito. Por ahora le leemos nosotras los libros (¡le encanta, qué gritos de felicidad pega!). En un futuro espero que ella misma pase largos ratos ahí. De nuevo, nunca me oiréis decirle: ¡Lee! Aunque supongo que en un hogar donde este acto se ve constantemente y en el que nos divertimos tanto haciéndolo y hablando de libros, resultará para ella algo de lo más natural.
¡El tiempo dirá!
El rincón de lectura de la brujita escarlata
Las ilustraciones de este post son obra de Mary Engelbreit

domingo, 9 de enero de 2011

Nube de tags sobre esta Navidad

Uno de los desórdenes más maravillosos que hay en este mundo es el que se forma alrededor de un árbol de Navidad durante esa época. No tengas demasiada prisa en recogerlo (Andy Rooney)

pavo relleno galletas de jengibre madrugones maternales dormir poco reír mucho amigas frío amigos hija familia  mi mujer regalos especiales un año más planes cuaderno en blanco adiós 2010 echar de menos bailar leer contar cuentos hola 2011 fiesta fuegos artificiales cava buen vino jugar soñar escribir limpiar Charlotte Brontë visitas calendario fugaz libre de malos humos apocalipsis Scrooge abrazos y besos desencuentros peluches reencuentros calor lluvia fotos trabajo replanteamientos christmas familias del corazón infancia tiempo libre amor

sábado, 1 de enero de 2011

2011

¡Feliz año nuevo! Todo es posible, os lo prometo.
RESPUESTA

Quisiera que tú me entendieras a mí sin palabras.
Sin palabras hablarte, lo mismo que se habla mi gente.
Que tú me entendieras a mí sin palabras
como entiendo yo al mar o a la brisa enredada en un álamo verde.

Me preguntas, amigo, y no sé qué respuesta he de darte,
Hace ya mucho tiempo aprendí hondas razones que tú no comprendes.
Revelarlas quisiera, poniendo en mis ojos el sol invisible,
la pasión con que dora la tierra sus frutos calientes.

Me preguntas, amigo, y no sé qué respuesta he de darte.
Siento arder una loca alegría en la luz que me envuelve.
Yo quisiera que tú la sintieras también inundándote el alma,
yo quisiera que a ti, en lo más hondo, también te quemase y te hiriese.
Criatura también de alegría quisiera que fueras,
criatura que llega por fin a vencer la tristeza y la muerte.

Si ahora yo te dijera que había que andar por ciudades perdidas
y llorar en sus calles oscuras sintiéndose débil,
y cantar bajo un árbol de estío tus sueños oscuros,
y sentirte hecho de aire y de nube y de hierba muy verde...

Si ahora yo te dijera
que es tu vida esa roca en que rompe la ola,
la flor misma que vibra y se llena de azul bajo el claro nordeste,
aquel hombre que va por el campo nocturno llevando una antorcha,
aquel niño que azota la mar con su mano inocente...

Si yo te dijera estas cosas, amigo,
¿qué fuego pondría en mi boca, qué hierro candente,
qué olores, colores, sabores, contactos, sonidos?
Y ¿cómo saber si me entiendes?
¿Cómo entrar en tu alma rompiendo sus hielos?
¿Cómo hacerte sentir para siempre vencida la muerte?
¿Cómo ahondar en tu invierno, llevar a tu noche la luna,
poner en tu oscura tristeza la lumbre celeste?

Sin palabras, amigo; tenía que ser sin palabras como tú me entendieses.


---José Hierro

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Más MíraLes

¿Puedes imaginarte un mundo sin hombres? Estaría libre de crimen y lleno de mujeres gordas y felices (Nicole Hollander).

La cita viene a que el martes pasado estuve en el Ne me quitte pas, un restaurante/creperie fantástico de la calle Alburquerque de Madrid, en una de las jornadas de MiraME, el festival lésbico organizado por la revista MiraLes, concretamente en la entrega de premios del I Concurso Literario Sobre Visibilidad Lésbica. Como ya os he contado y como podéis ver en el diploma que ilustra esta entrada, La letra escarlta recibió el premio al mejor blog, cosa que aún me tiene en las nubes. Además de eso, la noche tuvo un concierto y un montón de encuentros felices con blogueras como Diley o grandes amigas como Farala y Kali.
Después de unos meses duros -inundada de trabajo, estrenando la maternidad, con un montón de cosas en la cabeza- en los que apenas he salido a tomar el aire, beberme un gin tonic rodeada de bolleras ha sido un verdadero placer. Y darme cuenta de la importancia de estar ahí, de pasar una noche con un montón de mujeres creativas, que escriben y fotografían y se mueven y desprecian lo banal, eso ha sido un chute vitamínico que me anima a empezar diciembre con muchísimas ganas.
Por si fuera poco, me han entrevistado para la revista, podéis leer la entrevista aquí.
De veras que no me quiero recrear en premios ni sonar vanidosa, simplemente quería dar las gracias a MiraLes una vez más por haberme reconocido y, sobre todo, por estar ahí. ¡Que tengáis una larga y fructífera vida!

sábado, 6 de noviembre de 2010

MI CREDO

¿Es una fe sincera la fe que no actúa? (Jean Racine)

No quiero hablar sobre la visita del papa a mi país, ya os imaginaréis lo que pienso al respecto. Hoy no me apetece malgastar espacio virtual en ese señor, la verdad. Es sábado, uno de los últimos días de amable sol antes del invierno y acabo de disfrutar de un café con tostadas. No me gustaría que me sentase mal el desayuno.
Sin embargo, sí que me apetece hablar de aquello en lo que creo. Recuerdo este sano debate con mi madre. Ella me pregunta siempre, con verdadero interés por comprenderlo: ¿pero cómo puede vivir una persona sin fe? ¿A qué te aferras en los tiempos difíciles, a quién das gracias cuando eres feliz? Entiendo su pregunta, porque cuando las personas dialogan y escuchan de verdad, sin pensar que están en posesión de la única verdad y sin violencia verbal o física, de igual a igual, siempre se establece esa comprensión, que ya lo dice el refrán, hablando se entiende la gente. Entiendo su pregunta pero no comparto su visión del mundo.
Para empezar, las personas que profesan una religión (especialmente si es de las grandes monoteístas), suelen pensar que quienes somos ateos o agnósticos, no tenemos fe en nada, que no tenemos una vida espiritual, pero eso no es cierto.
Parte de la “culpa” es nuestra, por no defender nuestras creencias del mismo modo que ellos abanderan las suyas. A veces lo hacemos por no ofender a las personas religiosas, pero, ¿se plantean ellas alguna vez si nos molesta que hablen de sus dioses, que sus doctrinas estén hasta en la sopa? A veces me da la sensación de que los ateos y los agnósticos somos como los no fumadores que no dicen que sí que les molesta el humo para no ser aguafiestas. En fin.
Lo que quiero decir es que quienes no profesamos ninguna religión, ni nos creemos que haya un dios que recompensa y castiga y nos vigila, sí que creemos en cosas, sí que tenemos nuestra vida espiritual. No todo es materialismo y actitudes egoístas, como dicen los curas en sus sermones dominicales cuando nos ponen a parir.
YO CREO
- Que todo el mundo tiene una luz interior, llamadla como queráis, una luz que convierte a cada persona en única. Potencialmente, todas y todos tenemos dones que aportar al mundo, hay quienes los desarrollan, y quienes no.
- Que antes que la belleza o la inteligencia, es mucho más importante la bondad. Porque si todo el mundo se pusiera en el lugar de los demás, si pensase en no hacer daño a nadie, en compartir y en respetar, este planeta sería un lugar mucho menos hostil. Ah, y la bondad no es patrimonio cristiano, aunque también deseen apropiarse de esa palabra.
- Que es el amor y no el odio lo que debe mover el mundo, y yo lucho porque en mi vida esto sea así. El amor romántico entre cualquier sexo y género, el amor de la familia, de todos los modelos de familia, el amor de la amistad, el amor por los animales y la naturaleza y por lo que una persona hace en su día a día.
- Que la herramienta principal en la vida de la gente debería ser el cuidado. Cuidar a la gente, cuidar lo que hacemos, cuidar nuestras relaciones, cuidar el mundo.
- Que no se debe olvidar dar gracias a la vida por lo bueno que hay en la nuestra, porque seguro que si lo pensamos, hay muchas cosas buenas.
- Que el ser humano es capaz de las cosas más terribles, es decir, de la destrucción, pero también de las más hermosas, es decir, de la creación: la literatura, el arte, el cine, los jardines, los bebés, las relaciones que construimos, Internet, la música… ¡qué maravilla!
- Que todo lo que vive tiene valor y por tanto merece ser tratado con respeto. Que las diferencias hay que celebrarlas y no temerlas.
- Que las violencias no deben formar parte de la vida de nadie: la verbal, la militar, la sexista, la física… da igual, yo estoy en contra de todas ellas. Y no me gusta que ni los gobiernos ni nadie me digan que hay violencias malas (por ejemplo, el terrorismo) y violencias buenas (por ejemplo, el ejército). Me niego a creer algo así.
- Que hay que luchar contra las injusticias y no quedarse de brazos cruzados. Que ya se ha hecho mucho daño al mundo y a la gente, no debemos contribuir a empeorarlo sino intentar mejorarlo.
- Que la belleza no es definible ni clasificable.
- Que las críticas siempre deben ser constructivas.
- Que absolutamente nadie tiene derecho a hacer daño a nadie.
- Que nada de esta lista es imposible, aunque haya quien la lea con una sonrisa condescendiente y piense: ¡qué utópico, qué inocente! Que si al menos intentásemos vivir con estos principios, aunque muchas veces falláramos, porque somos humanos y nos equivocamos, el mundo entero daría un vuelco a mejor.  
Esta es mi espiritualidad, mi fe, lo que a mí me mueve, lo que voy a intentar inculcarle a mi hija.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Una buena decisión (rectificar es de sabias)

Esquimal: Si no supiera quién es Dios ni lo que es el pecado, ¿iría al infierno?
Cura: No, no iría si ese fuera el caso.

Esquimal: Entonces, ¿por qué me lo ha contado?

(Annie Dillard)

¿Quién no conoce a Anne Rice? El sonado comienzo de su saga vampírica, Entrevista con el vampiro, se convirtió en best-seller a mediados de los años noventa gracias a la película basada en dicho libro y de cuyo guión ella también fue la autora. No obstante, la novela es de 1973.
Interesada en los vampiros y en la brujería desde niña, siempre estuvo muy orgullosa de su ateísmo hasta que, en 1998 y para sorpresa de todo el mundo, se convirtió al cristianismo y declaró en la revista Newsweek que a partir de ahora “solo escribiré sobre Jesús, nuestro señor”. Además, añadió, si alguien le dijera que no fuese tonta, que se va a arruinar, ella respondería que “sería una tonta para toda la eternidad por haberle dado la espalda a mi Señor”. Rice llegó incluso a escribir una autobiografía acerca de su redención espiritual.
No obstante, a finales de julio de este año, Rice ha decidido abandonar el cristianismo y estas son las razones que ha esgrimido para la revista The Advocate:
Para quien le importe, y comprendo perfectamente que hay a quien no, dejo de ser cristiana. Estoy fuera. En nombre de Cristo, me niego a ser antigay. Me niego a ser antifeminista. Me niego a ser anti-métodos anticonceptivos. Me niego a ser antidemócrata. Me niego a ser antihumanista laica. Me niego a ser anticiencia. Me niego a ser antivida. En el nombre de Cristo, dejo el cristianismo y de ser cristiana. Encuentro sencillamente imposible “formar parte” de este infame grupo pendenciero, hostil y belicoso. Lo he intentado durante diez años. No he sido capaz. Soy una intrusa allí. Mi conciencia no me lo permite.
¡Bienvenida al club, Anne!¿Y tú? ¿Has apostatado ya?

viernes, 13 de agosto de 2010

Chicas salvajes que escriben y leen y se quieren y cambian el mundo y no piensan (casi nada) en el amor y los pintalabios

La lectura es una herramienta imprescindible para llevar una buena vida (Mortimer J. Adler)

He gozado de dos lecturas consecutivas de esas en las que no eres capaz de soltar el libro y la vida se convierte en una interrupción. Si estáis pensando en alguna novelita para las vacaciones, aquí tenéis dos que no creo que os fallen. Ambas, aunque muy distintas, tienen que ver, sobre todo, con la amistad y con la escritura.
Criadas y señoras (The Help), es la primera novela de Kathryn Stockett, una estadounidense sureña que ha protagonizado uno de los best-sellers más sonados de este año en el país de las hamburguesas. Supongo que no tardará en llegar la película.
La historia, ambientada en Jackson, Misisipi, a principios de los años sesenta, está narrada por tres voces, las de dos criadas negras llamadas Minnie y Aibileen y la de una universitaria blanca recién licenciada a la que todo el mundo llama Skeeter (mosquito), por no ser muy agraciada físicamente.
Como todos los estados del sur de EEUU, Misisipi era un lugar muy racista regido por las leyes segregacionistas conocidas como leyes de Jim Crow, resumidas en la frase separados pero iguales. Durante la década de los sesenta, la ciudad de Jackson fue testigo de muchas revueltas por los derechos civiles.
En ese contexto, las familias bien blancas viven intentando ignorar las reivindicaciones de los negros y explotando a sus criadas de color a cambio de unos cuantos dólares. Minnie siente mucha rabia por cómo les tratan y siempre está de mal humor, mientras que Aibileen, que siempre ha tenido un temperamento más afable, siente que desde que su hijo murió a causa de una paliza que le proporcionaron unos hombres blancos por utilizar un lavabo prohibido para los negros, se está envenenando por dentro.
En las vidas de estas dos mujeres entra la tímida Skeeter, que regresa de la universidad soñando con convertirse en escritora y decide conseguir testimonios de criadas negras para componer un libro con sus puntos de vista. Skeeter había tenido una criada que había sido para ella una madre, y deseaba honrar su memoria de esa forma.
Este proyecto demostrará a Skeeter que quienes creía sus amigas son en realidad un puñado de ricachonas crueles y racistas y que escribir un libro que quiere desmontar todo un sistema de clases puede salirle muy caro. Para Minnie y Aibileen, quienes ayudarán a Skeeter (Aibileen, de hecho, lo coescribe con ella), es aún más peligroso pero al mismo tiempo exorcizarán toda su rabia y contribuirán a dar una mayor visibilidad a los problemas de su gente.
Lo que más me ha gustado de la novela es que muestra dos caras de una misma historia: por una parte el racismo más repugnante y unas criadas que son más esclavas que empleadas domésticas (o “ayuda”, de ahí el título inglés), y por otro, los lazos de cariño tan fuertes que podían llegar a formarse entre ellas y las personas a las que servían, como el amor que siente Aibileen por la niña que cuida o el de Skeeter por la mujer que prácticamente le crió. La misma autora cuenta en un epílogo que en su casa trabajó una chica que fue casi como su madre y que durante su infancia nunca se planteó las injusticias que podría estar sufriendo esa mujer a la que luego dedica la novela.
Criadas y señoras me ha recordado en cierto modo a Tomates verdes fritos y bastante a La vida secreta de las abejas (la portada americana es, de hecho, una imitación de la de esta novela que también fue un exitazo en 2002, juzgad vosotras mismas haciendo clic aquí y aquí), así que si os gustó alguno de estos dos libros, seguro que la disfrutaréis.
Y ahora el descubrimiento estrella, Chicas salvajes (The Wild Girls), que en España ha sacado Marenostrum cometiendo un par de errores lamentables en la portada. Primero, el nombre de la autora, que repiten varias veces escribiendo Path Murphy cuando es Pat Murphy, y segundo, que ponen una cita de la escritora y poeta Jane Yolen recomendando el libro y escriben Joan Yolen. ¡Ay, madre! En fin, a pesar de esto, la traducción de Rosa Gutiérrez está muy bien, gracias a las diosas.
Y digo que es mi descubrimiento estrella porque es una joya. Supongo que entraría en la categoría de literatura juvenil, porque es la historia de una adolescente cuyos padres están a punto de divorciarse, pero ya he comentado alguna vez que no creo mucho en esas etiquetas cuando la novela es, sencillamente, buena. Chicas salvajes es más que eso. Un canto a la amistad, a la escritura, a la naturaleza, a romper con lo que se espera de una para ser libres, a seguir tus deseos, un homenaje a las niñas que creo que voy a regalar a todas las niñas que conozco.
No digo más porque no quiero revelar nada, sus casi 300 páginas os sorprenderán y os harán sonreír una y otra vez.
La autora, es una estadounidense más conocida por sus novelas de ciencia ficción y fantasía, habiendo ganado incluso el premio Nebula, uno de los más importantes que se otorgan en este género.
Solo añadir que leer una novela de chicas que no tenga que ver con romances paranormales, popularidad o tíos buenos, sino que esté centrada en la amistad y la pasión por la escritura y por la naturaleza, ha sido el soplo de aire fresco más reconfortante de este caluroso verano.

martes, 1 de junio de 2010

Día de los Blogs de Familias Homoparentales

Hoy es el Día de los Blogs de Familias Homoparentales, que surge a través de Mombian, una fantástica web de bollomadres estadounidenses. No estaría mal que lo secundásemos a través de los blogs españoles y latinoamericanos para que también nuestras voces se escuchen, ¿verdad?
Por si alguien quiere participar, estos son los requisitos:
-Escribe un post sobre familias LGTBQ el 1 de junio (es decir, hoy).
-Completa el formulario de este link para remitir tu blog (está en inglés, pero se entiende perfectamente).
-Mombian mostrará posteriormente tu blog en su web. Os recuerdo que en Estados Unidos hay una gran comunidad hispana, por lo que seréis leídas y comprendidas también allí.
Asimismo, podréis encontrar en el enlace que os he dado, imágenes sobre este día para descargar y poner en vuestro blog, perfil de Facebook, etc.
¡A escribir, gente!

jueves, 20 de mayo de 2010

Mi belleza

No es la mía un alma cobarde (Emily Brontë)

Mi belleza es rebelde, porque no se atiene a convenciones ni rinde pleitesía a nadie. Pechos desbordantes en los que quienes me desean ansían recostarse y carne generosa para que allá donde vaya siempre se me vea. Mi belleza es autónoma porque no necesita de la aprobación de quienes se equivocan en sus prioridades. Piel tan suave que deslizarse por ella es un gusto y manos ásperas porque quiero gastarlas que para eso las tengo. Mi belleza tiene cabellos oscuros y rizados por toda su geografía pero nunca cubre con ellos los ojos que no se avergüenzan de nada. Un dedo torcido de tanto sujetar bolígrafos y alguna que otra cicatriz que cuenta historias. Mi belleza es dueña de un regazo para acunar bebés, de unos brazos que consuelan y de un montón de recovecos secretos. Querida y anhelada, no pierde el tiempo persiguiendo milagros imposibles que no hacen a las personas más felices. Mi belleza es de mujer que ama a mujer, capaz de enroscarse en ella hasta el punto de no distinguir de quién es cada pliegue. Carcajadas y susurros y ninguna dieta para conseguir alcanzar el amor verdadero. Mi belleza es sana porque corre, baila, aúlla a la luna, despierta y sueña, disfruta de la comida, crea y procrea. Los años traen pocas arrugas en los cuerpos redondos. Mi belleza odia lo superfluo y ama la vida.



jueves, 22 de abril de 2010

A mis veintitrece

Aprendí que no se puede dar marcha atrás, que la esencia de la vida es ir hacia adelante. la vida, en realidad, es una calle de sentido único. (Agatha Christie)

Siempre ha sido mi propósito –mi raison d’être, que diría Oskar, el protagonista de la enternecedora novela Tan fuerte, tan cerca, escrita por Jonathan Safran Foer, la mejor surgida del 11S a mi gusto, y las ha habido buenas- ser creadora y no destructora, por eso a mis treinta y tres años recién cumplidos (a mis veintitrece, que diría Sabina) pretendo escribir una novela (en camino) y tener un hijo (también ya en camino). Pero detenerme ahí supone quedarme corta, pues me doy cuenta de que la vida se me antoja cada vez más apasionante.

¿Quién lo diría? A lo largo de mi juventud he visto a la gente mayor que yo contemplar mis años con envidia. En mis cumpleaños, mi hermana mayor siempre me preguntaba: ¿cuántos cumples? Y cuando respondía, ella exclamaba: ¡quién los tuviera! (por cierto, que ya no lo hace, qué gracioso). Mi abuela siempre se quitaba años, mi madre dice que porque era muy coqueta, como si el hecho de tener ochenta en lugar de ochenta y dos restase arrugas. Solo cuando murió y sus hijas recogieron sus cosas, descubrieron la verdadera fecha de nacimiento en su carnet de identidad. En fin, como pasa siempre, todo lo entenderé cuando me toque entenderlo.

De adolescente odiaba, odiaba con todo mi corazón, que mi familia observase condescendientemente mi rebeldía y me dijeran: ya cambiarás. Entonces me marchaba a mi cuarto y escribía furibunda en mi diario -con todas las palabras, nada de abreviaturas tipo sms, que en aquella época no se llevaban y además yo siempre he leído mucho y he reverenciado cada sustantivo, verbo, adjetivo y demás como si tuvieran sentimientos- que nadie me respetaba, que yo era lo que era ahora y que quién sabe lo que sucedería en el futuro pero que yo ya era una persona y no se podían descartar mis convicciones como si no fuesen válidas por culpa de mi edad.

Me he fijado en que con los niños ocurre algo similar. Da la impresión de que muchos adultos parecen estar aguardando a que se hagan mayores, como si todavía no fuesen seres humanos completos, como si sus almas fueran de tienda de cien. Se les observa actuar, comer y no digamos hablar, como si pseudoactuasen, pseudocomiesen y pseudohablasen. Poca gente se toma su tiempo para charlar con ellos en serio, tomando en cuenta sus opiniones y sin reírse –aunque sea conmovidos- por su forma infantil de interpretar el mundo. Muchos se sorprenderían de lo justa, razonable y lógica que suele ser una mente de menos de diez años.

En fin, comenzaba esta entrada escribiendo que los años venideros me resultan apasionantes. Y es que yo no creo que vaya a querer quitarme nunca años como mi abuela, porque sentiría que estoy traicionando el tiempo del que goza mi existencia. Ya soy diez años mayor que mi hermano cuando murió en un accidente de coche. ¡La de cosas que hubiera hecho él con una década más! Por eso si estamos bien, si estamos bien deberíamos sentir que la fortuna nos sonríe cada día que nos recibe como un cuaderno en blanco. Además, ¿qué año me quito? ¿El del nacimiento de mi bebé, el de mi primer beso, el de la tragedia que acabo de mencionar? Todos me han hecho lo que soy ahora, todos forman parte de mí. Por otra parte, la vida se me presenta llena de emoción. No sé cuáles son los dramas que me aguardan pero sin duda a partir de ahora intuyo las alegrías. Un hijo que cada día se irá convirtiendo en un ser sorprendente, si es posible aún más hijos, el amor que me llena de besos todos los días, la creatividad que me impulsa a la vida como un cohete pinchando las nubes, avanzar por un camino lleno de amistad, volcanes en erupción y otros avatares.

Ayer estuve con una amiga que también espera un bebé y hablamos de cómo se había transformado su familia. Antes solo estaban su madre, que es viuda, su hermano y ella. Tenían una pequeña mesa en su cocina donde comían cada día. Su madre conoció al que sería su nuevo marido en unas clases de baile. Después su hermano se casó con su novia de toda la vida, tuvieron una niña y ahora esperan otra. Ahora mi amiga y su pareja aportan otro miembro más. Total, que han pasado del silencio de una cuchara contra un plato de sopa en una mesa para tres a ser nueve llenándolo todo de carcajadas. Igual pasa en la gran película Antonia, de Marleen Gorris. Antonia y su hija llegan al pueblo y de dos pasan a tropecientos a medida que su mesa se va llenando de familia y amigos.

En mi vida quiero poner una mesa enorme llena de comida y amor. No necesito más.

Mi familia. Yo soy la niña morena con la boca abierta.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Arrivederci!

No es la falta de amor, sino la falta de amistad, lo que hace que los matrimonios sean infelices (Nietzsche)

Por fin estoy casada con la mujer de la que estoy locamente enamorada.

No tengo palabras para describir lo feliz que fue el día de mi boda y además me voy corriendo a coger un vuelo a Venecia… sí, habéis leído bien… con esto de inseminaciones e in vitros no teníamos dinero pero nos han regalado la luna de miel… entre otras millones de cosas.

Y es que nuestra boda fue sobre todo un evento colectivo en el que una puso los anillos, otra ofició la ceremonia, otra cantó el primer baile, otros organizaron la barbacoa, otros llegaron de muy lejos para estar con nosotras, otros fueron a por bebidas cuando se acabaron, todos nos hicieron muchísimos regalos de lo más generosos, otras escribieron textos preciosos que nos leyeron entre lágrimas, otros se encargaron de recoger, colocar sillas y ponerlo todo bonito, otra fue a pedirle a los vecinos que bajasen la música, otra nos hizo los ramos, otras nos maquillaron, otros hicieron chapas y llaveros de recuerdo, otra (de siete años y el saber estar de una mujer de cuarenta) fue nuestra damita de honor, todos nos abrazaron y besaron, otros ejercieron de pinchadiscos, otros nos amenizaron con coreografías, otros pintaron carteles, otros trajeron puros, otras hicieron fotos, otros filmaron vídeos… y no sigo, que pierdo el avión (habría para rellenar folios y más folios).

En fin, que se respiraron amor y cariño por todos los rincones, que fue tan perfecto que ninguna boda de millones y millones de euros podría superarlo, que nos sentimos queridas a rebosar, que nunca podré describir lo que os quiero y que gracias, gracias, gracias.

jueves, 29 de enero de 2009

Johanna Sigurdardottir

El paso político más importante que puede dar un gay o una lesbiana es salir del armario. Se ha demostrado que es más fácil odiarnos y temernos cuando no se nos ve (Amanda Bearse)

Islandia contará, desde la semana que viene, con la primera jefa de Gobierno del mundo abiertamente lesbiana y, en general, con la primera persona abiertamente homosexual que dirige un país. Y digo “abiertamente” porque, quién sabe cuántos mandatarios habrán estado o estarán en el armario…

Johanna Sigurdardottir (Reikiavik, 1942), de 66 años, llevaba ocho siendo la ministra de Asuntos Sociales de Islandia y se encargará ahora –y por lo menos hasta las elecciones de mayo- de sustituir a Geir Haarde, que ha dimitido debido a la fuerte crisis económica y a las intensas protestas que han sacudido su país.

Sigurdardottir, Sigurdardottir, venga, que no es tan difícil de decir, aprendéoslo de memoria. Un truco, “dottir” significa “hija”, como en inglés “daughter”, así que sería algo así como “hija de Sigurdar”. ¿A que ya no se os olvida?

Pues Sigurdardottir estudió en el Colegio de Comercio de Islandia y después trabajó como azafata de vuelo para Loftleidir. En 2002 se casó con la periodista y dramaturga Jonina Leosdottir (efectivamente, hija de Leos, ja ja ja). Tiene dos hijos de un matrimonio anterior.

¡Ya iba siendo hora! El mundo, encabezado por unos cuantos países, avanza hacia la inevitable disolución de los prejuicios infundados e ignorantes contra el colectivo LGBTQ.

Quedan todavía años de resistencia conservadora, pues la gente de mente estrecha aún pateará, como si fueran cucarachas boca arriba, queriendo que regrese el mundo de privilegios que se les escapa de las manos. Personas como la primera ministra Sigurdardottir contribuirán, sin duda alguna, a desinflar estos globos de bochornosa discriminación.

viernes, 9 de enero de 2009

Gratitud

La gratitud silenciosa no sirve de nada (Gladys Bronwyn Stern)

En Madrid la gente no está acostumbrada a que nieve así. Por esta época suelen caer unos cuantos copos finos que enseguida pisotean los transeúntes, convirtiéndolos así en un barro gris y resbaladizo. Esto es otra cosa. Los copos caen como si formásemos parte de una tarjeta navideña o de un plató de televisión. ¡Qué bonito! Y pese al tráfico que agua la fiesta a tantos, por la calle no paro de encontrarme a adultos que esta mañana se han puesto la cara de cuando eran niños. Hasta mi gestora, a quien he ido a llevarle unos papeles hace un rato, estaba en la puerta de su oficina lanzándose bolas de nieve con su secretaria. Aquí no sabemos caminar por la nieve y vamos con cuidado, pasito a pasito, con nuestros zapatos inconvenientes y nuestra expresión de novedad incrédula. De vez en cuando se oye a alguien que se cae, las risas de sus acompañantes y la exclamación de algún viejito asustado que no sabe si resguardarse en el bar o seguir su camino.

Además, es viernes, y eso añade unas cuantas carcajadas de más a este regalo del cielo.

Qué afortunada soy. No entiendo por qué yo soy tan afortunada y otras personas tienen que vivir vidas miserables. Por qué yo estoy sana, tengo una familia que me quiere, amistades maravillosas, un techo, comida y duermo todas las noches abrazada a mi amor. Por qué si quiero un libro me lo compro y si nieva me alegro. Por qué en verano puedo arañar unos días e irme a la playa, por qué en otoño bebo café mientras miro cómo caen las hojas de los árboles. Por qué todo esto mientras al mismo tiempo, al otro lado del Mediterráneo, a uno le despiertan las bombas y las metralletas, al otro lado del Estrecho, el hambre y otras guerras, al otro lado de la calle la hostia de un marido violento… sumo y sigo.

La vida, esta casualidad azarosa que a mí me pone aquí y a ti allí. Qué pocas veces nos acordamos de sentirnos afortunadas, qué desequilibrada está la balanza de nuestras quejas y nuestras dichas. Me encantaría que todo el mundo, al despertar y ver la nieve, saliese a tirarse unas bolas con los amigos. Como esto no es posible, y hay quien tiene frío, miedo o los bolsillos vacíos, quienes sí que tenemos esa posibilidad podríamos proponernos valorarlo mucho más, dejar los mohines a un lado y emplear toda la energía que tenemos en aportar nuestro granito de arena –o nuestro copito de nieve- en cambiar un poco el mundo (o nuestro barrio, o lo que sea).

Gracias a la vida, que me ha dado tanto…

Lo que estoy viendo desde mi ventana ahora mismo

domingo, 30 de noviembre de 2008

Domingo ateo

Nunca mires a nadie por encima del hombro a no ser que le estés ayudando a levantarse (Jesse Jackson)

Ni la belleza.
Ni la riqueza.
Ni el poder.
Ni la fama.
Ni los éxitos.
Ni las posesiones materiales.
Ni la admiración.
Al final lo único que importa es algo que parece estar muy pasado de moda.

La bondad.

Eso es lo único que deseo saber transmitirte desde el inicio de tu existencia.