Aquí me tenéis, entre otras maravillosas personas de la asociación Galehi, participando en el proyecto de apoyo a la juventud lgtb It Gets Better.
lunes, 4 de junio de 2012
¡Todo va a ir mejor!
Aquí me tenéis, entre otras maravillosas personas de la asociación Galehi, participando en el proyecto de apoyo a la juventud lgtb It Gets Better.
jueves, 8 de marzo de 2012
Feminismo fue, es y será
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| bell hooks |
martes, 6 de marzo de 2012
Este momento (epifanía)
Ya era de madrugada y dormíamos. Nuestra hija estaba entre nosotras (es una experta en colarse en nuestra cama) enfundada en su pijama de cuerpo entero con los corchetes detrás para facilitar el cambio de pañal. Estaba caliente como solo se calientan los bebés que duermen y olía a aceite de almendra dulce y a leche con cacao. Todo estaba en silencio. martes, 25 de octubre de 2011
Que los que dicen que es imposible no molesten a quienes estamos trabajando en ello
jueves, 2 de junio de 2011
La vida y otras confesiones
jueves, 13 de enero de 2011
Educando a mi hija
domingo, 9 de enero de 2011
Nube de tags sobre esta Navidad
sábado, 1 de enero de 2011
2011
---José Hierro
miércoles, 1 de diciembre de 2010
Más MíraLes
sábado, 6 de noviembre de 2010
MI CREDO
miércoles, 18 de agosto de 2010
Una buena decisión (rectificar es de sabias)
Cura: No, no iría si ese fuera el caso.
Esquimal: Entonces, ¿por qué me lo ha contado?
(Annie Dillard)
¿Quién no conoce a Anne Rice? El sonado comienzo de su saga vampírica, Entrevista con el vampiro, se convirtió en best-seller a mediados de los años noventa gracias a la película basada en dicho libro y de cuyo guión ella también fue la autora. No obstante, la novela es de 1973.
Interesada en los vampiros y en la brujería desde niña, siempre estuvo muy orgullosa de su ateísmo hasta que, en 1998 y para sorpresa de todo el mundo, se convirtió al cristianismo y declaró en la revista Newsweek que a partir de ahora “solo escribiré sobre Jesús, nuestro señor”. Además, añadió, si alguien le dijera que no fuese tonta, que se va a arruinar, ella respondería que “sería una tonta para toda la eternidad por haberle dado la espalda a mi Señor”. Rice llegó incluso a escribir una autobiografía acerca de su redención espiritual.
No obstante, a finales de julio de este año, Rice ha decidido abandonar el cristianismo y estas son las razones que ha esgrimido para la revista The Advocate:
Para quien le importe, y comprendo perfectamente que hay a quien no, dejo de ser cristiana. Estoy fuera. En nombre de Cristo, me niego a ser antigay. Me niego a ser antifeminista. Me niego a ser anti-métodos anticonceptivos. Me niego a ser antidemócrata. Me niego a ser antihumanista laica. Me niego a ser anticiencia. Me niego a ser antivida. En el nombre de Cristo, dejo el cristianismo y de ser cristiana. Encuentro sencillamente imposible “formar parte” de este infame grupo pendenciero, hostil y belicoso. Lo he intentado durante diez años. No he sido capaz. Soy una intrusa allí. Mi conciencia no me lo permite.
¿Y tú? ¿Has apostatado ya? viernes, 13 de agosto de 2010
Chicas salvajes que escriben y leen y se quieren y cambian el mundo y no piensan (casi nada) en el amor y los pintalabios
He gozado de dos lecturas consecutivas de esas en las que no eres capaz de soltar el libro y la vida se convierte en una interrupción. Si estáis pensando en alguna novelita para las vacaciones, aquí tenéis dos que no creo que os fallen. Ambas, aunque muy distintas, tienen que ver, sobre todo, con la amistad y con la escritura.
Criadas y señoras (The Help), es la primera novela de Kathryn Stockett, una estadounidense sureña que ha protagonizado uno de los best-sellers más sonados de este año en el país de las hamburguesas. Supongo que no tardará en llegar la película.La historia, ambientada en Jackson, Misisipi, a principios de los años sesenta, está narrada por tres voces, las de dos criadas negras llamadas Minnie y Aibileen y la de una universitaria blanca recién licenciada a la que todo el mundo llama Skeeter (mosquito), por no ser muy agraciada físicamente.
Como todos los estados del sur de EEUU, Misisipi era un lugar muy racista regido por las leyes segregacionistas conocidas como leyes de Jim Crow, resumidas en la frase separados pero iguales. Durante la década de los sesenta, la ciudad de Jackson fue testigo de muchas revueltas por los derechos civiles.
En ese contexto, las familias bien blancas viven intentando ignorar las reivindicaciones de los negros y explotando a sus criadas de color a cambio de unos cuantos dólares. Minnie siente mucha rabia por cómo les tratan y siempre está de mal humor, mientras que Aibileen, que siempre ha tenido un temperamento más afable, siente que desde que su hijo murió a causa de una paliza que le proporcionaron unos hombres blancos por utilizar un lavabo prohibido para los negros, se está envenenando por dentro.
En las vidas de estas dos mujeres entra la tímida Skeeter, que regresa de la universidad soñando con convertirse en escritora y decide conseguir testimonios de criadas negras para componer un libro con sus puntos de vista. Skeeter había tenido una criada que había sido para ella una madre, y deseaba honrar su memoria de esa forma.
Este proyecto demostrará a Skeeter que quienes creía sus amigas son en realidad un puñado de ricachonas crueles y racistas y que escribir un libro que quiere desmontar todo un sistema de clases puede salirle muy caro. Para Minnie y Aibileen, quienes ayudarán a Skeeter (Aibileen, de hecho, lo coescribe con ella), es aún más peligroso pero al mismo tiempo exorcizarán toda su rabia y contribuirán a dar una mayor visibilidad a los problemas de su gente.
Lo que más me ha gustado de la novela es que muestra dos caras de una misma historia: por una parte el racismo más repugnante y unas criadas que son más esclavas que empleadas domésticas (o “ayuda”, de ahí el título inglés), y por otro, los lazos de cariño tan fuertes que podían llegar a formarse entre ellas y las personas a las que servían, como el amor que siente Aibileen por la niña que cuida o el de Skeeter por la mujer que prácticamente le crió. La misma autora cuenta en un epílogo que en su casa trabajó una chica que fue casi como su madre y que durante su infancia nunca se planteó las injusticias que podría estar sufriendo esa mujer a la que luego dedica la novela.
Criadas y señoras me ha recordado en cierto modo a Tomates verdes fritos y bastante a La vida secreta de las abejas (la portada americana es, de hecho, una imitación de la de esta novela que también fue un exitazo en 2002, juzgad vosotras mismas haciendo clic aquí y aquí), así que si os gustó alguno de estos dos libros, seguro que la disfrutaréis.
Y ahora el descubrimiento estrella, Chicas salvajes (The Wild Girls), que en España ha sacado Marenostrum cometiendo un par de errores lamentables en la portada. Primero, el nombre de la autora, que repiten varias veces escribiendo Path Murphy cuando es Pat Murphy, y segundo, que ponen una cita de la escritora y poeta Jane Yolen recomendando el libro y escriben Joan Yolen. ¡Ay, madre! En fin, a pesar de esto, la traducción de Rosa Gutiérrez está muy bien, gracias a las diosas.Y digo que es mi descubrimiento estrella porque es una joya. Supongo que entraría en la categoría de literatura juvenil, porque es la historia de una adolescente cuyos padres están a punto de divorciarse, pero ya he comentado alguna vez que no creo mucho en esas etiquetas cuando la novela es, sencillamente, buena. Chicas salvajes es más que eso. Un canto a la amistad, a la escritura, a la naturaleza, a romper con lo que se espera de una para ser libres, a seguir tus deseos, un homenaje a las niñas que creo que voy a regalar a todas las niñas que conozco.
No digo más porque no quiero revelar nada, sus casi 300 páginas os sorprenderán y os harán sonreír una y otra vez.
La autora, es una estadounidense más conocida por sus novelas de ciencia ficción y fantasía, habiendo ganado incluso el premio Nebula, uno de los más importantes que se otorgan en este género.
Solo añadir que leer una novela de chicas que no tenga que ver con romances paranormales, popularidad o tíos buenos, sino que esté centrada en la amistad y la pasión por la escritura y por la naturaleza, ha sido el soplo de aire fresco más reconfortante de este caluroso verano.
Dos niñas, de William-Adolphe Bouguereaumartes, 1 de junio de 2010
Día de los Blogs de Familias Homoparentales
Hoy es el Día de los Blogs de Familias Homoparentales, que surge a través de Mombian, una fantástica web de bollomadres estadounidenses. No estaría mal que lo secundásemos a través de los blogs españoles y latinoamericanos para que también nuestras voces se escuchen, ¿verdad?-Escribe un post sobre familias LGTBQ el 1 de junio (es decir, hoy).
-Completa el formulario de este link para remitir tu blog (está en inglés, pero se entiende perfectamente).
-Mombian mostrará posteriormente tu blog en su web. Os recuerdo que en Estados Unidos hay una gran comunidad hispana, por lo que seréis leídas y comprendidas también allí.
Asimismo, podréis encontrar en el enlace que os he dado, imágenes sobre este día para descargar y poner en vuestro blog, perfil de Facebook, etc.
¡A escribir, gente!
jueves, 20 de mayo de 2010
Mi belleza
Mi belleza es rebelde, porque no se atiene a convenciones ni rinde pleitesía a nadie. Pechos desbordantes en los que quienes me desean ansían recostarse y carne generosa para que allá donde vaya siempre se me vea. Mi belleza es autónoma porque no necesita de la aprobación de quienes se equivocan en sus prioridades. Piel tan suave que deslizarse por ella es un gusto y manos ásperas porque quiero gastarlas que para eso las tengo. Mi belleza tiene cabellos oscuros y rizados por toda su geografía pero nunca cubre con ellos los ojos que no se avergüenzan de nada. Un dedo torcido de tanto sujetar bolígrafos y alguna que otra cicatriz que cuenta historias. Mi belleza es dueña de un regazo para acunar bebés, de unos brazos que consuelan y de un montón de recovecos secretos. Querida y anhelada, no pierde el tiempo persiguiendo milagros imposibles que no hacen a las personas más felices. Mi belleza es de mujer que ama a mujer, capaz de enroscarse en ella hasta el punto de no distinguir de quién es cada pliegue. Carcajadas y susurros y ninguna dieta para conseguir alcanzar el amor verdadero. Mi belleza es sana porque corre, baila, aúlla a la luna, despierta y sueña, disfruta de la comida, crea y procrea. Los años traen pocas arrugas en los cuerpos redondos. Mi belleza odia lo superfluo y ama la vida.

jueves, 22 de abril de 2010
A mis veintitrece
Aprendí que no se puede dar marcha atrás, que la esencia de la vida es ir hacia adelante. la vida, en realidad, es una calle de sentido único. (Agatha Christie)Siempre ha sido mi propósito –mi raison d’être, que diría Oskar, el protagonista de la enternecedora novela Tan fuerte, tan cerca, escrita por Jonathan Safran Foer, la mejor surgida del 11S a mi gusto, y las ha habido buenas- ser creadora y no destructora, por eso a mis treinta y tres años recién cumplidos (a mis veintitrece, que diría Sabina) pretendo escribir una novela (en camino) y tener un hijo (también ya en camino). Pero detenerme ahí supone quedarme corta, pues me doy cuenta de que la vida se me antoja cada vez más apasionante.
¿Quién lo diría? A lo largo de mi juventud he visto a la gente mayor que yo contemplar mis años con envidia. En mis cumpleaños, mi hermana mayor siempre me preguntaba: ¿cuántos cumples? Y cuando respondía, ella exclamaba: ¡quién los tuviera! (por cierto, que ya no lo hace, qué gracioso). Mi abuela siempre se quitaba años, mi madre dice que porque era muy coqueta, como si el hecho de tener ochenta en lugar de ochenta y dos restase arrugas. Solo cuando murió y sus hijas recogieron sus cosas, descubrieron la verdadera fecha de nacimiento en su carnet de identidad. En fin, como pasa siempre, todo lo entenderé cuando me toque entenderlo.
De adolescente odiaba, odiaba con todo mi corazón, que mi familia observase condescendientemente mi rebeldía y me dijeran: ya cambiarás. Entonces me marchaba a mi cuarto y escribía furibunda en mi diario -con todas las palabras, nada de abreviaturas tipo sms, que en aquella época no se llevaban y además yo siempre he leído mucho y he reverenciado cada sustantivo, verbo, adjetivo y demás como si tuvieran sentimientos- que nadie me respetaba, que yo era lo que era ahora y que quién sabe lo que sucedería en el futuro pero que yo ya era una persona y no se podían descartar mis convicciones como si no fuesen válidas por culpa de mi edad.
Me he fijado en que con los niños ocurre algo similar. Da la impresión de que muchos adultos parecen estar aguardando a que se hagan mayores, como si todavía no fuesen seres humanos completos, como si sus almas fueran de tienda de cien. Se les observa actuar, comer y no digamos hablar, como si pseudoactuasen, pseudocomiesen y pseudohablasen. Poca gente se toma su tiempo para charlar con ellos en serio, tomando en cuenta sus opiniones y sin reírse –aunque sea conmovidos- por su forma infantil de interpretar el mundo. Muchos se sorprenderían de lo justa, razonable y lógica que suele ser una mente de menos de diez años.
En fin, comenzaba esta entrada escribiendo que los años venideros me resultan apasionantes. Y es que yo no creo que vaya a querer quitarme nunca años como mi abuela, porque sentiría que estoy traicionando el tiempo del que goza mi existencia. Ya soy diez años mayor que mi hermano cuando murió en un accidente de coche. ¡La de cosas que hubiera hecho él con una década más! Por eso si estamos bien, si estamos bien deberíamos sentir que la fortuna nos sonríe cada día que nos recibe como un cuaderno en blanco. Además, ¿qué año me quito? ¿El del nacimiento de mi bebé, el de mi primer beso, el de la tragedia que acabo de mencionar? Todos me han hecho lo que soy ahora, todos forman parte de mí. Por otra parte, la vida se me presenta llena de emoción. No sé cuáles son los dramas que me aguardan pero sin duda a partir de ahora intuyo las alegrías. Un hijo que cada día se irá convirtiendo en un ser sorprendente, si es posible aún más hijos, el amor que me llena de besos todos los días, la creatividad que me impulsa a la vida como un cohete pinchando las nubes, avanzar por un camino lleno de amistad, volcanes en erupción y otros avatares.
Ayer estuve con una amiga que también espera un bebé y hablamos de cómo se había transformado su familia. Antes solo estaban su madre, que es viuda, su hermano y ella. Tenían una pequeña mesa en su cocina donde comían cada día. Su madre conoció al que sería su nuevo marido en unas clases de baile. Después su hermano se casó con su novia de toda la vida, tuvieron una niña y ahora esperan otra. Ahora mi amiga y su pareja aportan otro miembro más. Total, que han pasado del silencio de una cuchara contra un plato de sopa en una mesa para tres a ser nueve llenándolo todo de carcajadas. Igual pasa en la gran película Antonia, de Marleen Gorris. Antonia y su hija llegan al pueblo y de dos pasan a tropecientos a medida que su mesa se va llenando de familia y amigos.
En mi vida quiero poner una mesa enorme llena de comida y amor. No necesito más.
martes, 15 de diciembre de 2009
lunes, 14 de septiembre de 2009
Arrivederci!
No es la falta de amor, sino la falta de amistad, lo que hace que los matrimonios sean infelices (Nietzsche)
Por fin estoy casada con la mujer de la que estoy locamente enamorada.
No tengo palabras para describir lo feliz que fue el día de mi boda y además me voy corriendo a coger un vuelo a Venecia… sí, habéis leído bien… con esto de inseminaciones e in vitros no teníamos dinero pero nos han regalado la luna de miel… entre otras millones de cosas.
Y es que nuestra boda fue sobre todo un evento colectivo en el que una puso los anillos, otra ofició la ceremonia, otra cantó el primer baile, otros organizaron la barbacoa, otros llegaron de muy lejos para estar con nosotras, otros fueron a por bebidas cuando se acabaron, todos nos hicieron muchísimos regalos de lo más generosos, otras escribieron textos preciosos que nos leyeron entre lágrimas, otros se encargaron de recoger, colocar sillas y ponerlo todo bonito, otra fue a pedirle a los vecinos que bajasen la música, otra nos hizo los ramos, otras nos maquillaron, otros hicieron chapas y llaveros de recuerdo, otra (de siete años y el saber estar de una mujer de cuarenta) fue nuestra damita de honor, todos nos abrazaron y besaron, otros ejercieron de pinchadiscos, otros nos amenizaron con coreografías, otros pintaron carteles, otros trajeron puros, otras hicieron fotos, otros filmaron vídeos… y no sigo, que pierdo el avión (habría para rellenar folios y más folios).
En fin, que se respiraron amor y cariño por todos los rincones, que fue tan perfecto que ninguna boda de millones y millones de euros podría superarlo, que nos sentimos queridas a rebosar, que nunca podré describir lo que os quiero y que gracias, gracias, gracias.
jueves, 29 de enero de 2009
Johanna Sigurdardottir

El paso político más importante que puede dar un gay o una lesbiana es salir del armario. Se ha demostrado que es más fácil odiarnos y temernos cuando no se nos ve (Amanda Bearse)
Islandia contará, desde la semana que viene, con la primera jefa de Gobierno del mundo abiertamente lesbiana y, en general, con la primera persona abiertamente homosexual que dirige un país. Y digo “abiertamente” porque, quién sabe cuántos mandatarios habrán estado o estarán en el armario…
Johanna Sigurdardottir (Reikiavik, 1942), de 66 años, llevaba ocho siendo la ministra de Asuntos Sociales de Islandia y se encargará ahora –y por lo menos hasta las elecciones de mayo- de sustituir a Geir Haarde, que ha dimitido debido a la fuerte crisis económica y a las intensas protestas que han sacudido su país.
Sigurdardottir, Sigurdardottir, venga, que no es tan difícil de decir, aprendéoslo de memoria. Un truco, “dottir” significa “hija”, como en inglés “daughter”, así que sería algo así como “hija de Sigurdar”. ¿A que ya no se os olvida?
Pues Sigurdardottir estudió en el Colegio de Comercio de Islandia y después trabajó como azafata de vuelo para Loftleidir. En 2002 se casó con la periodista y dramaturga Jonina Leosdottir (efectivamente, hija de Leos, ja ja ja). Tiene dos hijos de un matrimonio anterior.
¡Ya iba siendo hora! El mundo, encabezado por unos cuantos países, avanza hacia la inevitable disolución de los prejuicios infundados e ignorantes contra el colectivo LGBTQ.
Quedan todavía años de resistencia conservadora, pues la gente de mente estrecha aún pateará, como si fueran cucarachas boca arriba, queriendo que regrese el mundo de privilegios que se les escapa de las manos. Personas como la primera ministra Sigurdardottir contribuirán, sin duda alguna, a desinflar estos globos de bochornosa discriminación.
viernes, 9 de enero de 2009
Gratitud
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La gratitud silenciosa no sirve de nada (Gladys Bronwyn Stern)
En Madrid la gente no está acostumbrada a que nieve así. Por esta época suelen caer unos cuantos copos finos que enseguida pisotean los transeúntes, convirtiéndolos así en un barro gris y resbaladizo. Esto es otra cosa. Los copos caen como si formásemos parte de una tarjeta navideña o de un plató de televisión. ¡Qué bonito! Y pese al tráfico que agua la fiesta a tantos, por la calle no paro de encontrarme a adultos que esta mañana se han puesto la cara de cuando eran niños. Hasta mi gestora, a quien he ido a llevarle unos papeles hace un rato, estaba en la puerta de su oficina lanzándose bolas de nieve con su secretaria. Aquí no sabemos caminar por la nieve y vamos con cuidado, pasito a pasito, con nuestros zapatos inconvenientes y nuestra expresión de novedad incrédula. De vez en cuando se oye a alguien que se cae, las risas de sus acompañantes y la exclamación de algún viejito asustado que no sabe si resguardarse en el bar o seguir su camino.
Además, es viernes, y eso añade unas cuantas carcajadas de más a este regalo del cielo.
Qué afortunada soy. No entiendo por qué yo soy tan afortunada y otras personas tienen que vivir vidas miserables. Por qué yo estoy sana, tengo una familia que me quiere, amistades maravillosas, un techo, comida y duermo todas las noches abrazada a mi amor. Por qué si quiero un libro me lo compro y si nieva me alegro. Por qué en verano puedo arañar unos días e irme a la playa, por qué en otoño bebo café mientras miro cómo caen las hojas de los árboles. Por qué todo esto mientras al mismo tiempo, al otro lado del Mediterráneo, a uno le despiertan las bombas y las metralletas, al otro lado del Estrecho, el hambre y otras guerras, al otro lado de la calle la hostia de un marido violento… sumo y sigo.
La vida, esta casualidad azarosa que a mí me pone aquí y a ti allí. Qué pocas veces nos acordamos de sentirnos afortunadas, qué desequilibrada está la balanza de nuestras quejas y nuestras dichas. Me encantaría que todo el mundo, al despertar y ver la nieve, saliese a tirarse unas bolas con los amigos. Como esto no es posible, y hay quien tiene frío, miedo o los bolsillos vacíos, quienes sí que tenemos esa posibilidad podríamos proponernos valorarlo mucho más, dejar los mohines a un lado y emplear toda la energía que tenemos en aportar nuestro granito de arena –o nuestro copito de nieve- en cambiar un poco el mundo (o nuestro barrio, o lo que sea).
Gracias a la vida, que me ha dado tanto…












