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jueves, 20 de mayo de 2010

Mi belleza

No es la mía un alma cobarde (Emily Brontë)

Mi belleza es rebelde, porque no se atiene a convenciones ni rinde pleitesía a nadie. Pechos desbordantes en los que quienes me desean ansían recostarse y carne generosa para que allá donde vaya siempre se me vea. Mi belleza es autónoma porque no necesita de la aprobación de quienes se equivocan en sus prioridades. Piel tan suave que deslizarse por ella es un gusto y manos ásperas porque quiero gastarlas que para eso las tengo. Mi belleza tiene cabellos oscuros y rizados por toda su geografía pero nunca cubre con ellos los ojos que no se avergüenzan de nada. Un dedo torcido de tanto sujetar bolígrafos y alguna que otra cicatriz que cuenta historias. Mi belleza es dueña de un regazo para acunar bebés, de unos brazos que consuelan y de un montón de recovecos secretos. Querida y anhelada, no pierde el tiempo persiguiendo milagros imposibles que no hacen a las personas más felices. Mi belleza es de mujer que ama a mujer, capaz de enroscarse en ella hasta el punto de no distinguir de quién es cada pliegue. Carcajadas y susurros y ninguna dieta para conseguir alcanzar el amor verdadero. Mi belleza es sana porque corre, baila, aúlla a la luna, despierta y sueña, disfruta de la comida, crea y procrea. Los años traen pocas arrugas en los cuerpos redondos. Mi belleza odia lo superfluo y ama la vida.



viernes, 22 de enero de 2010

Una película que me gustaría ver, una mujer que me gustaría emular y un reto que me gustaría proponeros

Para mí, la cuestión más difícil es comprender el significado y las consecuencias –tanto personales como políticas- de mis acciones. Si me hago un lifting o enderezo mi nariz judía, ¿a qué normas estoy sirviendo? ¿Cómo afectan estas acciones a la concepción que tengo de mí misma? ¿Qué valores transmito a aquellas personas a quienes guío? ¿Cómo contribuyo a aportar mi granito de arena a la cultura del futuro? (Susan Bordo, la traducción es mía)

Tengo muchas ganas de ver Precious. Se trata de una película dirigida por Lee Daniels y basada en una novela, que también quiero leer, titulada Push y escrita por Sapphire, autora y lesboactivista afroamericana.
Precious, con un reparto eminentemente femenino y algunas apariciones masculinas como la de Lenny Kravitz, es una película feminista que trata de la vida de Precious, una adolescente gorda e iletrada que vive con su torturadora madre en Harlem. La existencia de Precious es terrible: violada repetidamente por su padre, da a luz a un niño con síndrome de Down y está esperando otro, por lo que es expulsada del instituto. Será en el nuevo centro a donde acuda y con la ayuda de una profesora y de otra gente que se encuentra por el camino, donde Precious aprenderá a leer y a salir de su infierno.
No sé a vosotras, pero a mí esta desgarradora historia se me antoja una nueva versión de El color púrpura, novela de Alice Walker que tiene como protagonista a la tierna Celie, también analfabeta y violada por su padre, de quien queda embarazada. Probablemente Sapphire se inspiró de forma consciente en Walker, maestra de tantas.

La actriz que encarna a la madre de Precious se llama Mo’Nique, que además de dedicarse al cine es activista contra la gordofobia y muchas otras cosas. Produjo el concurso de modelos de tallas grandes Mo’Nique’s Fat Chance y dirigió el documental I Coulda Been Your Cellmate, sobre mujeres encarceladas. En cuanto a su trayectoria como intérprete, tuvo un papel en la serie Ugly Betty (mi versión favorita de todas las se han inspirado en la venezolana Inés Duarte, secretaria, sin duda) y en la película Phat Girlz, también muy centrada en la gordofobia (ya se sabe que a las actrices gordas pocas veces les dan papeles que no tengan que ver con su cuerpo, pero en este caso Mo’Nique convierte lo que quieren que sea una limitación en una forma de militar por un mundo mejor), además de haber hecho varias otras películas.
Esta mañana he leído en el periódico que Mo’Nique ha dejado “pasmados a los fotógrafos con sus piernas sin depilar”. En los Globos de Oro (ceremonia en la que arrebató el premio a la mejor actriz de reparto a la mismísima Penélope Cruz), esta admirable mujer se levantó la falda y dejó que todos los fotógrafos retratasen sus piernas peludas, en un acto reivindicativo que por supuesto despertará un montón de críticas y que yo aplaudo y admiro. Cuando los fotógrafos la miraron estupefactos, ella se limitó a echarse a reír.
Desde siempre he tenido esta conversación con mujeres en incontables ocasiones: no nos depilamos porque nos gusta el cuerpo sin pelos, sino porque nuestra cultura machista nos lo ha imprimido de tal manera que creemos que nos gusta.
Dejo al margen a los hombres que dicen que les gustan las mujeres sin pelos, paso de ellos, y también dejo al margen a las mujeres que no se plantean estas cosas. Hablo de las que se interesan por estos temas y aseguran con vehemencia que se depilan porque quieren, no por un canon de belleza impuesto. ¿Estáis seguras, chicas?
No quiero sonar paternalista con esto. Os seré sincera: yo cuando me encuentro con una mujer sin depilar enseguida me atrae en todos los sentidos muchísimo más que una depilada, porque encuentro en ella coherencia y valentía. No obstante, aunque no con tanta frecuencia como debería según los cánones, soy tan tonta que me depilo tan solo porque no tengo el valor suficiente para no hacerlo, para ir en bañador con las piernas llenas de pelos y cosas así. Pero quisiera no hacerlo, al menos me reconozco a mí misma que quisiera no hacerlo y no me autoengaño diciendo que es que me gusta así. Lo siento, no me lo trago. Son formas que tenemos de racionalizar lo que hacemos con el fin de sentirnos mejor al tratar de que nuestro cuerpo encaje con las normas de la sociedad sexista.
Pensemos más allá, hagámonos la siguiente pregunta: ¿qué significa que los hombres no se depilen y las mujeres sí? Y, por favor, estoy hablando de la tendencia más habitual, no de las nuevas modas metrosexuales ni de los nadadores. De verdad, hagámonos esa pregunta y meditemos su respuesta, cuestionemos las cosas que se dan por sentadas.
Otra pregunta que parece obvia y que es nuestra obligación sopesar como feministas que somos: ¿Por qué las mujeres nos depilamos? Si fuera por higiene, los hombres también lo harían, ¿no?
En fin, poquito a poco pero sin parar. La cita que abre este post es una cambiavidas si la ponemos en práctica, así que a ello.
Mientras tanto, yo os lanzo un reto que os animo a llevar a cabo y que empiezo aquí, en La Letra Escarlata: no te depiles y cuelga en tu blog o red social una foto de tus piernas (o de tus sobacos, o de lo que quieras…) sin depilar en apoyo a Mo’Nique y como protesta por los cánones machistas.
¡Aquí van mis piernas! ¡Muérete de envidia, Kim Basinguer!

jueves, 7 de enero de 2010

Machismo vegetariano

PETA puede besar mi gordo culo vegetariano (pancarta feminista en una protesta).
Fotos de mujeres sometidas a un continuo photoshop, chicas con vegetales sobre sus genitales, señoritas enjauladas sin ropa alguna… no, no estoy hablando de la sharia ni de la última campaña publicitaria de Dolce&Gabbana, sino del activismo, si es que se puede llamar así a algo tan denigrante, de PETA. PETA, sí, la asociación animalista más conocida del mundo, cuyas siglas corresponden a People for the Ethical Treatment of Animals, Gente por el Tratamiento Ético de los Animales. También podrían añadir “y por el tratamiento inhumano de las mujeres”, ¿no?
Su último cartel publicitario compara a las mujeres gordas con ballenas mostrando una ilustración de una barriga femenina llena de michelines y la siguiente frase: “Pierde la grasa. Hazte vegetariana”.

Nada comparado, no obstante, a sus anuncios diseminados por todo el mundo. He aquí varios ejemplos:

¿Y qué me decís de sus campañas a pie de calle?

PETA rechaza la idea de los animales como propiedad y se opone, según sus propias palabras, al “uso de los animales como entretenimiento, vestimenta, adorno o decoración”. No obstante, sus miembros –tristemente muchos de ellos mujeres, entre las cuales está la presidenta internacional, Ingrid Newkirk- no parecen sentir lo mismo hacia nosotras, a juzgar por sus métodos de lucha.
La única carne que consume PETA es la de las mujeres. La Letra Escarlata retira todo su apoyo a esta organización y exige el mismo tratamiento justo para todos los seres vivos de este planeta, incluidas las mujeres.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Los periódicos que no amaban a las mujeres

Los feminismos se enfrentan a la idea de que un grupo de personas tiene derecho a imponer la definición de realidad a otras (Liz Stanley y Sue Wise)

Las mujeres españolas –por hablar de lo que conozco, aunque no es muy difícil suponer que en gran parte del mundo sea igual- no tenemos ningún periódico que nos represente. Los diarios están escritos en su mayor parte para hombres –salvo las páginas dedicadas al cuidado personal- y nosotras los leemos pasando por alto todas las afrentas que invaden sus páginas, porque, qué remedio nos queda... Desde el machacón “la mujer esto y lo otro” (¿cómo que “la mujer”? ¿es que estamos todas cortadas por un mismo patrón? ¿tanto os cuesta decir “las mujeres”?) hasta los anuncios de contactos (“contactos”, eufemismo de “prostitución”, con la que no solo se llevan dinero los mafiosos y los chulos sino también los periódicos nacionales de mayor tirada), pasando por el escaso número de colaboradoras y la poca importancia dada a los asuntos que nos conciernen (¿sabíais, por ejemplo, que cuando hay un artículo sobre los ataques al corazón solo hablan de los ataques al corazón que sufren los hombres, pues los de las mujeres tienen síntomas muy distintos?), los feminismos solo han llegado a la prensa en migajas por las que se espera que estemos satisfechas.

Los domingos suelo comprarme El País, aunque hoy me he planteado seriamente dejar de hacerlo de una vez por todas, pues en los últimos tiempos creo que está haciendo que me siente mal el desayuno. Creo que en estas perezosas mañanas que anteceden al caótico lunes voy a optar por comprarme revistas de cocina. Me encantan y siempre me ponen de buen humor.

En fin, hagamos un repaso a todas las perlas con las que me he encontrado hoy en un periódico que presume de progresista:

-Un artículo titulado “Cocaína, transexuales, chantajes y vídeos en la Italia de Berlusconi”. El mismo título, que iguala a los transexuales con la cocaína y los chantajes, indica lo que leyendo el artículo se descubre enseguida, que es un escrito profundamente tránsfobo.

-Un artículo en defensa del violador Roman Polanski escrito –bastante mal y con argumentos demasiado enclenques, por cierto- por el autor francés Bernard-Henri Lévy y anunciado a bombo y platillo en portada.

-Anuncios de “contactos” en los que se pueden leer frases tales como “chicas inolvidables nuevas”, “chicas Hong-kong 19 años” o “universitaria cariñosa y muy guapa”.

-La portada del suplemento dominical dedicada en exclusiva al diseñador Karl Lagerfeld, famoso por declarar cosas como que está a favor de utilizar mujeres extremadamente delgadas en los desfiles, que quienes las critican es por pura envidia, que la revista alemana Brigitte –la cual ha optado recientemente por utilizar mujeres normales y corrientes en lugar de anoréxicas- debería emplear únicamente a modelos profesionales y que “nadie quiere ver mujeres curvilíneas”, citando sus propias palabras. Con H&M dejó de trabajar porque no quería hacer tallas mayores que la 38 y de la modelo Heidi Klum ha comentado que está demasiado gorda para las pasarelas… Pero no pasa nada, El País le dedica un extenso reportaje en el que resalta su excentricidad y su pasión artística.

-Un publirreportaje a toda página de cirugía estética “contra la grasa antiestética” que permite “remodelar la silueta, reducir la celulitis y atenuar la flaccidez” y que “además de destruir la grasa que causa desagrado, provoca una contracción en la piel”.

-Y por supuesto, que nunca falle, la columna del escritor Javier Marías, famoso antifeministas y machista recalcitrante (como muestra, este artículo de su amigo Pérez-Reverte y su contestación).

Y sí, luego otro artículo sobre prostitución, uno sobre los burdeles chinos de Soledad Gallego-Díaz, otro sobre violencia de género, otro escrito por Esther Tusquets… muy bien, pero no se trata de compensar machismo con feminismos, pues no son opuestos. El uno tiene que ver con la opresión del 50% de la población del mundo, ya sea por métodos sutiles o abiertamente discriminadores, mientras que los segundos tienen que ver con responder a estas agresiones y luchar por la dignidad.

En fin, lo mismo que me ha pasado hojeando El País al haberme topado con estas joyas que os he enumerado, me podría haber ocurrido con cualquier otro periódico… Lo dicho, la prensa no nos quiere y tendremos que sacar nosotras, como siempre, las castañas del fuego y empezar a pensar en publicaciones alternativas para personas que no quieren ser cómplices de ese crimen tan atroz llamado machismo.

¡Son buenísimos para limpiar los cristales o envolver las cosas pequeñas en las mudanzas!

viernes, 25 de septiembre de 2009

¡¡¡Qué gordas!!!

He vivido siempre en una cultura que odia a la gente gorda (Camryn Manheim)

Los periódicos andan publicando una foto del matrimonio Zapatero junto con el matrimonio Obama y las dos hijas de los primeros, ambas menores de edad. La familia del presidente del Gobierno español nunca ha querido que las niñas se mostrasen en público, decisión a mi parecer digna de respeto y muy loable. En España, el presidente de Gobierno y su partido son los que tienen que figurar en todas partes, y no sus familias, que aquí no hay esas ridiculeces de primera dama y mítica vida en la Casablanca con perrito de aguas incluido… Bastante tenemos con cierta obsoleta familia financiada por todos que se pasea por las ciudades saludando a sus plebeyos como si estuviéramos en el Medievo

Atrás quedaron los tiempos en los que el presidente Aznar casó a su hija por todo lo alto con nuestro dinero en una ceremonia plagadita de invitados que ahora están o van a estar entre rejas.

Siempre me ha gustado la actitud de Sonsoles Espinosa, la mujer de Zapatero y excelente música, que pasa de tonterías y solo aparece en la escena pública cuando no tiene más remedio.

Las familias de los presidentes no deberían representar a un país ni ser embajadoras de nada, con que el presidente sea una persona dedicada a su trabajo y a poner su grano de arena para que su país vaya mejor, basta. Además, una familia nunca puede representar a nadie porque hay tantas y tan diversas clases de familia…Y ahora no quiero hablar de si Zapatero lo está haciendo bien o no, que eso es harina de otro costal.

Tampoco quiero entrar en la polémica del viaje en avión oficial de toda la familia Zapatero a Estados Unidos, porque ya lo están haciendo muchos medios y otros partidos políticos, por lo que yo no iba a aportar nada nuevo. El debate de lo que financiamos con nuestro dinero es muy sano y necesario, y espero que se hable de ello siempre, especialmente de la Familia Real pero también de los partidos políticos.

En fin, pero a lo que iba con este post es a lo indignada que me siento por la reacción de la gente que ha visto la foto de las niñas de Zapatero. Trato de no leer los comentarios que escribe la gente tras las noticias de los periódicos virtuales. Al parecer, la mayoría de quienes tienen tiempo para escribir este tipo de cosas son los necios homófobos, ultraconservadores, racistas y misóginos. Me pongo muy nerviosa y enseguida empiezo a despotricar y a gruñir que los periódicos no deberían habilitar una sección de comentarios porque estos no enriquecen la noticia en absoluto… Quien quiera comentar que se abra un blog, como he hecho yo, que para eso existen, y ya veremos cuántos lectores tiene…

La reacción "del pueblo" ante la foto ha sido: qué mal van vestidas las hijas de Zapatero, qué feas y qué gordas son, no me extraña que no las quieran mostrar, bla, bla, bla.

POR FAVOR, QUE SON ADOLESCENTES. Si están leyendo esas cosas, lo cual es probable, porque quién a esa edad no se pasa media vida en Internet, ¿cómo les deben de estar afectando a su autoestima comentarios como esos? ¿Es que la gente no tiene conciencia? ¿Ni hijas de esa edad afectadas por el machismo imperante y los cánones imposibles? Vamos, no me jodas.

¿Es que por ser hija del presidente tienes que ser anoréxica?

¿Realmente, para valer algo en esta vida, te tiene que caber la ropa de Mango?

Nadie se ha preguntado cómo son estas chicas, si su madre les ha animado a tocar algún instrumento musical, si les interesa la política, qué carrera quieren hacer, si les gusta leer, si son buenas estudiantes, cómo es ser la hija del presidente… no sé, si buscan “modelos”, ¿no son estas las cosas más importantes que hay que saber?

Una vez más, el machismo y la gordofobia lo empañan todo y nos dejan con el ácido regusto de la discriminación que se ejerce también contra los indefensos menores de edad. Asqueroso.

lunes, 25 de mayo de 2009

Beth Ditto

Dentro de cada persona delgada hay una persona gorda pidiendo que le hagan más sitio (Evelyn Waugh)

¿Que por qué adoro a Beth Ditto, cantante del grupo queercore The Gossip? Si esta foto no te parece suficiente…

Pero es que además de su belleza, de su valentía y de su corte de mangas al canon estético, Ditto es una activista bollo de los derechos LGTBQ y una cantante fabulosa.

Lo que me atrae de una mujer no es lo gorda o delgada que esté sino cierta energía, cierto poder que desprende cuando va por el mundo sin complejos. Y es que ir con la cabeza bien alta es el mejor consejo de estilo que se le puede dar a alguien.

¡OLE, GUAPA!

viernes, 15 de mayo de 2009

No tengo tiempo para la operación bikini

El modo en que pasamos los días es, evidentemente, el modo en que vivimos la vida (Annie Dillard)

Y yo te digo, a la mierda. Si no te gusta no mires. Yo no quiero tu mundo, no quiero tus reglas ni mucho menos tus restricciones. La calle también es mía. Y el amor y las risas y los bailes y los vestidos y la sensualidad y los abrazos y los paseos y los contoneos. Las dudas, las inseguridades y las dietas-milagro, en cambio, para ti si las quieres. Que la vida es muy corta y ya es primavera.

NO POSTPONGAS LA VIDA HASTA QUE ESTÉS DELGADA. NO DEJES PARA MAÑANA LO QUE PUEDAS HACER HOY SIENDO GORDA (que es todo... vale, menos pasarte la ropa con Jennifer Aniston, pero de todas formas es un poco horterilla) .

Inspiraciones:

jueves, 2 de abril de 2009

Holley Mangold

Si me vieras caminando por la calle pensarías: ‘Vaya, esa chica probablemente esté sin aliento y se dirija a comer al McDonald’s.’ Me encanta estar cachas y enseñárselo al mundo (Holley Mangold)

Holley Mangold, universitaria de primer curso, lleva toda la vida rompiendo barreras y abriendo puertas para las jóvenes deportistas que, siendo chicas, tienen que demostrar el doble que sus compañeros, además de convencer al mundo de que su juego no es de segunda categoría. Y es que en el deporte, las mujeres son muchas más veces animadoras o caras bonitas para poner a los lectores de prensa deportiva a tono que verdaderas deportistas. Y no porque no las haya, sino porque los medios de comunicación suelen mostrar únicamente el lado sexista, rancio, ruidoso y maloliente del deporte.

Hace poco, en el programa El Intermedio (La Sexta), sacaron unos archivos de sonido de programas de radio tanto de la COPE (el de José Antonio Abellán) como de la Ser en los que los cronistas deportivos se despachaban de lo lindo con que si no se qué tenista estaba buenísima y otras perlas por el estilo. En fin, esto es tan solo un ejemplo de cómo está el patio.

Y en un contexto así, o incluso peor, porque estamos hablando de fútbol americano, un deporte de contacto rudo, podríamos decir incluso violento, de los más competitivos del mundo y eminentemente masculino, surge una adolescente llamada Holley Mangold que encima es gorda, bien gorda. Gorda y maravillosa, poderosa, fuerte, flexible, energética, increíble.

Holley Mangold es la primera mujer en entrar en un equipo de fútbol americano profesional. Nunca quise ser una de las chicas que van a ver los partidos, comenta.

Sus compañeros de equipo explican que no la ven como a una chica en el equipo, sino como una jugadora más. Se lo ha tenido que ganar a pulso, pues ni su familia la apoyaba en un primer momento.

--Pero las chicas no juegan al fútbol –le dijo su madre, escandalizada.

--Pues yo sí –respondió ella, testaruda.

De hecho, Holley se introdujo en el fútbol americano porque su hermano Nick Mangold también era jugador, así que pudo tomar prestado su equipamiento para aprender sola. Actualmente ha superado cualquier récord que Nick haya conseguido (y no en una categoría femenina, pues esta no existe, sino en la masculina), por lo que Nick ha decidido convertirse en su entrenador para apoyarla siempre. El muchacho comenta: A veces van a ver a mi hermana jugar como quien va al circo a ver a un hombre con tres piernas, o algo así, como si Holley fuera una rareza con fecha de caducidad. Eso es contra lo que tiene que luchar… es una jugadora de fútbol, no un espectáculo.

Y no solo una jugadora de fútbol, pues también es atleta y levantadora de pesos. En ambas categorías ha recibido numerosos premios.

En España eso del fútbol americano no tiene muchos adeptos, pero lo que deseo reflejar con este post es lo que esta joven prometedora simboliza para todas nosotras y sobre todo para todas las niñas a quienes les dicen desde pequeñas (o se lo dan a entender) que no pueden hacer tal o cual cosa porque es de chicos.

Y una mierda.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Con tal de vender

El verdadero hipócrita es aquél que deja de percibir su propia hipocresía, aquél que miente con sinceridad (André Gide)

Axe es una marca de desodorantes, perfumes y gel de ducha muy popular en gran parte del mundo. Si habéis visto sus anuncios por televisión, os habréis dado cuenta de que ensalzan los tópicos machistas de forma extrema. He aquí un ejemplo:

            En la otra cara de la moneda tenemos la famosa marca Dove, que comercia con los mismos productos que Axe, pero en femenino. Dove, todo lo contrario que su equivalente masculino, dignifica la diversidad de los cuerpos de las mujeres en sus campañas publicitarias. Aquí podéis ver una muestra:

            Pues bien, ni uno ni otro, queridas amigas, queridos amigos, no compréis ni uno ni otro porque ambos pertenecen a la misma compañía, Unilever, cuya estrategia comercial es posicionarse de forma “radical”: machista en sus anuncios para hombres y feminista en sus anuncios para mujeres.
            Cualquiera que se haya interesado un poco por el tema del sexismo sabrá a estas alturas que lo contrario de machismo (que se define como “discriminación de las mujeres”) no es feminismo, porque entonces este término tendría que significar “discriminación de los hombres”, cuando no es eso sino “lucha por los derechos de las mujeres”, por decirlo de una manera un poco simplificada. Así que, ya de por sí, la estrategia de Unilever está mal fundamentada.
            Eso, obviamente, a Unilever le dará bastante igual, porque sus campañas funcionan. Axe vende, Dove vende. La gente se ríe con Axe, como si el machismo -y toda la violencia que conlleva- fuese algo sin importancia, y muchas personas aplauden los anuncios de Dove. Nos engañan. Es el colmo de la hipocresía. No puedes estar luchando contra los cánones establecidos que muestran a una mujer irreal y al mismo tiempo ridiculizando a las mujeres de una forma completamente machista y discriminatoria.
            Unilever, espero conseguir que perdáis algún cliente que otro desde mi humilde blog.

viernes, 10 de octubre de 2008

GORDOFOBIA

Se dejarían de vender cigarrillos si en las advertencias de las cajetillas pusiese: FUMAR ENGORDA. (Dave Barry)

A veces pienso que hay gente que prefiere tener una enfermedad a ser gorda, de verdad. Y esto si no identificas gordura con enfermedad, claro, que esa es otra. Y mira que hay personas gordas que se hacen análisis y sale todo bien… pero se ve mucho peor a alguien con michelines que a alguien que fume sin parar, por poner un ejemplo. Estar gorda no equivale a no llevar una vida sana (ni estar delgada a sí llevarla). Si uno come bien (estar permanentemente a dieta es muy malo para la salud, es mejor comer de todo en su debida cantidad) y hace ejercicio, no importa estar gorda o delgada. Cada persona es distinta según sus genes, su estructura ósea, y otros factores. Lo importante en cuestión de salud generalmente no se puede ver, como por ejemplo el colesterol. Y para tenerlo no hay que estar gordo. Y es que si una persona entradita en kilos dice que tiene hambre o se come un bocata, las miradas de reproche o de burla no se hacen esperar.

Porque esa es otra. La gordofobia –sí, llamémosla por su nombre o seguirá sin existir, como todo lo que no es nombrado- está socialmente aceptada. Uno puede reírse de un gordo sin problemas, porque está considerado gracioso, sigues siendo cool, no como los racistas o los homófobos. A ver si nos concienciamos y acabamos con esto.

Con las niñas y los niños que reciben las burlas impunes de sus compañeros de clase, acomplejándose desde críos. Con la discriminación laboral de quienes no son contratados por no tener “buena presencia” (es decir, por no cumplir con el irreal canon establecido). Con los locales nocturnos que no dejan entrar a gente gorda porque no están buenos. Con las series y películas que ridiculizan a los gordos mediante personajes absurdos que no paran de darse atracones. Con las tiendas de ropa, la mayoría, que no fabrican tallas más allá de una 40, y ya estoy exagerando. Con los aviones, cines, transporte público que no tiene asientos para gordos. Con la moda, esa secta manipuladora dirigida por gays misóginos. Con las aseguradoras que no aseguran a la gente gorda. Con tanta discriminación.

Es importante reivindicar la palabra gordofobia para hacer patente una discriminación que existe, que es muy grande en el mundo occidental y que resulta muy seria ya que causa inseguridades, depresiones e incluso suicidios.

Hay que luchar por cambiar el modo en que el mundo ve a las gordas y a los gordos. Hay que reivindicar esa palabra, GORDA, GORDO. Para que deje de ser un insulto. Para que sea lo que simplemente es, una característica física. ¿Por qué “qué delgada estás” suele equivaler a “qué guapa te has puesto”? ¿Por qué, en cambio, es tabú decir que alguien está gorda o ha engordado? Hemos de eliminar lo negativo de GORDA y GORDO lo mismo que se ha eliminado, en la mente de tanta gente, de las palabras homosexual o negro. Basta de sentirse avergonzadas cuando no encontremos nuestra talla, acerquémonos a la dependienta y pidámosla. Basta de esconder nuestras carnes en trajes que parecen sacos de patatas, exhibamos nuestro portentoso cuerpazo. Basta de que nuestro peso defina nuestro ser cuando somos muchísimas otras cosas. Cuestionemos las concepciones establecidas sobre lo que significa estar gordo, retomemos la palabra, reapropiémonos del adjetivo y llenémoslo de poder.

Pero para cambiar la forma en que el mundo nos ve, hemos de cambiar primero la manera en que nos vemos a nosotros mismos. Vamos a dejar ya de disculparnos por tener barriga, o culo, o lo que sea. Joder, la vida es demasiado corta para vivir obsesionados con las calorías, ¿no? En un mundo con pobreza, guerra y tantos tipos de violencia, ¿no es un poco ridículo dedicar tanto tiempo a odiarnos? Yo por mi parte tengo cosas más importantes que hacer, una vida creativa que desarrollar, una familia que cuidar, amistades a las que querer y una sociedad que necesita de mi implicación.

Imaginaos que todas lo hiciésemos. Que todo el tiempo que empleamos en pensar cómo adelgazar y que todo el dinero que gastamos en dietas y productos-milagro lo utilizásemos para cambiar el mundo. Sumaría un montón de tiempo y un montón de dinero, un fabuloso ejército de cerebros contra los horrores de este planeta, ¿verdad? Pues a ello.

Libro recomendadísimo: Mucha talla (The Fat Girl’s Guide to Life) por Wendy Shanker.