lunes, 1 de septiembre de 2008

Si eres así, a mí ni te acerques

Dos cosas me admiran: la inteligencia de las bestias y la bestialidad de los hombres (Flora Tristán)

No lo puedo evitar ni quiero. Me dan malas vibraciones las personas que dicen que no les gustan los animales o los niños. No me refiero a la gente que no quiere tener una mascota o que no quiere ser madre o padre, pues estas decisiones no solo me parecen respetables, sino aplaudibles, ya que de no ser por tan sabias determinaciones los pobres perros acaban abandonados en una cuneta o los hijos terminan pagando las frustraciones de sus mayores. Hablo de quienes verdaderamente sienten que no les gustan los críos, quienes muestran una completa indiferencia ante su enorme pequeñez o ante el espejo de sus ojos que engrandece lo que miran. Hablo de quienes no sienten una pena inmensa ante los toros apabullados y aterrorizados que corren por su vida en los encierros ni se estremecen de delicia ante un lametón canino. No lo puedo evitar ni quiero. La insensibilidad me da mal rollo, me inquieta, ocupa uno de los primeros puestos de mi lista de noes.
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P.D: Besos a farala 68, Chavela y pikaia, maravillosas blogueras que me han deleitado este fin de semana y cuyos blogs recomiendo desde aquí.

9 comentarios:

dintel dijo...

No estoy de acuerdo contigo. ¿Que no gusten los animales o los niños es ser insensible? No creo.

Hester Prynne dijo...

Bueno, digamos entonces que hablo de la insensibilidad hacia lo que yo soy extremadamente sensible, que no tiene porque ser insensibilidad para todo el mundo...

Una más de la bollosfera dijo...

completamente de acuerdo. No entiendo como puede haber gente que se muestre indiferente al dolor de los animales, de los críos. Eso sí que es insensibilidad.

Lo que me hace alucinar es que haya gente que diga que es muy sensible (léase cantantes-compositores, escritores...) y que por eso pueden crear esas cosas tan hermosas, y luego digan que les molan las corridas de toros!
Cuanta incongruencia

pikaia dijo...

A veces a la gente "no le gusta" algo/alguien porque no lo conocen en realidad, o no les han enseñado a amarlo, o les han creado algún trauma... pero creo que lo innato es que "las cosas pequeñitas" (indefensas a veces) nos enternezcan.
Muy rica esa tarta, pero muy muy rica, en serio (aún relamiéndome :P ) Mil gracias por ese buen rato (corto, pero bueno. Ya llegarán más, no?). Un abrazo fuerte a las dos

Leon Daignault dijo...

TIA!!! Que bien que estas de vuelta. He puesto un link de mi blog al tuyo!! Estoy aprendiendo.
Te quiero mucho y gracias por el libro...me encanta inventarme historias...

dintel dijo...

Ja, ja, ja, ja, con respecto a este tema tienes una mirada hestercéntrica. ;)

Ave dijo...

Estoy de acuerdo contigo.

Anónimo dijo...

como dijo en su día un conocido filósofo..

La conmiseración con los animales está íntimamente ligada con la bondad de carácter, de tal suerte que se puede afirmar seguro que quien es cruel con los animales, no puede ser buena persona. Una compasión por todos los seres vivos es la prueba más firme y segura de la conducta moral.

Un saludo Hester! :-)

Palimp dijo...

De acuerdo hasta cierto punto, porque las personas que son extremadamente amantes de los animales me transmiten también malas vibraciones.