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sábado, 5 de febrero de 2011

Cumples diez años

Deben cultivarse en la infancia preferentemente los sentimientos de independencia y dignidad (José Martí).

Es una niña a la que hace unos años, como a muchas otras de su edad, le apasionaba la historia de En busca del valle encantado. Pero su héroe no era Piecito, el vivaracho protagonista, sino –y lo decía con un tono reverencial- el Dinosario Solitario. Ese gigantón lacónico pero bueno era el dibujo animado con el que se identificaba la pequeña, para desesperación de su madre, que pensaba que su hija se sentía triste o abandonada. Pero qué va, yo creo que lo que pasa es que nunca le han gustado las tonterías y prefiere ser de las que cuando no tienen nada que decir, mejor se callan (a parte de que también es un poco drama queen).
Nosotras queríamos ser sus tías, pero esta Jack Sparrow de diez años –cumplidos hoy- dice que ni hablar del peluquín, que ella es nuestra hermana y que nuestra hija es su sobrina, pero que nada de mandonearla como suelen hacer las hermanas mayores, claro.
Niña camaleónica que lo mismo se pone a jugar con una pandilla de su clase que a conversar sobre la vida con adultos, bailarte un rap disfrazada de negro del Bronx o asistir embargada por la emoción a un concierto de Rosarillo. Estuvimos en la playa y nos pasamos horas pescando juntas (ver foto). Es imposible no quererla.
Lo mejor de todo es que le da cien mil vueltas a los políticos y a los religiosos y a los bienpensantes que gastan su saliva diciendo con quién nos podemos casar y con quién no y qué familias valen y cuáles no. Ella desprecia la biología, ha elegido a su familia con toda naturalidad y yo me siento honrada de haber comido espaguetis en un italiano el día de Navidad con este tesoro de una década que demuestra que el mundo todavía tiene una oportunidad de mejorar porque esta heroína delgaducha es el futuro.
FELIZ CUMPLEAÑOS, HERMANITA. TE QUEREMOS. 
HESTER, BRUGE Y LA BRUJITA ESCARLATA

sábado, 11 de septiembre de 2010

¡Nos toca!

La amistad no es necesaria, como la filosofia, como el arte, etc. no tiene valor de supervivencia; sin embargo, es una de esas cosas que da valor a la supervivencia. (C. S. Lewis)

Al principio de todo, en un momento que me parece antiguo y aquí al lado, todo a un tiempo, las vimos en la clínica de reproducción asistida y supimos que eran, como decimos mi bruja y yo, “hermanas”.
Esa es nuestra palabra clave cuando hablamos de chicas que entienden. Vamos a comprarnos unos zapatos, por ejemplo, y al salir podemos comentar: “La dependienta era una hermana”. Como el gaydar nos funciona de maravilla (o ambas lo tenemos igual de escacharrado), solemos estar de acuerdo.
El caso es que en la clínica estábamos fascinadas porque ya llevábamos no sé cuántas citas y en la sala de espera (donde pasábamos mucho más tiempo que en la consulta y devorábamos diezminutos y prontos con la excusa del aburrimiento) solo habíamos visto a parejas heterosexuales. Muchísimas de ellas. Boyante el negocio de la fertilidad y qué mal está el semen de los maridos españoles, oiga usted.
A lo largo de todo este proceso nos hemos dado cuenta de que hemos sido pioneras porque lo de la bollomaternidad legal, es decir, de esa que hace constar a dos madres en un libro de familia (de la otra ha habido desde el principio de los tiempos), todavía no se ve mucho y en todas partes –hospitales, ventanillas de diversa índole, tiendas premamá…- hemos causado sorpresa y desconcierto.
Pero al principio, en nuestra inocencia, pensábamos que la clínica de reproducción asistida iba a estar llena de madres sáficas hablando de su ciclo menstrual y de su chica L Word favorita. Nunca me imaginé que Belén Estéban iba a ser la reina del revistero de ese lugar.
Así es que os imaginaréis que cuando nuestro gaydar hizo bip bip bip no tuvimos más remedio que saludarlas. Fue un simple “Hola chicas, ¿cómo lo lleváis?” que se podría traducir como “somos bolleras, sabemos que vosotras también, sed nuestras amigas porque no soportamos más este lugar”.
Resultaron bien majas y coincidió que estaban en la etapa de la inseminación como nosotras. Seguimos en contacto desde entonces y llevamos un proceso muy similar, incluso pasamos a intentarlo por in vitro al mismo tiempo.
Total, que nos hicimos amigas y empezamos a quedar, a marujear sobre nuestras doctoras, a compartir nuestros sueños maternales y a ponernos nerviosas y esperanzadas juntas.
Ellas se quedaron embarazadas tan solo un poquito antes que nosotras. Nuestros bebés nacerían en septiembre. Las dos madres biológicas han tenido embarazos difíciles e incómodos y las dos madres del corazón hemos intercambiado desazones y consuelos. Cuando nos dijeron que los dos bebés serían niñas, empezó la lluvia de nombres y la decisión de vernos mucho para que las pequeñas creciesen y jugasen juntas. El hecho de tener familias similares será bueno para ellas, pues probablemente en sus colegios aún no haya tantas.
Anoche nació la primera de nuestras niñas, la de ellas. Un precioso bebé regordete y mucha emoción en la voz cuando nos lo contaban.
Por fin llegó el momento.
Nos han dado la vez.

viernes, 13 de agosto de 2010

Chicas salvajes que escriben y leen y se quieren y cambian el mundo y no piensan (casi nada) en el amor y los pintalabios

La lectura es una herramienta imprescindible para llevar una buena vida (Mortimer J. Adler)

He gozado de dos lecturas consecutivas de esas en las que no eres capaz de soltar el libro y la vida se convierte en una interrupción. Si estáis pensando en alguna novelita para las vacaciones, aquí tenéis dos que no creo que os fallen. Ambas, aunque muy distintas, tienen que ver, sobre todo, con la amistad y con la escritura.
Criadas y señoras (The Help), es la primera novela de Kathryn Stockett, una estadounidense sureña que ha protagonizado uno de los best-sellers más sonados de este año en el país de las hamburguesas. Supongo que no tardará en llegar la película.
La historia, ambientada en Jackson, Misisipi, a principios de los años sesenta, está narrada por tres voces, las de dos criadas negras llamadas Minnie y Aibileen y la de una universitaria blanca recién licenciada a la que todo el mundo llama Skeeter (mosquito), por no ser muy agraciada físicamente.
Como todos los estados del sur de EEUU, Misisipi era un lugar muy racista regido por las leyes segregacionistas conocidas como leyes de Jim Crow, resumidas en la frase separados pero iguales. Durante la década de los sesenta, la ciudad de Jackson fue testigo de muchas revueltas por los derechos civiles.
En ese contexto, las familias bien blancas viven intentando ignorar las reivindicaciones de los negros y explotando a sus criadas de color a cambio de unos cuantos dólares. Minnie siente mucha rabia por cómo les tratan y siempre está de mal humor, mientras que Aibileen, que siempre ha tenido un temperamento más afable, siente que desde que su hijo murió a causa de una paliza que le proporcionaron unos hombres blancos por utilizar un lavabo prohibido para los negros, se está envenenando por dentro.
En las vidas de estas dos mujeres entra la tímida Skeeter, que regresa de la universidad soñando con convertirse en escritora y decide conseguir testimonios de criadas negras para componer un libro con sus puntos de vista. Skeeter había tenido una criada que había sido para ella una madre, y deseaba honrar su memoria de esa forma.
Este proyecto demostrará a Skeeter que quienes creía sus amigas son en realidad un puñado de ricachonas crueles y racistas y que escribir un libro que quiere desmontar todo un sistema de clases puede salirle muy caro. Para Minnie y Aibileen, quienes ayudarán a Skeeter (Aibileen, de hecho, lo coescribe con ella), es aún más peligroso pero al mismo tiempo exorcizarán toda su rabia y contribuirán a dar una mayor visibilidad a los problemas de su gente.
Lo que más me ha gustado de la novela es que muestra dos caras de una misma historia: por una parte el racismo más repugnante y unas criadas que son más esclavas que empleadas domésticas (o “ayuda”, de ahí el título inglés), y por otro, los lazos de cariño tan fuertes que podían llegar a formarse entre ellas y las personas a las que servían, como el amor que siente Aibileen por la niña que cuida o el de Skeeter por la mujer que prácticamente le crió. La misma autora cuenta en un epílogo que en su casa trabajó una chica que fue casi como su madre y que durante su infancia nunca se planteó las injusticias que podría estar sufriendo esa mujer a la que luego dedica la novela.
Criadas y señoras me ha recordado en cierto modo a Tomates verdes fritos y bastante a La vida secreta de las abejas (la portada americana es, de hecho, una imitación de la de esta novela que también fue un exitazo en 2002, juzgad vosotras mismas haciendo clic aquí y aquí), así que si os gustó alguno de estos dos libros, seguro que la disfrutaréis.
Y ahora el descubrimiento estrella, Chicas salvajes (The Wild Girls), que en España ha sacado Marenostrum cometiendo un par de errores lamentables en la portada. Primero, el nombre de la autora, que repiten varias veces escribiendo Path Murphy cuando es Pat Murphy, y segundo, que ponen una cita de la escritora y poeta Jane Yolen recomendando el libro y escriben Joan Yolen. ¡Ay, madre! En fin, a pesar de esto, la traducción de Rosa Gutiérrez está muy bien, gracias a las diosas.
Y digo que es mi descubrimiento estrella porque es una joya. Supongo que entraría en la categoría de literatura juvenil, porque es la historia de una adolescente cuyos padres están a punto de divorciarse, pero ya he comentado alguna vez que no creo mucho en esas etiquetas cuando la novela es, sencillamente, buena. Chicas salvajes es más que eso. Un canto a la amistad, a la escritura, a la naturaleza, a romper con lo que se espera de una para ser libres, a seguir tus deseos, un homenaje a las niñas que creo que voy a regalar a todas las niñas que conozco.
No digo más porque no quiero revelar nada, sus casi 300 páginas os sorprenderán y os harán sonreír una y otra vez.
La autora, es una estadounidense más conocida por sus novelas de ciencia ficción y fantasía, habiendo ganado incluso el premio Nebula, uno de los más importantes que se otorgan en este género.
Solo añadir que leer una novela de chicas que no tenga que ver con romances paranormales, popularidad o tíos buenos, sino que esté centrada en la amistad y la pasión por la escritura y por la naturaleza, ha sido el soplo de aire fresco más reconfortante de este caluroso verano.

jueves, 8 de octubre de 2009

Álbum de boda

El matrimonio es una barca que lleva a dos personas por un mar tormentoso (Tolstói)

Prometí que cuando tuviese las fotos de nuestra maravillosa boda iba a compartir algunas con quienes leéis La Letra Escarlata, así que aquí las tenéis. ¡Espero que os gusten! Mi bruja y yo la verdad es que estamos encantadas con la fotógrafa. Muchas gracias por tu profesionalidad, amiga. Y también a mi hermana Leli por “regalárnosla”.

Aquí me ponían guapa...


No puedo evitar mostraros a nuestros padres y nuestras madres, emocionados en la boda de sus hijas...
Preciosos ramos, regalo de nuestra amiga Marta y que a su vez regalamos nosotras a nuestras madres al final de la ceremonia...
El momento que todos ustedes estaban esperando... ¡Sí, quiero!
La más peque de la boda nació en una familia que celebra todos los amores...
...absolutamente todos...
... sobre todo los que hacen volar...
Tiempo de relax.
Las esposas pasean.
Hubo hasta una piñata para los locos bajitos...
... y un hambre atroz cuando ya llevábamos horas de baile, piscina, charla, etc., y la barbacoa del mediodía se nos antojaba muy lejana.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Arrivederci!

No es la falta de amor, sino la falta de amistad, lo que hace que los matrimonios sean infelices (Nietzsche)

Por fin estoy casada con la mujer de la que estoy locamente enamorada.

No tengo palabras para describir lo feliz que fue el día de mi boda y además me voy corriendo a coger un vuelo a Venecia… sí, habéis leído bien… con esto de inseminaciones e in vitros no teníamos dinero pero nos han regalado la luna de miel… entre otras millones de cosas.

Y es que nuestra boda fue sobre todo un evento colectivo en el que una puso los anillos, otra ofició la ceremonia, otra cantó el primer baile, otros organizaron la barbacoa, otros llegaron de muy lejos para estar con nosotras, otros fueron a por bebidas cuando se acabaron, todos nos hicieron muchísimos regalos de lo más generosos, otras escribieron textos preciosos que nos leyeron entre lágrimas, otros se encargaron de recoger, colocar sillas y ponerlo todo bonito, otra fue a pedirle a los vecinos que bajasen la música, otra nos hizo los ramos, otras nos maquillaron, otros hicieron chapas y llaveros de recuerdo, otra (de siete años y el saber estar de una mujer de cuarenta) fue nuestra damita de honor, todos nos abrazaron y besaron, otros ejercieron de pinchadiscos, otros nos amenizaron con coreografías, otros pintaron carteles, otros trajeron puros, otras hicieron fotos, otros filmaron vídeos… y no sigo, que pierdo el avión (habría para rellenar folios y más folios).

En fin, que se respiraron amor y cariño por todos los rincones, que fue tan perfecto que ninguna boda de millones y millones de euros podría superarlo, que nos sentimos queridas a rebosar, que nunca podré describir lo que os quiero y que gracias, gracias, gracias.

lunes, 18 de mayo de 2009

Noche

La soledad otorga belleza a la vida. Le da un toque especial a las puestas de sol y hace que el aire de la noche huela mejor (Henry Rollins)

Esta es una de esas noches en las que me toca ser la centinela de mi teclado. En estos últimos tiempos son muchas más de las que me gustaría, pues mi bruja y yo estamos trabajando y trabajando y trabajando para poder pagar los costes de la bollomaternidad. Y hablando de mi bruja, he intentado despertarla para que viese conmigo los fuegos artificiales que han culminado las fiestas de San Isidro, pero no se ha dejado engatusar. Pobrecita, que mañana madruga mucho.

Así que yo sola me he apoyado en la barandilla de mi balcón y los he mirado mientras me tomaba un café. Qué bonitos. Después he leído el periódico online y me he enterado de que ha muerto Benedetti. Qué tristeza. 

Pero gracias a la red de redes, la negrura de la noche no me afecta tanto cuando estoy trabajando.

Internet es un bálsamo para las insomnes empedernidas que pasan mucho tiempo en soledad, día y noche, como es mi caso. Su condición de “en vivo y en directo” me trae consuelos absurdos pero que a mí me hacen esbozar una pequeña sonrisa.

Por ejemplo, esta madrugada Farala me ha dejado un comentario en mi post anterior y Suigeneris ha actualizado uno de sus blogs. Y yo, boba de mí, me las he imaginado en sus casas, cerca de ventanas desde las que se ve una negrura similar a la de la mía, y me he sentido acompañada. Tres blogueras compartiendo el no sueño vía adsl. ¡Hola, chicas!

Más consuelo si cabe en esta época oscura en la que se mueren los poetas.

lunes, 2 de marzo de 2009

FELIZ CUMPLEAÑOS AMIGA MÍA

La amistad duplica las alegrías y divide las angustias por la mitad (Sir Francis Bacon)

Hoy es el cumpleaños de Myu, una gran amiga, una persona dulce y maravillosa a quien no es la primera vez que dedico un post… Pero es que se merecería un blog entero porque aunque a ella le gustaría ser mala (siempre intenta poner una mirada felina cuando le sacas una foto) lo cierto es que es más buena que el pan, es tan buena que a veces se olvida de sí misma de tanto que se da a su gente.

Myu, siempre pienso en ti, y en cómo me gustaría saber hacer magia para poder ayudarte ahora que tus problemas a veces son una carga demasiado grande para alguien fuerte y sabia como tú, pero al fin y al cabo humana.

Quisiera verte ligera, sin angustias ni preocupaciones, sentada en una terraza de tu Huelva querida y bebiéndote un ron Legendario mientras miras las olas del mar sin tener ninguna prisa. Sé que esos buenos tiempos van a volver, mientras tanto, menos mal que tienes un amor maravilloso y gente que te adora. Pero es que, ¿cómo no te íbamos a adorar?

Te echo de menos, hace tiempo que nos debemos unas copas y una larga conversación. Mientras tanto, que llegue todo mi cariño de Madrid a Andalucía y te arranque una sonrisilla furtiva desde el ordenador de tu trabajo.

El tiempo todo lo da, el tiempo todo se lo lleva, amiga.


jueves, 22 de enero de 2009

Futurible

No hay mejor espejo que una vieja amiga (George Herbert)

Y siguieron viviendo, sin horas suficientes en la agenda pero encontrando siempre un rato para tomar una sopa de sobre juntas.