domingo, 30 de mayo de 2010

No, no da igual

Si me diese la vuelta cada vez que alguien me llama maricón, tendría que caminar hacia atrás, y no me da la gana de caminar hacia atrás (Harvey Milk)

Una vez, cuando quedaba una semana para mi boda, pasé por el barrio donde había vivido desde que nací hasta que me emancipé y me encontré con una vecina ya anciana. Tras los saludos de rigor me preguntó por toda mi familia: y cómo están tus padres, y tal hermano, y tal sobrina… finalmente me tocó el turno y el diálogo fue como sigue:
-¿Y tú? ¿Estás casada?
-No, yo no. –Respondí.
-Bueno, eres muy joven, ya llegará. –Comentó ella con la enorme sonrisa cómplice que se les dedica a las chicas casaderas.
Al contrario que si hubiera tenido un novio “como dios manda”, no le aclaré que tan solo quedaban unos días para mi boda, ni que estaba felizmente enamorada, ni que mi pareja era la mujer más maravillosa sobre la faz de este planeta.
Seguí mi camino frustrada por esa mezcla de cobardía y pereza que me invade en las ocasiones en las que he de explicar mi familia ante la gente cuyo grado de homofobia desconozco. Las respuestas del mundo frente al hecho de que seamos una pareja de mujeres van desde la discriminación pura (¿os acordáis?) y las miradas de desprecio (las más minoritarias, afortunadamente, al menos en nuestro caso, pese a que el otro día recibimos una) hasta la más completa normalidad, que tanto alivio nos produce. Pero entre estos dos extremos hay un montón de variaciones a las que nos tenemos que enfrentar cada día.
Desde el primer momento, mis padres han sido increíblemente modernos, mucho más de lo que me esperaba. Tened en cuenta que mi padre nació en 1930 y mi madre en 1936. Pero siempre han aceptado a mi bruja como una nuera más, sin hacer ningún tipo de distinción con respecto a mis demás cuñados y cuñadas. Más sorprendente aún me resultó cuando les comenté que estábamos intentando ser madres y que mi bruja iba a ser la biológica. No esperaba que lo comprendiesen tan bien, ni que sintiesen a este bebé de la misma manera que a sus demás nietos. Pero su respuesta fue sencillamente: ¡Hombre! ¡Y nosotros que pensábamos que ya no íbamos a tener más nietos! ¡Pero qué alegría! Entonces será el decimosegundo nieto, ¡qué bien! Aunque, en general, mis hermanos y hermanas han vivido mi matrimonio y maternidad con una normalidad similar, creo que incluso les ha costado comprenderlo más a ellos que a mis padres, con eso os digo todo. Con mi familia política he tenido la misma suerte. ¡Mi mujer y yo podemos considerarnos afortunadas!
No obstante, el problema viene cuando mi madre tiene que enfrentarse a gente con la que no tiene mucha confianza o de la que desconoce por dónde van sus “convicciones morales”. Si yo reaccioné de ese modo cuando charlaba con mi vecina, que me importa un pimiento, ¿cómo puedo condenarla a ella por ocultar a algunas personas que su hija está casada con otra mujer? Una vez le oí decir a una de las veraneantes con las que coincide siempre en la playa que mi bruja era “mi compañera de piso” y ayer mismo, en la comunión de una de mis sobrinas, le dijo a una señora que era “una amiga de la familia”.
Esta señora ya debía saber por mi hermana –la madre de la niña que hacía la comunión- que yo era lesbiana, por lo que intuyó quién era mi bruja, pero se hizo la loca. Dio la casualidad de que me tocó sentarme a su lado y, para arreglar el malentendido, se la presenté como mi mujer. Ella se aturulló, pues hubiera estado mucho más cómoda si hubiésemos continuado la farsa de la “amiga de la familia”, y movió la mano como diciendo “no importa, da igual”, del mismo modo que si la hubiera pisado sin querer y le estuviese pidiendo perdón.
Pero claro que importa, es mi mujer, si hubiera sido mi marido estaría encantadísima de conocerle.
En la mesa se habló mucho de bebés (pues como suele suceder en este tipo de eventos, por allí había unos cuantos), pero en ningún momento se mencionó que mi bruja, quien ya tiene una tripa considerable, y yo, íbamos a tener uno. La pobre estaba sentada allí delante con su enorme embarazo mientras las madres se aconsejaban unas a otras sobre puericultura casera sin ni siquiera dirigirle la palabra ni llenarla de consejos como suele hacerse con las embarazadas. Una especie de acuerdo que ninguna de las dos habíamos firmado había silenciado nuestra familia en esa bonita tarde de mayo.
La reacción de “no importa, yo soy super tolerante” es una de las más comunes. Una vez, mi bruja se encontró con una amiga de su infancia y me la presentó. Ella le dijo:
-El otro día precisamente vi a tu hermano y me cotilleó que te habías casado.
-¡Y además con una mujer! –añadí yo en el tono con que se cuentan los chismes, obviamente en plan de broma.
La amiga de mi bruja se puso nerviosa.
-No, no, si a mí eso me da igual, de verdad…
No sé cómo explicar la sensación que siento cuando alguien te dice cosas así. Lo hacen con toda su buena intención pero en lugar de normalizar la situación, alegrarse por ti, etc., lo que provocan es la impresión de que te están dando permiso para existir con la magnanimidad de quien tiene el poder de no concedértelo.
También se ha producido una situación “interesante” en las ocasiones en que hemos contado a la gente que nuestra hija va a llevar mi apellido primero, en lugar del de la madre biológica. A pesar de que si esta hubiera estado con un hombre jamás se hubiera cuestionado el tema, a mi bruja le han llegado a recriminar:
-¿Pero cómo le vas a hacer eso a tu padre?
Otra de las reacciones ante nuestra familia es la de preguntar cosas verdaderamente íntimas. Imaginad, por ejemplo, que una pareja heterosexual anuncia que van a ser padres y la gente les empieza a preguntar que cuándo echaron el polvo por el que ella se quedó embarazada, que si les ha costado muchos intentos, que si han pensado ya en el rol que va a tener cada uno en la educación del bebé, bla bla bla.
Pues he aquí algunas de las preguntas que nos han hecho personas con las que ni siquiera tenemos mucha confianza:
-¿Y tú vas a ser el padre, otra madre, o qué? (a mí).
-¿Y al donante de semen le conocéis, o es anónimo?
-¿Cómo te has quedado embarazada? (a mi bruja).
Imaginad ahora que a la pareja heterosexual que está esperando un bebé le empiezan a contar las cosas malas que pueden ocurrirles a ellos o a su futuro hijo y a juzgar la educación que éste o esta va a recibir. Pues, no me los invento, esto son comentarios que hemos recibido nosotras:
-¡Pobrecito, si es varón, en una casa tan de mujeres!
-¿Y si necesita una figura paterna? Lo pasará muy mal.
-¿No le vais a bautizar? Aunque a vosotras la iglesia no os acepte, a él sí.
-¿Y si se burlan de él en el colegio?
-¿Y si quiere conocer a su padre (incluso cuando repetimos una y mil veces que nosotras no le llamamos padre, sino donante)?
-¿Os disgustaría que saliese heterosexual?
-Vuestra casa tiene que ser una pesadilla con una embarazada y la otra con la regla, ¿no?
Por favor, no os imaginéis a rancios ultraconservadores haciendo este tipo de comentarios y preguntas, muchos de ellos son de izquierdas y de nuestra edad.
Otra de las reacciones más usuales es la de la resignación, como diciendo “podría ser peor”. Hace unos meses, una familiar se me acercó en no sé qué evento y me dijo:
-Oye, enhorabuena, que me enterado de que te has casado.
-Muchas gracias –respondí yo.
-Bueno, -añadió ella encogiéndose de hombros en un gesto de "qué se le va a hacer"- mientras sean cosas alegres, que el mundo está fatal…
Obviamente, no hubiera reaccionado de la misma forma si me hubiese casado con un hombre. Entonces todo habrían sido abrazos, enhorabuenas, cómo os conocisteis y preséntamelo…
Cuando pienso en estas cosas me entra una rabia profunda que casi me corta la respiración y que me impide conciliar el sueño. No puedo ni imaginarme cómo será para otra gente que no tiene un solo apoyo en su entorno, ya ni digamos en otros países donde ni siquiera la ley está de su parte.
Estoy harta. Harta de sentirme a veces sin fuerzas para hablar de mi familia, harta de tener que defender a capa y a espada lo que a otros se les celebra, harta de que la gente piense que tienes que disculparte por irrumpir en su club privado de familias o darles las gracias por aceptarte en él.
Cuando una pareja de lesbianas tiene un hijo, pierde totalmente el control de estar dentro o fuera del armario, pues si ocultase su modo de vida estaría obligando al niño o niña a mentir sobre su familia o a sentirse acomplejado por ella, además de estar negando a la otra madre.
Ayer hablábamos mi bruja y yo de que por nuestra hija siempre iremos con la cabeza alta, orgullosas de quien somos y transmitiéndole a ella ese orgullo. Le daremos dosis extra de amor para que compensen la ignorancia que muchas veces le rodeará y le presentaremos a más madres lesbianas y niños con dos mamás para que sepa que forma parte de una comunidad maravillosa. A quien no nos acepte o tenga problemas con nosotras le expulsaremos de nuestras vidas, ¡ellos se lo pierden! Será una persona muy querida y espero que ello supere con creces la frustración que no hay duda de que sentirá de vez en cuando.
Importa, claro que importa, importan todas las preguntas, todos los comentarios, todos los juicios, todas las miradas, importa todo. ¡Que no somos de piedra! Afortunadamente, las heridas lo único que hacen es fortalecernos y reafirmarnos en lo privilegiadas que somos de estar formando una familia tan asombrosa.

Las siguientes imágenes son una creación de las artistas Deborah Kelly y Tina Fiveash. La traducción, debajo de cada una de ellas:
¡Eh, hetero! Puedes hacerlo con los ojos cerrados. ¡Sin miedo! ¡Sin peligro! ¡Sin preocuparte!
¡Eh, hetero! Cuando dicen familia, ¡se refieren a ti!
¡Eh, hetero! La violencia hacia los heterosexuales es de un 0.05% en los ataques motivados por la sexualidad.
¡Eh, hetero! Ten un bebé sin necesidad de un debate nacional al respecto.
¡Eh, hetero! Privilegios para los socios. Aceptados en todo el mundo.¡Eh, hetero! Cásate porque ¡puedes hacerlo!

15 comentarios:

Anónimo dijo...

Por supuesto que "ellos" se lo pierden, y por supuesto que vuestro hijo va a ser una persona muy afortunada, no tengo ninguna duda de ello.. y por otro lado... que les den a las madres aburridas de la mesa de la comunión! para oir consejos de gente ignorante mejor no oir nada.. un beso! por cierto cuanto queda?
rocio

Hester Prynne dijo...

Hola, Rocío, gracias por tus palabras... sí, que les den, aunque a veces no es fácil adoptar esa actitud pues, como digo en el post, tenemos nuestro corazoncito.
Nuestra hija nacerá a finales de septiembre. Hay un widget en la zona de los enlaces donde puedes verla crecer digitalmente :-)
¡Besos!

marta dijo...

A mí me da mucha rabia que en general los españoles vayamos de modernos y no nos demos cuenta de que todavía estamos estancados en mentalidades y estructuras bien cerradas. Mucha ley y mucha ostia pero en realidad seguimos en las cavernas.
Un abrazo fuerte.

Ave dijo...

Qué gran post y qué buenas las imágenes que lo acompañan. Ya sabes lo que siempre se dice, que cuando nosotros salimos del armario, nuestras familias se meten dentro. Es muy delicado, porque lo mismo que nosotras hemos necesitado nuestro tiempo para asimilarnos, ellos también lo necesitan. Pero eso no es motivo para disculpar actitudes que no se darían si, efectivamente, fuéramos "de la otra manera". Hay que ser pacientes y comprensivas, pero firmes y sin dar jamás ni un paso atrás.

Un beso grande a toda la familia

Hester Prynne dijo...

Me gusta eso que dices, Ave, "pacientes y comprensivas, pero firmes y sin dar jamás ni un paso atrás". Besos fuertes a las dos de las dos y media, je je...
Efectivamente, Marta, la igualdad es de derecho, pero no de hecho. Habrá que seguir luchando.

Butterflied dijo...

Después de leer el post, me queda la sensación de que me encanta cómo lleváis vuestra sexualidad, vuestro matrimonio y vuestro embarazo. Y eso no me puede hacer más que pensar en que me encantará la maravillosa vida que le daréis a vuestro bebé.

Me encanta, me da envidia de la sana y espero poder tener la suerte de vivirlo yo también. Seguro que me acordaré de alguna de vuestras vivencias y las tomaré como buen ejemplo.

Un beso enorme y os deseo mucha mucha salud para que le deis lo mejor a vuestra niña.

Stella.

LesGroNoma dijo...

Sin duda vuestra familia y hogar serán sorprendentemente maravillosos para muchos, haréis reaccionar positivamente a todas esas mentes sin educar. Un abrazo enorme. Y lamentablemente, has descrito muchas de las sensaciones que vivo, leerte me hace sentir que no estamos solas y que juntas podemos cambiar el mundo para todos los que están por venir.

Alson dijo...

Estoy con Ave, la sociedad, en general, necesita mucho más tiempo para poder asimilar algo que no se les permite asimilar por otro lado.
Vivimos un doble rasero, pero somos afortunadas... Sed agradecidas, y llevadlo con AMOR y MUUUUcho HuMor, es la mejor receta porque el orgullo se puede volver en contra.

diley dijo...

El sábado Chelo y yo les dijimos a mis padres y hermano que nos casamos el 8 de abril.. Ya iba preparada!! jajaja me refiero a que en casa conocen a Chelo desde el principio y estoy orgullosa de cómo es tratada en mi familia,pero sabíamos que el tema boda iba a chirriar.. Somos dos mujeres libres e independientes y la boda se celebrará estén o no ellos, pero reconozco que vivir en un pueblo nada tiene que ver con el anonimato de una gran ciudad.. Yo he escuchado muchas veces eso de "la amiguita de Diley..", pero ya solo tengo en cuenta ver la alegría de mi madre y los besos que le manda por teléfono, las veces que nos dice que vayamos a comer.. Ave dice que hay que seguir caminando y tiene razón..nosotras desde el principio nos hemos mostramos y seguimos pensando que hay que normalizar y que debemos hacerlo.. Chelo trabaja en una institución muy conservadora y lo ha dicho.. no ha pasado nada! independientemente de las ideas están las personas que nos quieren.. Debemos tener paciencia ¿te acuerdas cuando éramos pequeñas y subnormal era un insulto? ..yo ya no escucho esa palabra Depende todo de nosotras, de normalizar.. Quizas yo sea un poco provocadora pero nunca he ocultadomi condición y no me ha ido mal.. qien me ha querido ha estado y está y quien no.. (como el marido de mi hermana) pues ha dejado de existir (no hay paso atrás) .. FELICIDADES por tus reflexiones, por movernos las entrañas y por construirte tan sabia.. un quiero inmenso

Anónimo dijo...

Este tipo de cosas que tu cuentas yo las trato de afrontar recordandome que pude haberme casado con quien toda esa gente exigia (un hombre), irme a vivir con el, tener hijos. Tal cual mandaban. Incluso los hay que exigian que considerara entonces a mi esposo como el jefe de mi familia (y mio claro), que me ocupara de elevarle el ego a el a base de rebajarme a mi, que me creyera que una de mis obligaciones inexcusables era vivir preocupadisima por asemejarme a una modelo para satisfacerle a el, que aceptara que de los niños y la casa casi que ya me ocupo solo yo, al tiempo que tambien trabajo porque (no por mi no, sino porque) con un sueldo no nos da, que aceptara un lugar, un aspecto, una forma de vida, unas actitudes, unas expectativas, unos roles, unas discriminaciones, unas opresiones, unas identificaciones, unas relaciones, de esas que prescriben para quienes fuimos clasificadas como mujeres, etcetera.

Pero a mi es que todo eso solo me parecio bien jodido y no me dio la gana hacerles caso. Y por ahi ando: tratando de desenmascararles, de rebelarme, de ir por donde a mi me parece. Oh, normal que no les guste, normal. Si les entiendo y todo. Pobrecitos (los muy jodidos). Pero que ladren, que ladren, que tambien me doy cuenta de que el mundo hacia el que estamos caminando (hacia el que estamos caminando todxs) se parece mas a lo que yo intento vivir que a lo que ellos exigen y quisieran. Sí, el mundo que se esta quedando atras, en el pasado, es el que ellxs defienden.

Mientras podamos vivir a nuestra manera e ir transformando el mundo en la direccion que nos parece...que ladren pues, que ladren...pero aqui seguimos, ocupandonos de salirnos con la nuestra, frente a ellos, y a dia de hoy somos quienes vamos venciendo.

hokke

Hester Prynne dijo...

¡Enhorabuena, diley! No sabía nada, querida. Un rayo de luz en este post tan tristón. Un beso muy fuerte a las dos.
Y a todas las demás, por tomaros el tiempo de dejar estos comentarios que tanto enriquecen mi blog, de todo corazón, GRACIAS.

Núvol dijo...

Ayer estuve en urgencias porque mi pequeño embarazo se escapaba. La ginecóloga y la enfermera fueron muy amables, y más cuando les dije que habá sido tras un tratamiento con inseminación. Pero al preguntarme el origen de la esterilidad les dije con toda la naturalidad, y siendo ellas las que me estaban atendiendo, que no era un problema como tal si no que mi pareja era una mujer.
Y todo cambió...
No me trataron mal, pero dejaron de "darme apoyo", no se si me explico. Me hubiera gustado ser capaz de decirles algo, de pedir una explicación a su cambio de actitud. Pero ¿cómo hacerlo cuando estas tan débil y encima sola? Me confirmaron el aborto sin que pasara nadie.

Almuka dijo...

Acabo de descubrir tu blog a través de una amiga, y quiero darte mi enhorabuena por las palabras tan transparentes que escribes, por la madre tan cariñosa que tienes, por la relación tan maravillosa que mantienes con tu mujer, y sobre todo por el bebé que estais esperando. Soy una mamá de una niña de un año y puedo decirte que la maternidad es una de las experiencias más maravillosas de la vida. Que vuestro bebé nazca en un ambiente de tanto amor es el mejor regalo. Es verdad que vivimos en un país con demasiadas mentes obtusas que van a seguir estando a nuestro alrededor, con sus comentarios retrógrados e hirientes. Pero mi opinión es que no merece la pena malgastar energía con estas personas. Ya tienen ellos bastante desgracia de no saber compartir ni disfrutar de todas las cosas extraordinarias (de todo tipo) que no encajan en su estrechez de miras. Por lo que cuentas, creo que eres una mujer muy afortunada. Y también nosotros somos afortunados de leerte. Ha sido una grata sorpresa encontrar este blog. Espero que vaya todo muy bien en lo que queda de embarazo, en el parto, y en la crianza de vuestra hija.
Almudena.

Almuka dijo...

Núvol, también quería decirte que mi experiencia tampoco ha sido buena con el personal sanitario por su insensibilidad en muchos aspectos. Pienso que para cambiar algo lo mejor es dejar nuestra "queja-sugerencia" por escrito en las reclamaciones para pacientes. Se puede hacer anónimamente si se quiere, y por internet. Una vez hecho, te liberas del malestar y te puedes concentrar mejor en el momento mágico que estás viviendo. Un abrazo y mucha suerte con todo.
Almudena.

Hester Prynne dijo...

Núvol, qué decirte, me has dejado de piedra, leyéndote he llorado de rabia y todo. Te mando un abrazo tan fuerte tan fuerte que espero que te reconforte. Muchos ánimos y, de verdad, para cualquier cosa que necesites, cuenta conmigo.
Almuka, bienvenida a La Letra Escarlata. Muchísimas gracias por tus palabras y felicidades por esa niña de un añito. Espero verte mucho por aquí para que sigas aportando comentarios tan interesantes.
¡Besos a todas!