lunes, 5 de marzo de 2012

Perfilando la revolución

Las ideas más transformadoras me han llegado siempre a través de los libros (bell hooks).

La literatura, como siempre, erigiéndose en salvadora. La gente con la mirada saltando sobre la noticia infame, sobre el ladrón de turno, sobre la nube gris que reemplaza al cielo. Pero qué mundo es éste tan horrible, dicen llevándose las manos a la cabeza, pero cómo es posible tanta maldad, en qué momento cambiamos la justicia por un smartphone y una hipoteca en la playa... Bueno, qué más da, el caso es que esto es lo que es, hubiera sido más cool que el apocalipsis se pareciera a una novela de Stephen King, más justificable si se tratase de los zombies de The Walking Dead, pero no, los verdaderos monstruos llevan traje de chaqueta y están dotados de una verborrea convincente y vacía. Quienes están estropeándolo todo dicen y no hacen, callan haciendo mucho ruido, se ríen del resto cuando están entre ellos y se parecen mucho a ti pero con más tarjetas de crédito.

Pero la literatura, como siempre, erigiéndose en salvadora. No huyo, no me escondo, no niego la realidad. No vivo atrincherada en los libros, sino que estos me dan fuerza. No, la palabra adecuada es esperanza. Cuando todo es feo, el horizonte es gris-tubo de escape y aparece aún otro villano más en escena, siempre me queda la noción de que hay gente desgranando mentes en su teclado, inventando mundos, haciendo, en definitiva, arte.
No solo eso. También hay personas de todas las edades, de todos los géneros, de todos los colores, que en estos momentos están leyendo. Y mientras una persona lee no está haciendo daño a nadie, no está poniéndose en peligro, no está afeando aún más nuestro pobre planeta. Todo lo contrario.

A mis sobrinos y sobrinas siempre les he dicho: tienes que leer, porque si no lees, acabarán pensando por ti. No entienden a qué me refiero y yo les explico que si no leen no descubrirán que hay muchos modos de ver la vida y de explicarse el mundo, muchos modos de proceder y muchas opciones. Quien no lee tendrá una perspectiva con menos dimensiones, habrá gran cantidad de cosas que no se plantee porque directamente no sepa que existen.

Apoya la libertad de pensamiento, de expresión, de ideas... ¡la libertad para leer!
La literatura sí puede cambiar el mundo. Es una epifanía que he tenido recientemente, no porque no lo supiera antes, sino porque de pronto he empezado a armar en mi cabeza una revolución que pasa por propagar a diestro y siniestro el amor por la lectura. Si hay algo que proporciona leer es empatía. Con sinceridad, ¿no es precisamente eso de lo que andan escasos aquellos que nos han llevado a esta crisis económica y, sobre todo, moral?
Iré perfilando mi revolución y reclutando a quienes queráis uniros.

8 comentarios:

Verónica dijo...

Si nos quitan la libertad de expresion y de pensamiento, que nos queda para diferenciarnos de las maquinas????

besos

Anónimo dijo...

Qué bien escribes!

Pero yo, que me encanta leer desde cría, no comparto esa exaltación de la lectura por la lectura. Hay textos que aportan, otros muchos son una pérdida de tiempo. Además, leer un cuento es más enriquecedor que escucharlo o verlo representado? Leer un ensayo es preferible a asistir a las clases y sentarse a conversar y debatir con quién lo escribió? Un libro de historia es más instructivo que un documental? Debemos alentar la lectura en quienes se encierran a leer durante las 24 horas del día porque tienen miedo a vivir? Acaso una persona de acción que vive intensamente, con los ojos y los oídos bien abiertos, no puede en ninguno de los casos y de las maneras aportarnos más que un ratón de biblioteca? Su vida no puede serle más plena que al ratón de biblioteca la suya? Su compromiso con la comunidad o con determinados valores no puede ser mayor?...

Que igual se me pierde algo. Por qué leer debería ser una actividad tan necesaria, básica, insustituible paser halagues ser humano?

Laura

Anónimo dijo...

Para cualquier ser humano quería decir.

Hester Prynne dijo...

Hola, Laura.
¡Gracias por el piropo!
Creo que leer se puede combinar con lo demás que mencionas (teatro, clases, documentales...). No es cuestión de elegir. Pero sí que creo que leer es insustituible porque te hace utilizar el cerebro de un modo distinto a cuando ejercemos de espectadoras (hay muchos estudios que lo demuestran) y te aporta vocabulario, ortografía, mejora tu forma de redactar... todos esos elementos son muy útiles para una persona de acción, pues puede utilizarlos de diversas maneras.
Mi entrada creo que también sugiere que leer es una parte de vivir, en ningún momento alabo a quienes se encierran a leer todo el día y no se enfrentan a la vida.

frantic dijo...

Supongo que para los gustos están los colores pero yo, que soy lectora irredenta desde los cuatro años, no me imagino una vida sin libros y puedo asegurar que la pasión por la lectura no es incompatible con una vida plena y llena de acción.

¿Qué te voy a decir a ti, Hester? :)

Anónimo dijo...

Umh...insisto en el tema porque últimamente venía pensando que la lectura está sobrevalorada y al leerte nuevamente me pregunté de dónde procederá esa creencia de que algo sería mejor ( qué?) si todo ser humano dedicara parte de su limitado tiempo a leer, lo que sea y como sea, simplemente a leer. Así que estoy empleando tu espacio para adentrarme en la cuestión y clarificar mi malestar ante las exaltaciones de la lectura.

Yo por ejemplo de jovencita leía ficción como un modo de evadirme a mundos que encontraba más emocionantes y seguros que la realidad. A día de hoy, sin embargo, me intrigan algunos aspectos de la realidad y acudo a los libros buscando información. Ahora prefiero ensayos sobre algunos muy concretos temas, libros de política, de sociología, feministas, que informan y especulan sobre esos aspectos de la realidad que me intrigan. Y ahora que acudo a los libros buscando información y respuestas sobre algunos aspectos de la realidad la literatura de ficción no me llama. Ahí no encuentro lo que me motiva a leer. Y, sin embargo, ahora me entusiasma el cine como un modo de sumergirme en mundos de fantasía que en apenas una hora me provocan infinitas sensaciones. Es el cine como evasión y búsqueda de sensaciones, en la línea de lo que de jovencita buscaba en los libros.

Podría extenderme y profundizar mucho más en mi relación con la lectura a lo largo de mi vida pero creo que es suficiente para introducir mi opinión.

Una que siempre ha leído pero no siempre desde un mismo lugar, con iguales motivaciones, actitudes, intereses, ni siempre el mismo tipo de textos se pregunta: leer qué? Leer cómo? Porque hay chavales que se pasan el día leyendo en Facebook, SMS,...Y hay quien lee muchas novelas románticas y quien lee muchos periódicos y quien lee muchas revistas de medicina y quien lee autoayuda y quien lee para evadirse y quien busca respuestas para mejorar un día a día que le atormenta y quien lee porque quiere ser un médico prestigioso y quien lee porque quiere estar informado sobre algunas cuestiones con objeto de enriquecerse en la bolsa...

Y hay quienes buscan lo mismo por otros medios (se informan asistiendo a clases y escuchando al profesor aprenden sobre la vida observando alrededor, disfrutan pensando al jugar al ajedrez)

Y hay quienes tienen otros intereses, inquietudes, motivaciones. Por ejemplo, desarrollar su don para la danza y disfrutar de la gente a la que quieren. Y tratan de satisfacerlas no leyendo sino que dedicando muchísimas horas a bailar y el resto del tiempo conversando y estando con su gente.

Hay algo en mi y/o en mi vida, en tanto que persona que ha dedicado y dedica muchísimas horas a leer, que sería por algún motivo deseable en todos y cada uno de los seres humanos? Puedo ir identificando lo que me ha aportado la lectura a mi y valorarlo en mi, pero no concluyo que ojalá lo hubiera en todo ser humano. Al contrario, encuentro enriquecedor que existan personas con otras aptitudes, motivaciones, trayectorias...

Y es que hay personas que no leen que son fascinantes, admirables, dotadas de talentos y aptitudes que han desarrollado por otras vías. Y personas que leen que a mi no me interesan en lo más mínimo. Y hay personas como tú a las que se os siente leídas y en las que se intuye que su belleza y grandeza se desarrolla en esas lecturas. Pero no, no me sucede que cada vez que una persona me parece sabia sea una persona que lee. Hay lectores que no son sabios. Y hay gente que no lee que te da mil vueltas.

De dónde procederá esa exaltación bastante extendida de la lectura? Leer qué? Leer cómo? Leer quién? Leer si se pretende qué?

Gracias por tu reflexión y espacio que me ha posibilitado detenerme a reflexionar sobre esta cuestión que me intriga.

Laura

Laura

Hester Prynne dijo...

Laura, solo decirte que ojalá hubiera esa exaltación a la lectura de la que hablas, pero creo que es todo lo contrario, en el mundo actual siempre queda en el último lugar en todas partes.
Respecto a las actividades de las que hablas, vuelvo a decirte que no las veo incompatibles. A mí no me parece que todo el mundo que lee merezca la pena, pero aún no he encontrado una sola persona que no lea que me resulte apasionante a nivel intelectual o a nivel activista.
Válida, claro, querida, muchas, pero revolucionaria conscientemente, pocas o ninguna.
No es cuestión de elitismo intelectual (lo detesto), es cuestión de tener más perspectivas, más vocabulario (que define la estructura mental)...
No, todos los lectores no son sabios. No trato de generalizar en mi blog, espero que no sea eso lo que parece.
Simplemente, en esto no estamos de acuerdo.
Pero ya te digo, ¡ojalá se exaltase como tú dices la lectura! En esta sociedad me parece que es todo lo contrario.

Ausencia de guerra dijo...

Feliciades por este post. Me encanta tu propuesta y la comparto. Es una alegría y un alivio constatar que existen personas que piensan de este modo. Se te echaba mucho de menos. Qué bien que hayas regresado!