miércoles, 27 de enero de 2010

HAZLO YA

Lo contrario de valentía no es cobardía, sino conformismo (Robert Anthony)

En mis años mozos, antes de convertirme en una vieja gloria lesbiana, tal y como nos describe mi amiga Esther a las que ya somos treintañeras emparejadas que hace tiempo que dejamos de beber garrafón al son de Mónica Naranjo, salía a menudo por Chueca y nunca dejaba de sorprenderme y deprimirme a partes iguales la insistencia en bautizar los bares de ambiente femenino con nombres que sugerían secreto, silencio y prohibición: Sutileza, Escape, Truco… Algunos de estos lugares continúan recibiendo a las hordas de jovencitas, estas mucho más multiculturales y altivas de lo que éramos nosotras, afortunadamente. Pero es que en mis tiempos –vale, vale, ya sé que parezco un abuelete, hoy me ha dado por ahí- nuestros derechos no estaban reconocidos por la ley, la homofobia era muchísimo más intensa y ni siquiera Ellen había salido del armario en su serie aún. Hoy en día y en el contexto en el que vives, de verdad que no me explico cómo puedes seguir en el armario, querida lectora-que-estás-leyendo-esto-y-nadie-sabe-que-te-gustan-más-las-tías-que-a-un-crío-un-chupachus.
Ni que decir tiene que la idea de salir del armario como algo positivo es claramente occidental, pues en otros lugares las lesbianas han de cuidarse de cosas tan terribles como los crímenes de honor o los matrimonios forzosos. Pero tú, querida lectora-que-cierras-veloz-la-ventana-del-navegador-cuando-entra-alguien-a-tu-habitación, tú qué demonios haces entre las perchas de la ropa.
Te lo he dicho un montón de veces en mi blog, con muchísimas entradas sobre este tema de secretos y mentiras pero tú, erre que erre diciendo que sí, que George Clooney está buenísimo a esa compañera de trabajo que te tiende la Cosmopolitan con los ojos brillantes. Y en casa ni Urgencias ni Sexo en Nueva York ni nada de eso, tu ordenador zumba agotado mientras descarga sin parar capítulos de Xena y The L Word. Amiga, cómo estás desperdiciando tu vida.
Querida lectora-que-se-masturba-pensando-en-Jodie-Foster, quedarte en el armario te está haciendo un daño terrible, psicológicamente hablando.
Además, en un acto de prejuicio muy grande hacia las personas cercanas a ti, les presupones homófobas o, si sabes a ciencia cierta que lo son, es probable que estés exagerando las reacciones que crees que van a tener. La mayoría de la gente, a pesar de lo que pueda pensar en un principio, suele acomodarse a la realidad que le rodea y aprender a aceptar lo que nunca se había planteado (y si no lo hace, ¿para qué quieres que esté en tu vida?).
A lo mejor no les dices a tus propios hijos que eres lesbiana por miedo a que sufran bullying en el colegio o, si son más mayores, por miedo a su rechazo. Enhorabuena, querida lectora-que-chatea-bajo-nickname-cuando-todos-duermen, enhorabuena por criar a otra generación de homófobos en potencia cuando podrías haber demostrado al mundo que no hay nada por lo que avergonzarse. Cuando descubran tu secreto –da por descontado que tarde o temprano lo harán- pensarán que si lo has ocultado es porque es algo malo. Felicidades, de verdad.
Si tienes pareja, amiga, has de saber que estás haciéndole a esa mujer a la que se supone que amas un daño irreparable al negarle participar en una parte de tu vida y al negar su existencia ante cierta gente. Llegará el momento, si no ha llegado ya, en que tendrá lugar una situación que te pondrá entre la espada y la pared, ya sea una invitación a una celebración a la que puedes llevar pareja o una estancia en el hospital en la que tu pareja no podrá ir a visitarte porque está tu familia. ¿Qué harás entonces?
Sal del armario, por todas las diosas, sal ya, estás tardando tanto… la vida es corta, esos muebles están llenos de telarañas y tú, la verdad sea dicha, no tienes ninguna excusa para permanecer ahí.

¡Pero si aquí estamos fenomenal!

33 comentarios:

Mercedes dijo...

AMÉN... Aunque soy atea :)

Anónimo dijo...

no es tan fácil hester...

y creo que la presión y el hacer sentir a la gente poco valiente no es la manera de afrontar algo que a muchos les duele, les perturba y les cuesta la vida...

¿quién somos para juzgar a los demás?
yo desde luego me siento NADIE
y creo que está myy bien decirle a lagente oye puedes salir que te vamos a ayudar, tranquila no va a pasar nada, animo... pero discrepo TOTALMENTE del discurso de DEJA DE SER COBARDE...

coño... que hay miles de vidas infinitamente distintas a las nuestras, aqui en este mismo país...

me parece que a tu discurso le falta empatia...

y por cierto yo si estoy fuera del armario.. fuera dentro o donde me de la gana...

elena

Hester Prynne dijo...

Entiendo lo que dices, elena, y lo siento si te parezco falta de empatía, expreso lo que pienso e intento azuzar las vidas dormidas, pero obviamente he perdido en muchas ocasiones lectoras por eso. Un saludo.

Hester Prynne dijo...

En cuanto a que no es tan facil, que se me olvidaba contestarte a esta parte, decirte que lo sé perfectamente, que he sido educada en una familia conservadora y la secundaria la he estudiado a un colegio tremendamente fascista de esos que hay para familiares de militares. He tenido problemas al salir del armario en mis trabajos, he perdido a gente cercana por el camino y he vivido mucha discriminación. Como todas las que hemos salido del armario, vamos. Así que lo de que no es tan fácil, es obvio, si no, no habría necesidad de escribir este post, ¿no crees? Pero merece la pena vivir la vida con dignidad, vaya si merece la pena.

güertana dijo...

pues yo estoy contigo Hester, sólo tenemos una vida y vivir una mentira en este país a estas alturas me parece cobardía.

Anónimo dijo...

Te voy a poner un monumento al lado del ozito de la puerta del sol. Ea!
-tak-

Ave dijo...

Pues sí, Hester, pues sí.
Besos enormes.

dintel dijo...

Oído cocina!

farala dijo...

estoy totalmente de acuerdo contigo en que es cobardía, y cuando no, peor aún vaguería, falta de ganas de creer en la gente nos rodea y que en su mayoria no son homófobos. No hay disculpas para estar en el armario en este país en esta época. La política del "laissez faire" es sólo una excusa de cobardes que contribuyen, elena, con su "donde me de la gana" a que otra gente, en otros países SI que se juegue la vida. en el fondo, su delito, de omisión es causante de mucho dolor y violencia.

Alson dijo...

Esto... a pesar de ser "legales" sobre el papel, seguimos siendo ilegales en las aceras. No me gustan los "ocultismos", pero no creo en las banderas. (ni siquiera la multicolor). Eso sí, la libertad es tan personal como subjetiva. La coherencia es más fiable.

Lore dijo...

El problema es que la gente que está en el armario no sólo se hace daño a sí mismo, sino que también le hace daño a la sociedad.

Si no hubiera ningún armario, habría infinitamente menos homofobia, ya que todo el mundo conocería de (muy) cerca a personas homosexuales.

Anastàsia dijo...

Yo , como hetero , pienso que os haceis un favor a vosotras mismas al salir del armario y tambien haceis un favor a los heteros .Porque si no tomais vosotras la iniciativa , no puede haber normalidad ni visibilidad posible . Hester lo ha dicho muy bien : "Es una acto de prejuicio a las personals que siempre se presuponen homófobas" . No creo que haya nada de malo en una "sorpresa" inicial. Eso es todo . Al principio sorprenderá pero después todo será normal y TODOS respiraremos tranquilos . POr decir esto me han llamado alguna vez homófoba, pero creo que si los gays y lesbianas no se aceptan a ellos mismos , raramente , les podrá aceptar la sociedad predominantemente hetero en la que vivimos.

Caracol dijo...

Yo estoy de acuerdo con Hester:
salir del clóset es tanto un deber para con una como con la sociedad. Y ojo que no estoy diciendo comunidad LGTB, sino sociedad, es decir, amigos, padres, madres, hijos, abuelos, tíos, vecinos,empleados, empleadores y hasta enemigos. La visibilidad cotidiana es lo único que va a darnos el espacio que merecemos como ciudadanos. Y no sólo eso. La visibilidad va a educar a las generaciones que vienen, además de hacer más fácil la vida de las lesbianas que siguen. Piénsenlo ¿les hubiera gustado que su madre pensara: "Ah, mi hija es lesbiana como la vecina y su esposa, mi hija es lesbiana como la Senadora, mi hija es lesbiana como su tía. Entonces no hay nada de qué preocuparse"? Claro que les gustaría. A mí me hubiera gustado más eso que el vaso de vidrio en la cabeza que mi madre me largó. Y aun así, salí del clóset. Aunque no viva en un país tan abierto como España, me siento feliz en mi México de poder caminar con mi novia de la mano, de llevarla a las fiestas familiares y de presentarla con mi abuela. Me siento feliz de amar a una mujer y de que mis padres la quieran también. Sobre todo, me siento feliz de que los más jóvenes de mi familia vean que todo cariño es posible. La libertad personal no es parapeto para esto. No hay excusa frente a los deberes. Y menos para los deberes que impone el amor.

Juli Gan dijo...

Jaaaa,ja,ja,ja. Joder, Hester. Eres muy buena. Consigues que me salgan las carcajadas (mis vecinos los gitanos tienen que flipar, jaaaaa, paaya) y que además hacerme pensar. Yo no es que sea diferente a l@s demás, pero es que cuando me enamoré de una mujer ni sabía qué era un armario. (Y te estoy hablando de hace cinco años). No me ha dado tiempo ni a pensar que soy yo y cuales son mis circunstancias. No sé si soy lesbiana (el cuerpo esnudo de mi novia me vuelve loca de deseo), bisexual(me sigue gustando mirar paquetes), hetero con dudas....Me cago en el puto judeocristianismo que nos hace clasificarlo y definirlo todo.

Anónimo dijo...

Hay Hester, cuanta razón tienes cuanta...

Hokke dijo...

Pese a que se esta extendiendo este discurso que asegura que salir del armario hoy en día es sencillisimo y que si la gran mayoria de las lesbianas permanecen dentro o medio dentro es unica y exclusivamente por culpa suya, lo cierto es que salir del armario no es facil:

- es necesario vencer el mucho miedo que la sociedad nos ha inculcado y que desde luego no se pasa por mucho que una razone "pero hoy ya no matan a las lesbianas!".

- es necesario tolerar una gran incertidumbre angustiosa respecto a practicamente la totalidad de la propia vida: ¿que pasara?, ¿me rechazara todo el mundo?, ¿me insultaran?, ¿me echaran de la familia?, ¿de mis grupo de amigos?, ¿del trabajo?

- una no cuenta con el apoyo y aceptacion de su entorno, luego, su seguridad y fortaleza andara un tanto por los suelos

- es muy probable que una haya observado en su familia, amigos, compañeros de trabajo, comentarios y actitudes que le hagan esperar algo no muy bueno

- es probable que SI que se vayan a vivir experiencias dolorosas: alguien que queremos se aleja (y no, no deja de doler aunque una se diga "si se aleja es que no merecia la pena!"), los padres lloran, te culpabilizan, etcetera, durante meses, y mientras ahi andas manejandote en el drama como buenamente puedes no sabes si algún dia llegaran a aceptarlo, o no, o te tendras que decir aquello de "alla ellos: ellos pierden a una hija!" (y tu a unos padres), quizas repercuta negativamente en tu carrera profesional, alguien se enfada porque siente que le has engañado durante toda la vida, te enteras de que hay gente que se rie de que seas bollera a tus espaldas o a tu cara, etcetera.

Pasada la epoca jodida (no todas vivimos una epoca jodida, pero si muchas) es posible que una reacomode sus amistades, la familia acabe aceptandote, te replantees tu carrera profesional, desarrolles recursos para enfrentar a la gente puñetera, la incertidumbre se acabe (bueno o malo ya paso y ya lo enfrentaste), el miedo se atenue, etcetera. Entonces es probable que digas: "merecio la pena!".

Pero llegar hasta ahi no fue facil. Y no por culpa de una sino de la lesbofobia social asi que no culpemos tambien nosotras a las lesbianas que aun siguen en el armario. Se trata de reforzarnos las unas a las otras para estar en condiciones de enfrentar y vencer los obstaculos, no de negar que existen obstaculos y machacarnos entonces por no ir mas rapido, porque es tu culpa, porque lo cierto es que hoy en dia es sencillisimo.

Ico dijo...

Aunque estoy hace mucho fuera del armario no paro de crecer y es que se me hace pequeño estar fuera del armario.. todo el mundo sabe que me casé con una mujer, que vivo con ella que debo ser lesbiana por lo tanto pero yo no lo tengo tan claro.. soy más que eso, me gustan los hombres también, debo salir fuera del armario del lesbianismo porque soy bisexual...?? no sé porqué debemos clasificarlo todo.. creo que políticamente y para facilitarlo sería mejor que nadie se preguntase con quien se acuesta quien...que sólo importara la persona.. yo, como muchas sufrí hace tiempo en la salida pero ¿ me entenderán mis amigas lesbianas cuando les diga que estoy en el armario hetero? qué complicado es todo.. cuánto lo complicamos..

Hester Prynne dijo...

Bueno, Hokke, si tú prefieres vivirlo así, eres libre para hacerlo, yo prefiero estar muerta a no ser quien soy y nadie tiene derecho a discriminarme, de hecho, bastante toleramos ya a la gente. No obstante, que quede claro que aquí nadie está diciendo que sea sencillísimo, ¿eh? Que si fuera fácil, repito, este post no sería necesario.

Hokke dijo...

Hester, yo salí del armario hace años y tambien me alegro.

¿Por qué reproducir discursos que culpabilizan a las lesbianas en el armario en vez de animarles a salir de ahí reconociendo que sí que entendemos su miedo, que lo hemos experimentado, que sabemos lo que es la terrible incertidumbre de no saber lo que pasará, que a día de hoy tambien lo experimentamos a veces, miedo o verguenza o un no sé qué, que también sabemos lo que es no confiar en una misma, o pensar que no seremos capaces, que es cierto que hay personas que no llevan bien que seamos lesbianas, que duele, a veces mucho, otras es un picorcillo de nada, que es muy injusto perder oportunidades laborales por ser lesbiana pero que puede suceder, que a nosotras nos ha acabado compensando salir del armario, que es posible que algunas personas reaccionen de modos que duelen o resultan puñeteros, que ella sabrá como es su entorno, que ella sabra si se siente fuerte, si cuenta con apoyos, que lo unico que podemos ofrecerle es nuestra experiencia y que en nuestro caso ha merecido mucho la pena, que ademas que ella se atreva ayudara a otras lesbianas, que venga, que se lance, porque se merece intentar una vida mejor, etcetera?

Hester Prynne dijo...

Porque esto es La Letra Escarlata, Hokke, y no un libro de Jorge Bucay. La gente que entra aquí ya sabe con lo que se va a encontrar.
Un saludo.

Ave dijo...

Yo el único sentimiento de culpa que conozco es el han querido provocarme muchas de las muchas lesbianas armarizadas con las que me eh encontrado y que me han echado en cara en más de una ocasión mi visibilidad. "No seas así", "No hay que ir con la bandera por delante", "No hace falta que todos lo sepan", "Yo no soy como tú" o "Mi vida es como es y si quieres lo aceptas y si no, no". Y eso también duele, sobre todo cuando es tu pareja la que te dice todas esas cosas.

Y sí, claro que se pierde siendo visible, pero es mucho más lo que se gana. Tampoco sé si Hester está "culpabilizando a las lesbianas", pero yo también estoy cansada de que la peña esté todo el rato intentando escurrir el bulto. ¿O es que las vivimos con normalidad y sin escondernos no trabajamos y no hemos tenido y seguimos teniendo que enfrentarnos a la homofobia social?

El resentimiento que genera este tema es penoso, porque parece que hay que aceptar que la cobardía (porque es cobardía) tiene el mismo valor que la honestidad. Y por ahí sí que no.

Anónimo dijo...

¡viva el fundamentalismo lésbico¡¡

Lena de mar dijo...

Hester, lo has contado de una manera clara y rotunda!! te felicito!!

Yo no estoy armarizada en ningún ámbito y me siento totalmente plena. Afortunadamente mi pareja tampoco está armarizada y podemos llevar una vida en libertad.

Ojalá todas las mujeres lesbianas se quieran suficiente a ellas mismas como para reivindicar su derecho a ser ellas mismas en todo momento, en todo lugar y ante cualquier circunstancia.

Abracitos salinos

Lena de mar dijo...

parafraseándote a ti:

"con la cabeza alta y el corazón libre"

así vivo.

Hokke dijo...

Je Hester, vale…

No es un libro de Jorge Bucay pero tu perspectiva es muy propia de los tiempos que corren: el individuo es el pleno y absoluto responsable de todo lo que vive y le sucede, si sus circunstancias son desgraciadas pues que se ponga las pilas!, ¿acaso no habemos otros que vivimos mejor?, ¿acaso no es nuestro propio y exclusivo merito, esfuerzo y valor? (unas palmaditas en la espalda para los privilegiados y/o afortunados…digo esforzados y valientes…del mundo), los desgraciados…culpa suya!. Y no, no, no miremos el contexto social. No.

En resumen: análisis despolitizados de la realidad. Viene muy bien para no cuestionarse la realidad social y cargar sobre los puteados toda responsabilidad por sus desgracias. Y, ale, entonces les machacamos: por tu culpa la gente pensará que ser lesbiana es algo malo, por tu culpa tu pareja no podrá visitarte si te hospitalizan, por tu culpa que serás desgraciada, por tu culpa que te relacionas raro con los demás dado que tú tienes prejuicios grandes en relación a ellos, etcétera. Ale, todo culpa de la lesbiana en el armario!

En esa línea, tu afirmas por ejemplo: “Hoy en día y en el contexto en el que vives, de verdad que no me explico cómo puedes seguir en el armario”…no te lo explicas porque has borrado de un plumazo la única variable que explica por qué una mayoría de lesbianas permanecen armarizadas en al menos algunos ambitos de sus vidas y sin embargo ningún hetero lo está: la lesbofobia social.

No la tienes en cuenta ahí fuera(tú dices que en otros lugares las lesbianas han de cuidarse de cosas terribles, aquí y hoy no la identificas en ningún lado, al revés, lo único que tal y como te expresas parece suceder es que las lesbianas tienen prejuicios muy grandes) y tampoco la identificas en las propias lesbianas, esto es, en los efectos que esa lesbofobia social tiene sobre las lesbianas que han nacido, crecido y viven en contextos lesbófobos (esto es, el miedo a veces irracional, las inseguridades, la falta de autoestima, el aislamiento emocional, etcétera).

Bruge dijo...

A Hokke,
creo que antes de decir que la letra escarlata no es conciente de la lesbofobia (según tus palabras:"borrado de un plumazo) solo me caben dos opciones: o bien es que simplemente te gusta polemizar o bien es que no tienes ni idea de la trayectoria de la letra escarlata desde que allá por el 2004 ya estaba denunciando las injusticias de la homofobia y mucho más particularmente la de la lesbofobia, además de otras muchas causas p.e. maltrato animal, iglesia, republicanismos, educación, politica, racismo...vamos todos unos analisis “despolitizados de la realidad” sin tener en cuenta el “contexto social” ¡pero si es justamente en eso en lo que se basa este post!
Te podría poner infinidad de enlaces a todos esos post que te indico, pero creo que paso, el que no se informa es porque no quiere.
En fin, que lo que ha hecho Hester, en mi opinión es intentar es un revulsivo de las conciencias, y me parece que tu defensa del armario tiene que ver más bien con otras cosas, me refiero a una posible tercera explicación a tu reacción.... el que se pica, ajos come, verdad?

Ave dijo...

Hokke: conociendo a Hester, me cuesta muchísimo imaginar que con este texto haya querido decir lo que tú le atribuyes. Mucho menos doy por válida tu crítica a Hester como una persona carente de empatía porque si algo le sobra es precisamente eso (eso, y corazón). Decir que Hester no tiene en cuenta la lesbofobia social es directamente falso; lo que ocurre es que, una vez denunciada toda la lesbofobia social que nos rodea (y que Hester ha denunciado por activa y por pasiva) pues resulta que seguimos encontrándonos con la misma realidad: que mujeres que son víctimas de la MISMA lesbofobia social optan por dos salidas completamente distintas. Las hay que prefieren combatir la lesbofobia social desde la visibilidad, la honestidad y la franqueza consigo mismas y con los demás, y las hay que prefieren esconderse en un búnker con la esperanza de que algún día, como por arte de magia, las cosas cambien.

Y esto es lo que hay.

Ave dijo...

Y sigo pensando que aquellas mujeres que no salen del armario con sus familias están despreciando y menospreciando a sus seres más queridos. Presuponer que las personas que tienes cerca no te van a querer porque son homófobas tiene muy poco de amor y de respeto por esas personas cuya reacción va a ser, probablemente, positiva en una inmensa mayoría de los casos. Incluso en entornos tan conservadores como el que la propia Hester describe como propios.

Hester Prynne dijo...

Muchísimas gracias por las cosas tan bonitas que decís de mí, Bruge y Ave... Se me ha saltao la lagrimita.

Ave dijo...

Tú ya sabes que lo mismo que te aplaudo, si no estoy de acuerdo con algo te digo "Hester, pues yo no estoy de acuerdo". Y yastá. Pero una cosa es lo que se pueda pensar puntualmente y otra cosa es decir que te falta empatía o atribuirte posturas personales o incluso de carácter que a mí me consta que son falsas. Hay una línea muy delgada, aunque parezca que no, pero la hay.

Un beso gordo

Hokke dijo...

Bruger y Ave,

suelo leer a Hester, me gusta leerle, la idea que tengo de ella es la de una persona comprometida y humana. Sus textos me suelen parecer profundos, críticos, interesantes, inteligentes, comprometidos. Pero es que yo no he hablado ni sobre Hester como persona ni sobre el conjunto de sus textos sino que me he limitado a criticar esta entrada, sólo esta entrada y sólo las ideas que en ella expresa. A mi parecer, las ideas pueden debatirse, las posturas pueden debatirse. Y es bueno que se haga. Pero a veces parece que las reglas del mundo del blog son las reglas de la susceptibilidad extrema: leeme, aplaudame, dime que cuanta razon tengo, que que inteligente soy y prohibidisimo expresar discrepancias, plantear debates, criticar posturas.

Pues bien, en relacion al tema que planteo Hester, yo no comparto el discurso que ella reproduce y que es el que viene extendiéndose últimamente. Ya lo he dicho: es un discurso que ignora la lesbofobia social y que entonces culpabiliza a las lesbianas. Otras veces le he leído, en relación a este tema, entradas semejantes y siempre me sorprenden en ella.

A mi me parece obvio que el problema no son las lesbianas en el armario sino la lesbofobia social. Y en relación a las lesbianas en el armario me parece más claro agua que si una lesbiana está en el armario es por un lado porque salir del armario es, por lo general, un proceso jodido y hace falta echarle valor para atreverse y luego aguante para encajar lo puñetero que pueda ir sucediendo y, por otro, porque es que es probable que la tía padezca los efectos de haber nacido y de vivir en un entorno lesbófobo, esto es, falta de autoestima, inseguridades, miedos excesivos, aislamiento emocional, falta de confianza en su capacidad para afrontar lo que pueda suponerle salir del armario, desconfianza, etcétera.

Así, si en esta sociedad salir del armario sigue requiriendo valor y fortaleza a causa de la lesbofobia pues el valor y la fortaleza (la sensación de valía, de capacidad, de confianza en una misma y en quienes rodean, el sentirse apoyada, acogida, el contar con algún contexto seguro que ofrezca refugio, acogimiento) es precisamente lo que la lesbofobia arrebata a las lesbianas. Luego, culpabilizarlas encima porque están en el armario, porque si son desgraciadas es culpa suya, porque si sigue habiendo lesbofobia es culpa suya- ¿acaso no las habemos que hemos salido del armario?- eso es seguir echándoles piedras.

Y desde luego que a mí como lesbiana me interesa que identifiquemos como enemigo al verdadero enemigo: la lesbofobia social. Y no que encima de padecerla nos apuntemos a este estrategia perversa de “¿lesbofobia social? ¿¿Dónde?? Pero si hoy y aquí apenas si hay lesbofobia!, ¿acaso no ves que no matan a nadie por lesbiana?...¿Qué la gran mayoría de lesbianas continúan medio armarizadas? Ah, ooooh, eso no significa que la lesbofobia social continúe actuando y que sea realmente efectiva!, eso sólo significa que la gran mayoría de lesbianas son una panda de cobardes, de conformistas, de prejuiciosas que no se dan cuenta de las bondades de quienes les rodean, de tontas avergonzadas de si mismas! Y que la lesbofobia social que pueda existir es su culpa! Culpa de su cobardía, de su conformismo, de sus incomprensibles prejuicios y desconfianza hacia los heteros, de su incomprensible y muy condenable verguenza! Culpa de las lesbianas en el armario!, culpabilicemos y machaquemos a las lesbianas que se encuentren más machacadas!"

Se trataba de empoderar a las personas que han sido machacadas, no de culpabilizarlas porque estan machacadas.

Hester Prynne dijo...

Llega un momento en que el debate deja de ser enriquecedor. Todo el mundo ha dado su punto de vista, lo ha cambiado o mantenido igual según las contribuciones de las demás participantes, y lo único que resta es afán por decir la última palabra.
Hokke, creo que ha quedado muy claro lo que opinas. Te agradezco el tiempo que le has dedicado y que conste que no te estoy diciendo "que te calles", simplemente que ha quedado claro. ¿Qué le vamos a hacer? No te gusta cómo pienso en este tema, es natural, no somos "borregas" que pensamos lo mismo en todo. Habrá mujeres armarizadas que agradezcan mucho tu punto de vista y tu compasión.
Con respecto a la susceptibilidad esa de la que hablas como regla de los blogs, no sé qué ocurrira como norma general, pero te aseguro que si yo tengo abiertos los comentarios de un post es para que la gente diga lo que piensa (siempre que contribuya a enriquecer el tema, aunque no comulgue con mi punto de vista, y siempre que no me ataque personalmente, en cuyo caso, dependiendo de lo ridículo o agresivo que sea, lo borro o no lo borro) y me ha parecido muy bien que tú hayas utilizado este espacio.
Sí que es cierto que a veces daba la impresión de que criticabas mi persona, y por eso Ave y Bruge (una mi amiga y otra mi mujer, ambas como es obvio me conocen en persona) han escrito en mi defensa, supongo, porque saben cómo soy en realidad (en lo bueno y en lo malo, que de ambas cosas hay mucho) y la gente que no me conoce solo lee a la Hester militante y activista, se hacen una idea de quién soy y esa idea es bastante imperfecta.
Un saludo.

Ave dijo...

Hokke: la lesbofobia social por sí misma no sirve para explicar el comportamiento de muchas mujeres que conscientemente prefieren quedarse en el armario (y meterte a ti dentro de paso, si pueden). A igualdad de condiciones, nos encontramos con que hay mujeres que optan por salir del armario y otras que optan por quedarse dentro. ¿De verdad TODO es achacable a las circunstancias externas? No.