
martes, 18 de noviembre de 2008
La escritora coqueta

sábado, 8 de noviembre de 2008
Cocina: TARTA DE PACANA

Humanos... la verdad, Bill, no sé qué ves en ellos (True Blood)
Charlaine Harris (Mississippi, 1951) no es una escritora al uso. Para empezar porque es levantadora de pesas y karateka y para seguir porque ha escrito una treintena de libros de gran calidad –un número elevadísimo para una escritora de su edad- y aún así permanece en la sombra para mucha gente, especialmente en España, país donde solo se han traducido tres libros suyos, que yo sepa. A Harris lo que le va es el misterio, y tiene nada más y nada menos que cuatro series literarias que ponen los pelos de punta.
-La primera serie es la de Aurora Teagarden, la típica bibliotecaria con gafas que está demasiado obsesionada con los crímenes reales, tanto que al final se dedica a resolverlos ella misma.
-La segunda serie es la de Lily Bard, que vive en un pueblecito de Arkansas llamado Shakespeare. Lily Bard es limpiadora, pero posee una enorme cultura (me recuerda mucho al personaje de Renée en La elegancia del erizo de Muriel Barbery) y también se dedica a resolver misterios investigando en las casas donde trabaja.
-La tercera serie es la de Sookie Stackhouse, The Southern Vampire Mysteries (que la editorial La Factoría de Ideas está publicando aquí), una mezcla de misterio, amor y aventuras con el toque vampírico tan de moda actualmente (es como una versión adulta –con mucho sexo, peculiares y sangrientas drogas y malhablados sureños- de los magníficos libros de Stephenie Meyer), ambientada en el Luisiana posterior al huracán Katrina. Estos libros (ocho por ahora) han inspirado una serie de gran éxito que está emitiendo la cadena norteamericana HBO y que estoy segura de que pronto causará furor en España, True Blood.
-Y la cuarta serie es la de Harper Connelly, también ambientada en el sur de Estados Unidos. Harper Connelly ha recibido el impacto de un rayo y ahora es una muchacha con el poder de tocar a los muertos y saber lo que les ha sucedido, por lo que no tardará en ganarse la vida resolviendo crímenes.
Suenan bien, ¿no? Personajes femeninos fuertes e inteligentes, intrigas que no te permiten despegar los ojos del libro y literatura de buena calidad. Quienes sabéis inglés, a por ellos. Quienes preferís leerlos en español, habrá que insistir a las editoriales para que los publiquen.
Con respecto a True Blood, en casa ya estamos disfrutando de ella gracias a la recomendación de mi amigo Kico y también, cómo no, gracias a la mula que todo lo puede. Fascinante es ahora mismo el adjetivo que se me ocurre para describir esta locura dividida en capítulos de tres cuartos de hora. Hoy quería rendirle un pequeño homenaje a la serie haciendo un postre muy sureño y que protagoniza uno de los capítulos más entrañables. Una persona a quien Sookie quiere mucho (no quiero desvelar más de lo necesario) hace una tarta de pacana. Más adelante muere y después del funeral, en una hermosa escena, Sookie se come su tarta mientras llora un mar de lágrimas.
La pacana es un tipo de nuez alargada que se cultiva sobre todo en Estados Unidos y en México. Su cáscara se rompe con facilidad y su carne es blanca y sabrosa. Yo compro mis pacanas en Taste of America, una tienda de alimentos importados, pero soy consciente de que son difíciles de conseguir, por lo que en esta receta podéis sustituirlas por nueces normales peladas, pues aunque el sabor varíe un poco, seguirá estando deliciosa.
Otra escena cinematográfica memorable en la que figura una tarta de pacana es en la adaptación de la excelente novela Tomates verdes fritos de Fannie Flagg. Cuando Evelyn (Kathy Bates) descubre el pequeño café abandonado de Whistle Stop y lee el menú que aún cuelga de su desvencijada puerta, éste es uno de los postres que figuran en el cartel.
Por otra parte, a la receta tradicional de la tarta de pacana le he añadido unos toques de bourbon (whisky americano, más aromático y acaramelado que el otro, una marca famosa es Jack Daniel’s) y de chocolate, siguiendo una receta innovadora de la revista Saveur. Así que, aquí va:
Ingredientes (Para 8 personas aproximadamente)
1 lámina de masa precocinada
7 cucharadas de mantequilla (NO margarina)
¼ taza de bourbon
¼ taza maicena
3 huevos batidos
½ sirope (de arce, de caramelo, de maíz…)
¾ taza de azúcar blanca
1 taza de pacanas peladas
1 taza de pepitas de chocolate
Pasos
-Engrasar un molde con mantequilla y poner sobre él la lámina de masa. Esparcir las pepitas de chocolate encima de la lámina de modo que cubra todo el fondo del pastel.
-En un bol, mezclar el bourbon y la maicena hasta que el primero se disuelva. Después añadir los huevos batidos, el sirope, el azúcar y la mantequilla (un poco derretida). Batir todo esto.
-A la mezcla del bol añadir las pacanas y después verterlo todo sobre las perlas de chocolate de manera uniforme.
-Cocer el pastel alrededor de 1 hora en la mitad del horno a unos 190º. Tiene que estar dorado y burbujeante. Si metéis un mondadientes y sale limpio, ya se ha hecho.
-Sacar del horno y esperar al menos dos horas antes de servir. Acompañado de helado de vainilla está delicioso.
miércoles, 5 de noviembre de 2008
Susan quiere votar

Los hombres: sus derechos y nada más. Las mujeres: sus derechos y nada menos (Susan B. Anthony)
Más sobre el tema del momento. Este mismo día, pero en 1872, la activista Susan B. Anthony (Massachusetts, 1820 – Nueva York, 1906) fue arrestada por votar en las elecciones presidenciales estadounidenses, cuyo ganador aquella vez fue el republicano Ulysses S. Grant.
El motivo de su arresto fue que había infringido la ley, pues las mujeres no tenían el derecho al voto. No obstante, Susan B. Anthony aseguraba acogerse a la 14º Enmienda de la Constitución de su país, que dice que “todas las personas nacidas en EEUU son ciudadanas y no se les pueden negar los privilegios de la ciudadanía.” ¿No somos las mujeres, pues, personas?, reclamaba esta admirable mujer.
El juicio fue largo, Susan B. Anthony pronunció en él palabras que pasaron a la historia. De nada sirvió su racional defensa, pues fue declarada culpable y también multada, aunque siempre se negó a pagar esta multa.
La vida de Susan B. Anthony es apasionante y daría para un libro (de hecho, cuenta con varias y muy buenas biografías publicadas). Ejerció de profesora y luego de directora en un colegio. Allí luchó por que las maestras tuvieran el mismo salario que sus homólogos masculinos. Asimismo, militó contra el abuso del alcohol y la esclavitud.
En 1851 conoció a la feminista Elizabeth Cady Stanton, con quien mantuvo una sólida amistad durante toda su vida. Juntas lucharon por los derechos de las mujeres y participaron en la convención de Seneca Falls, donde se sentaron muchas de las bases del feminismo moderno.
Susan B. Anthony se alejó del movimiento abolicionista cuando éste apoyó la 15º Enmienda que otorgaba a los negros varones el derecho al voto, pero no a las mujeres (ni negras ni de ninguna otra raza).
En 1868 empezó a publicar una revista semanal, The Revolution, en la que se reivindicaba el sufragio femenino y de las personas negras, la igualdad salarial, unas leyes de divorcio más liberales y se criticaba la posición de la iglesia con respecto a las mujeres y la necesidad que tenían las mujeres de abortar por no tener otras opciones (ella estaba en contra del aborto porque en el siglo XIX era una intervención muy peligrosa).
Durante toda su vida, luchó por el acceso de las mujeres a la educación. En colaboración con su amiga Stanton, con la mujer que se ocupó de su defensa en el juicio por haber osado votar (Matilda Joslyn Gage) y con la sufragista Ida Husted Harper, escribió una historia sobre el sufragio femenino en cuatro volúmenes. También con Stanton, fundó la NWSA (Asociación Nacional por el Sufragio Femenino).
Susan B. Anthony murió catorce años antes de que se fallase la 19º Enmienda, pero este hito no hubiera sido posible sin ella, ni las mujeres que votaron ayer hubieran podido ejercer su derecho sin esta heroína decimonónica.
Barack, lee a Wilfred

Yes, we can (Barack Obama)
domingo, 2 de noviembre de 2008
Cocina: PASTEL REINONA
Muchas personas son lo bastante educadas como para no hablar con la boca llena, pero no les preocupa hacerlo con la cabeza vacía. (Orson Welles)
Hoy mi bruja se ha ido a pasar la tarde en casa de nuestra amiga Farala y yo me he quedado en casa trabajando, que siempre tengo unos días de clausura antes de entregar la traducción de un libro. La he mandado como a una Caperucita Roja, con un pastel y advertencias de que tuviera cuidado con los posibles lobos que pudiera encontrarse por el camino.
El bizcocho en cuestión es también un homenaje a nuestra monarca, pues al ser hoy su cumpleaños se merece UN BUEN BOLLO. Así pues, lo he bautizado PASTEL REINONA en su honor.
He aquí la receta para quien quiera disfrutar de un café con bollería fina:
Ingredientes:
-1 yogur natural (cuya tarrina servirá como medida del resto de los ingredientes).
-1 medida de aceite de oliva (si os gusta su sabor fuerte en la repostería) o vegetal.
-1 medida de azúcar moreno.
-3 medidas de harina.
-Dos cucharadas de levadura en polvo.
-3 huevos.
-Fruta a elegir: dos manzanas, una manzana y una pera o cualquiera de temporada.
-Mantequilla o margarina para engrasar el molde.
-Opcional: nata para decorar, nueces o pasas si se quieren añadir a la fruta, etc.
Pasos:
-Mezclamos en un bol el yogur, el aceite, la harina y el azúcar. Aparte, batimos los huevos y los echamos a la mezcla anterior. Agregamos la levadura y lo batimos todo.
-Pelamos, descorazonamos y cortamos la fruta en láminas finas. La añadimos a la mezcla batida. Si queremos agregar otra cosa, como nueces o pasas, lo hacemos también en este momento.
-Precalentamos el horno a 200º. Engrasamos un molde y espolvoreamos un poquito de harina para que el pastel no se quede pegado. Añadimos la mezcla. Bajamos el horno a 180º y horneamos el pastel más o menos 40 minutos (cuando introduzcáis en él un mondadientes y salga limpio, significa que ya se ha hecho).
-Lo dejamos templar antes de desmoldar y servir. Se puede decorar(con nata o lo que sea) justo antes de servir.
Bueno, en mi caso lo he adornado con glaseado de colores que venden en las tiendas especializadas (estos son de la marca Wilton y los he comprado en Taste of America). La decoración, aunque la foto no me haya salido muy bien, supongo que se ve lo que representa y, de nuevo, he pensado en la reina mientras la hacía.
Feliz y dulce semana.